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La Cronología Babilónica y los "Setenta Años" Bíblicos
La
Cronología Persa y la Longitud del Destierro Babilónico
de los Judíos es el primero de dos volúmenes en inglés donde
Rolf Furuli intenta revisar la cronología tradicional
para los períodos neobabilónicos y Persas.
Furuli declara que la razón para esta ventura es
porque esta cronología está en conflicto con la Biblia.
Él insiste en que la Biblia “sin ambigüedad"
"inequívocamente",
"explícitamente”, y "definitivamente" muestra que
Jerusalén y la tierra de Judá estuvieron desoladas
durante 70 años, hasta que los exilados judíos en
Babilonia retornaron a Judá como resultado del decreto
emitido por Ciro en su primer año de reinado en el
538/37 AEC (Pág. 17, 89, 91). Esto implicaría que la
desolación de Jerusalén en el año 18 del reinado de
Nabucodonosor tuvo lugar 70 años más temprano, en el 607
AEC, contrario a las investigaciones históricas
modernas, las que ajustan el año 18 de Nabucodonosor al
587/86 AEC una fecha que también está de acuerdo con la
cronología de la lista de reyes antiguo conocida como
"El Canon de Tolomeo”.
Furuli nunca menciona explícitamente la fecha del
607 AEC en este volumen, quizás porque está reservando
una discusión más detallada de la cronología
neobabilónica para su todavía-no-publicado segundo
volumen.
Por consiguiente, la mayoría de los capítulos en este
primer volumen, contienen un examen crítico en contra de
los reinados de los reyes persas desde Ciro hasta Darío
II. La
principal reclamación de esta discusión es que el primer
año de Artajerjes 1 debe moverse 10 años hacia atrás,
del 464 al 474 AEC.
Pero Furuli nunca menciona que ésta es una idea
antigua que puede remontarse atrás al teólogo jesuita
llamado Denis Petau, mejor conocido como Dionisio
Petavio quien primero la presentó en una obra publicada
en 1627. La
revisión de Petavio tenía una base teológica, porque, si
las "setenta semanas [de años]", ó 490 años, de Daniel
9:24-27 han de ser contados desde el año 20 del reinado
de Artajerjes (Neh. 2:1ff.) al 36 de EC (su fecha para
el fin del período), el año 20 de Artajerjes debe
moverse hacia atrás del 445 al 455 AEC.
Furuli en su propuesta revisión no dice nada
sobre este motivo subyacente.
Introducción:
La agenda oculta
Furuli publicó este libro costeando sus propios gastos.
¿Quién es él?
En la contraportada del libro él se presenta de
esta manera:
Rolf Furuli es un disertante en lenguas
semíticas en la Universidad de Oslo.
Está trabajando actualmente en su disertación doctoral:
“Una Nueva Comprensión del Sistema Verbal del Hebreo
Clásico”.
Durante muchos años trabajó con teorías de traducción, y ha publicado dos
libros sobre la traducción de la Biblia; también tiene
experiencia como traductor. El presente volumen es el
resultado de su estudio sobre la cronología del mundo
antiguo por más de dos décadas.
Lo
qué Furuli no menciona es que él es un testigo de
Jehová, y que durante mucho tiempo él ha estado
produciendo textos apologéticos para defender las
exégesis de la Watchtower contra sus críticos.
Sus dos libros sobre la traducción de la Biblia
son nada más que unas defensas para la Biblia de los
testigos la Traducción del Nuevo Mundo.
Él nunca menciona que durante décadas ha estado
tratando de defender la cronología de la Watchtower y
que su cronología revisada esencialmente es solamente
una defensa de la cronología tradicional de la Sociedad
Watchtower.
Él mismo describe su cronología como "una nueva
cronología" cual la llama "la Cronología de Oslo", (Pág.
14) ya que, el 607 AEC, fecha que utilizan para la
destrucción de Jerusalén, lo cual es el fundamento
cronológico de todas las reclamaciones y mensajes
apocalípticos de la organización Watchtower, y el 455
AEC lo fechan al año 20 de Artajerjes 1 ya que este es
su punto de partida tradicional para sus cálculos de las
"setenta semanas" de Daniel 9:24-27.
A
pesar de estos hechos, Furuli en ninguna parte menciona
a la Sociedad Watchtower ni a su cronología.
Tampoco menciona mi detallada refutación a esta
cronología en las diferentes ediciones de mi libro
The Gentile Times
Reconsidered [”Los Tiempos de los Gentiles
Reconsiderados”] (GTR; 3ª edición en inglés, Atlanta:
Commentary Press, 1998; 1ª ed. publicada en el 1983), a
pesar del hecho que en las circuladas ”colecciones de
notas organizadas" él ha intentado refutar las
conclusiones presentadas en las ediciones más tempranas.
(Una cuarta edición revisada y actualizada de mi libro
{GTR} The Gentile Times Reconsidered [”Los Tiempos de los Gentiles
Reconsiderados”] se ha preparado y se publicará en el
2004 en inglés.)
El silencio de Furuli sobre mi libro GTR es bien
notable puesto que él discute sobre el estudio de R. E.
Winkle en 1987 cual presenta los mismos argumentos y
conclusiones que principalmente se encuentran en la
primera edición de mi libro GTR (1983).
Como testigo de Jehová, a Furuli se le prohíbe
equitativamente reciprocar con los miembros anteriores
de su organización. Si ésta es la razón para su fingida
ignorancia sobre mis exposiciones, entonces él está
actuando como un fiel testigo—y no como un erudito.
Claramente, Furuli tiene una agenda, y él la
está escondiendo.
El contenido de los primeros cuatro capítulos
Capítulo 1: Páginas 17-37:
En el Capítulo 1, Furuli (1) reclama
que la Biblia y las tablillas astronómicas VAT 4956 y
Strm Kambys 400 "se contradicen entre si” (Págs. 17-28),
y él, por consiguiente (2) cuestiona la fiabilidad de
las tablillas astronómicas al describir nueve "fuentes
potenciales de error". (Págs. 28-37)
Capítulo 2: Páginas 38-46:
En el Capítulo 2, Furuli reclama que
"el problema más agudo al hacer una cronología absoluta
basada en las tablillas astronómicas” es que muchas,
"quizás la mayoría de las posiciones de los cuerpos
celestes en tales tablillas, son calculados en lugar de
ser observados". (Pág. 15)
Capítulo 3: Páginas 47-65:
En el Capítulo 3, Furuli (1) hace
algunos comentarios generales sobre los idiomas sumerio,
acadio, y hebreos y (2) describe algunos de los
“escollos" leyendo y traduciendo los documentos
antiguos.
Capítulo 4: Páginas 66-92:
En el Capítulo 4, Furuli (1) presenta
sus puntos de vistas sobre "las narraciones cronológicas
de Claudio Tolomeo" y aquellas de algunos otros antiguos
autores (Págs. 66-74), entonces (2) discute sobre la
profecía de los 70 años de Jeremías. (Págs. 75-92)
En
el material que sigue (La Parte Uno de esta revisión;
las Parte Dos y Tres se publicarán en una fecha
posterior), examino críticamente la argumentación de
estos cuatro capítulos.
Le
hago reconocimiento a varios eruditos y expertos colegas
por su asistencia preparando esta revisión.
He elegido no mencionar ningún nombre, ya que
algunos de ellos, por varias razones, necesitan
permanecer anónimos.
Estoy endeudado con todos ellos por sus
observaciones, sugerencias, críticas, y, en particular,
por la ayuda profesional dada por dos de ellos con mis
correcciones autográficas y por pulir mi inglés y mi
gramática.
Para algunas
obras frecuentemente referidas en esta disertación se
utilizan aquí debajo las siguientes abreviaciones:
ADT
Abraham J. Sachs y Hermann Hunger,
Astronomical
Diaries and Related Texts from Babylonia [’Diarios
Astronómicos y Textos Relacionados de Babilonia' ]
(Wien: Verlag der Österreichischen Akademie der
Wissenschaften. Vol. I – 1988, II – 1989, III – 1996, V
– 2001).
CBT
Erle Leichty, citado en otra parte,
Catalogue of the Babylonian Tablets in the British
Museum, [‘Catálogo
de las Tablillas Babilónicas en el Museo
Británico’] Vols. 6, 7, y 8 (1986, 1987, y 1988).
Estos volúmenes listan las tablillas de Sippar ubicadas
en BM.
GTR4
Carl Olof Jonsson,
The Gentile Times Reconsidered, 4th ed.
[”Los Tiempos de los Gentiles Reconsiderados” 4ª
edición en inglés”],
(Atlanta: Commentary
Press, 2004).
LBAT
Abraham J. Sachs (ed.),
Late Babylonian
Astronomical and Related Texts. Copied by
T. G.
Pinches and J. N. Strassmaier [“Antiguos
Textos Babilónicos Astronómicos y Relacionados copiados por T. G.
Pinches y J. N. Strassmaier”]
(Providence, Rhode Island: Brown University Press,
1955).
PD
Richard A.
Parker y Waldo H. Dubberstein,
Babylonian
Chronology 626 B.C.—A.D.
75 [“La
Cronología 626 babilónica A.C.—D.C., 75”]
(Providence, Rhode Island: Brown University Press,
1956).
Comentarios sobre el Capítulo 1:
"Consideraciones Fundamentales Cronológicas"
I-A. Reclamaciones
incorrectas sobre los textos astronómicos babilónicos y
otros textos
I-A-1:
¿Sólo hay "tres fuentes principales" para la
cronología neobabilónica y Persa?
Una de las metas principales de Furuli parece ser
convencer a sus lectores de que hay sólo tres fuentes
principales en la cual se pueden basar la cronología de
los períodos neobabilónicos y Persas. Estos tres, él
reclama que "se contradicen entre si”:
"Hay tres fuentes principales con información respecto a
la cronología de la Nueva Babilonia y los reyes Persas,
a saber, Strm Kambys 400, VAT 4956 y la Biblia.
La información en estas tres fuentes no puede
armonizarse". (Pág. 21; cotéjese también las Págs. 15,
45)
Y
más adelante:
"Se
mostrará a través del curso del libro qué existen solo
dos de tales fuentes independientes que pueden dar
fechas absolutas para la cronología de la Nueva
Babilonia, a saber,
VAT 4956 y
Strm Kambys 400
la que ya se han mencionado.
… la cronología que está basada en estos dos
diarios no puede armonizarse con la Biblia, y esto
significa que por lo menos una de estas tres fuentes
debe estar dando información errónea.” (Pág. 24)
Estas declaraciones revelan una ignorancia notable sobre
este tema lo cual Furuli reclama haberlo estudiado "por
más de dos décadas".
La cronología absoluta de la era neobabilónica y
Persas se ajustan por alrededor de 50 tablillas
de observaciones astronómicas (diarios, textos de
eclipses, y textos planetarios). Casi todas estas
tablillas están publicadas en los volúmenes del ADT I y
V. Y la
menos fiable de ellas probablemente es la Strm Kambys
400. (el libro GTR; 4ª edición en inglés, Cáp. 2,
última sección).
Por ejemplo, hay aproximadamente 25 diarios del
reinado de Artajerjes II (404-358 AEC) 11 de los cuales
tienen los nombres de las realezas y las fechas de los
reinados conservados.
La mayoría, si no todos, de éstos indican ser, no
copias posteriores, sino recopilaciones originales del
reinado de Artajerjes.
(Carta de H. Hunger a
C. O. Jonsson, fechada 26 de enero de 2001)
Por consiguiente, ajustar la cronología absoluta
del reinado de Artajerjes o cualquier otro rey Pérsico,
al Strm Kambys 400 es innecesario e
insignificante. Tampoco se necesita ajustar el reinado
de Cambises, ya que de forma más segura se puede ajustar
mediante otros textos.
Comentarios adicionales sobre la Strm Kambys 400
y las reclamaciones que algunas tablillas astronómicas
contradicen la Biblia se discuten en la Parte Dos de
esta revisión.
I-A-2: ¿Los eruditos son
renuentes a publicar textos con fechas anómalas?
Furuli argumenta contra la validez del tal-llamado Canon
de Tolomeo y la cronología tradicional usando ciertos
textos cuneiformes extrañamente fechados que
aparentemente pugnan con ellos. Sin embargo, él admite
que unos cuantos errores en los textos antiguos no
pueden usarse para derrocar una cronología que ha sido
sustentada por muchos otros textos:
"Uno o dos hallazgos contradictorios no necesariamente
destruyen una cronología que ha sido sustentada por
centenares de hallazgos independientes.”
(Pág. 22)
En
la misma página él da tres ejemplos:
(1) Una tablilla que, en 1878, T. G. Pinches dijo:
"derrocaría el acuerdo perfecto de la lista del Sr.
Boscawen con el Canon de Tolomeo”, agregando que: "yo
no tuve la intención de publicarla en lo absoluto".
Pero Furuli falla al no mencionar que ésta
tablilla al principio parecía estar fechada al "año 11"
de Cambises —lo que no sólo contradice el Canon de
Tolomeo sino también la Cronología de Oslo del propio
Furuli. Por eso es que Furuli, también, encuentra
necesario rechazarla.
anómala
Lo
que sucedió, es que la fecha anómala pronto encontró una
explicación. En la tablilla, a la figura para 1 se le
había escrito encima de la figura para hacer un 10.
Se señaló por A. Wiedemann (Geschichte
Aegyptens, Leipzig, 1880, Pág. 225f.) que esto
parecía ser una corrección del escriba del error de un
“año 10” equivocado, lo cual el escriba había intentado
cambiarlo a "año 1”, creando así una figura de la fecha
que fácilmente podría leerse mal como si fuese un
"año 11".
Como consecuencia esta explicación simple y
natural se aceptó por todos los eruditos. (Vea mi
Supplement to The
Gentile Times Reconsidered,
[“Suplemento
a Los Tiempos de los Gentiles Reconsiderados”],
Danville,: Odeon Books, 1989, página 8.) La fecha,
entonces, después de todo no era una anómala ni
hallazgos contradictorios.
(2) Una tablilla que "no encajó” el “esquema
cronológico” de PD y se rechazó porque "la señal del mes
está sombreada, y en vista de los hechos conocidos esta
fecha no puede aceptarse".
Pero Furuli no le informa al lector que esta
tablilla es la Nabón. Núm. 1054 (BM 74972) que está
fechada en el PD a Nbn VIII/10/17 (mes VIII, día 10, año
17)—casi un mes después de la caída de Babilonia en el
VII/16/17.
En
el 1990, yo le pedí a Christopher Walker del Museo
Británico que le echara otra mirada a la fecha en esta
tablilla. Su colación, confirmada por otros eruditos,
reveló que el número del año había sido mal leído.
Que realmente era un 16, no un 17.
La fecha de la tablilla, entonces, no estaba en
conflicto con la cronología establecida para el reino de
Nabónido. Walker afirma que:
"En el texto de Nabónido Núm. 1054 mencionado por Parker
y Dubberstein en la Pág. 13 y Kugler, SSB II 388, yo he
colacionado esa tablilla (BM 74972) y estoy satisfecho
que el año es el 16, no el 17.
También ha sido verificada por el Dr. G. Van
Driel y el Sr. Bongenaar, y ellos, ambos, están de
acuerdo conmigo."
(Carta de Walker a Jonsson, del 13 de Nov. de
1990)
Por lo tanto, las primeras dos tablillas de Furuli no
pueden usarse como ejemplos de "hallazgos
contradictorios” que pugnan con la cronología
establecida.
Sin embargo, esto no puede decirse de su tercera
tablilla, ya que claramente contiene un error del
escriba.
(3) La BM 65494 se fecha a si misma al "Artajerjes
VI.4.50" (mes VI, día 4, año 50), una fecha que todos
los eruditos, por fuertes razones, han concluido que es
un error para VI.4.40.
Walker, también, señala esto (lo cual Furuli
reconoce pero no da ninguna referencia de la fuente) en
una lista inédita titulada:
"Corrections and Additions to CBT 6” [“Correcciones
y Sumas al CBT 6-8"].
Esta lista ha sido trabajada y mantenida
actualizada por Walker en el Museo Británico. Se ha
expedido a los que les escriben en respuesta a preguntas
hechas en cuanto a las fechas en las tablillas listadas
en los catálogos de la CBT 6-8. (Mis dos versiones de la
lista están fechadas al 1990 y 1996.)
En
la página 27, Furuli menciona otro ejemplo de una
tablilla fechada de forma anómala —un texto doblemente
fechado del año de asentimiento del sucesor de
Artajerjes, Darío II.
La tablilla se fecha así misma al "año 51, mes
XII, día 20, año de asentimiento de Darío, el rey de las
tierras".
Furuli se refiere a éste y al texto anterior fechado al
año 50 de Artajerjes como ejemplos de cómo los eruditos
"han sido renuentes a publicar tablillas que parecen
contradecir la cronología tradicional.”
Pero la verdad es que, se trata de todo lo contrario. La
pugna antedicha arriba de T. G. Pinches sobre publicar
el texto fechado al año 11 de Cambises fue una
excepción. La reacción típica de los eruditos sobre las
fechas que pugnan con la cronología tradicional es una
de interés y atención, no una de supresión y renuencia
para publicarlas.
Cuando las tablillas inéditas de los eclipses
lunares entonces se fecharon al reino de Nabucodonosor
II se plantearon en una entrevista en el 1968, el
Profesor Abraham J. Sachs indicó cómo reaccionaban los
eruditos ante tales textos fechados de forma anómala
(actualmente están publicados en el ADT V). Señalando
que éstas tablillas de eclipses todas confirman la
cronología tradicional, él afirmó:
"Quiero decir que si ellos no encajasen valdría la
pena publicarlos inmediatamente.
Lo que quiero decir es, dejar todo a un lado
y expresar que todo esto es un enredo y hay algo
equivocado aquí.
Pero ellos sí encajan". (Transcripción, Pág. 12,
de una entrevista sostenida con el Profesor A. J. Sachs
en la universidad Brown University, en Providence, R.
I., el 24 de junio de 1968, por R. V. Franz y C.
Ploeger, para ese tiempo eran miembros del comité de
redacción de la Sede Central de la Watchtower en
Brooklyn, Nueva York; Énfasis agregado.)
La
tablilla fechada al año 50 de Artajerjes I está listada
por E. Leichty y A. K. Grayson en el CBT VII, Pág. 153,
y la tablilla fechada a su año 51 ya se había publicado
en el 1908 por
A. T. Clay, en ambos casos evidentemente sin
ninguna renuencia. Como se señala anteriormente, el
último texto está doblemente fechado.
De hecho hay 10 de tales textos con las fechas
dobles, nueve de ellos muestran que el año de
asentimiento de Darío II corresponde al año 41 de
Artajerjes.
Ese año 51 en el texto antedicho es un error para lo que
es el año 41, por consiguiente, no puede cuestionarse en
serio. Las
nueve tablillas están listadas en este artículo en el
Internet:
http://user.tninet.se/~oof408u/fkf/english/artaxerxes.htm.
En
las páginas 27 y 28, Furuli argumenta qué, puesto que
hubo tres (¡realmente cuatro!) reyes Persas llamados
Artajerjes, a menudo es difícil saber si una tablilla se
refiere al rey número I, II, ó III.
Él reclama que los eruditos, intentando conseguir
las fechas para contar con la cronología tradicional,
tienden a dejarse llevar por un razonamiento circular
[falacia lógica].
Sin embargo, esta situación, no es tan mala como la
pinta Furuli. Esto se demuestra en la Parte Tres de esta
revisión, en la cual yo discuto en detalle el reinado de
Artajerjes I.
I-B. Potenciales "fuentes de
errores" en las tablillas astronómicas babilónicas:
Furuli está bien consciente de que la evidencia más
perjudicial en contra de su Cronología de Oslo es
proporcionada por las tablillas cuneiformes
astronómicas.
Por esta razón, es importante que él intente
debilitar la fiabilidad de estos textos.
Por eso, en las páginas 29-37, él describe nueve
"fuentes potenciales de errores" donde conseguiría minar
la fiabilidad de las tablillas astronómicas.
Desgraciadamente Furuli, falla al no llegar a una
conclusión clara sobre cuáles son estas fuentes de
error.
Aunque es cierto que existen errores respecto a varios
aspectos de las tablillas antiguas, sin embargo Furuli
no explica cómo es que estos errores afectan la
exactitud de la cronología neobabilónica y Persa
tradicional en conjunto.
Él simplemente lo deja así para que de alguna
forma no especificada el lector vagamente caiga en esa
conclusión, y así la posibilidad de errores invalide
toda la cronología.
Esto es similar a alguien decir: "Los científicos
cometen errores”, y aunque no lo diga directamente se
implique que "toda la ciencia es inválida porque hay
algunas fuentes de error".
Por lo tanto, aunque una tablilla astronómica en
particular podría contener errores siendo entonces
inservible para propósitos cronológicos, no significa
que todas las tablillas astronómicas son
inservibles.
No
obstante así es cómo Furuli generalmente se defiende.
Él utiliza los errores en algunas tablillas para
lanzar aspersiones contra la fiabilidad de las tablillas
que no le conviene, como la VAT 4956.
Incoherentemente, él usa la tablillas Strm
Kambys 400 como una base para su Cronología de
Oslo—obviamente porque la Sociedad Watchtower la
utiliza.
Un buen ejemplo de las falsas implicaciones de
Furuli es utilizar los errores demostrados en la antigua
tablilla astronómica conocida
como “La
tablilla Venus de Ammisaduqa" para implicar que la
tablilla VAT 4956 está
llena de errores. Parte de la discusión en las páginas
29-37 de su libro se basa en un artículo por el John D.
Weir, titulado en inglés
"The Venus Tablets: A Fresh Approach,"
{"Las
tablillas de Venus: Un Refrescante Acercamiento"}, en el Journal for the History of Astronomy [‘Rotativo para la Historia de Astronomía’], Vol. 13:1, 1982, Págs.
23-49. ¿Qué son éstas tablillas de Venus?
I-B-0: La Tablilla de Venus
de Ammisaduqa
El
artículo de Weir relata la muy-conocida y muy-discutida
tablilla de Venus de Ammisaduqa.
Esta tablilla pertenece a una serie particular de
unas 70 tablillas sobre los presagios celestiales
llamado Enuma Anu Enlil
(EAE).
La tablilla de Venus es Núm. 63 en esta serie.
Contiene archivos de observaciones de las
primeras y últimas visibilidades de Venus hechos para el
reinado de Ammisaduqa, el penúltimo rey de la primera
dinastía de Babilonia.
Este rey probablemente reinó por lo menos unos
1000 años antes de la era neobabilónica.
Las reproducciones fragmentarias de la tablilla
de Venus, encontradas en la biblioteca de Asurbanipal en
Nínive (Kouyunjik), son bien antiguas.
Los pedazos más antiguos se fechan al reino de
Sargón II (721-705 AEC). (H. Hunger & D. Pingree,
Astral Sciences in Mesopotamia,
[‘Ciencias Astrales en Mesopotamia’], Leiden,
etc.,: Brill, 1999, Pág. 32)
Durante los últimos cien años, muchos intentos se han
hecho para intentar fechar la primera dinastía de
Babilonia con la ayuda de la tablilla de Venus, pero no
se ha llegado a ningún consenso.
El reinado de Ammisaduqa se ha instalado de
diferentes manera en formas diversas desde finales del
3º milenio hasta el 7º siglo AEC.
En el 1929 y 1941, el Profesor Otto Neugebauer
"demostró la imposibilidad de utilizar la tablilla de
Venus para fechar la Primera Dinastía de Babilonia".
(Hunger & Pingree,
obra citada, Págs. 37, 38)
Una razón de por qué esto es imposible es debido
a las copias existentes erguidas con los errores
copiados.
"La serie de datos es la peor que yo alguna vez haya
encontrado como un estadístico”, dijo el Profesor Peter
Huber explicando que "por lo menos del 20% al 40% de las
fechas deben estar radicalmente erradas". (Peter el
Huber citado en otra parte,
Astronomical
Dating of Babylon I y
Ur III [=
Monographic
Journals of the Near East, Occ. Papers 1/4], Malibu,
1982, p. 14)
[“Fechado Astronómico de Babilonia I, y Ur III {‘=
Periódico Monográfico del Cercano Oriente, Occ. Papeles
1/4'}, Malibu, 1982, Pág. 14)”]
Weir señala varias fuentes de error conectadas con los
intentos de fechar los pedazos fragmentarios de la
tablilla de Venus. Pero no sería justo presuponer que
las mismas fuentes de error también se aplican a la
VAT 4956 y otras importantes tablillas en la cual la
cronología absoluta de las eras neobabilónicas y Persas
están basadas.
Estas tablillas más antiguas pertenecen a un
archivo de aproximadamente 1300 textos de observaciones
astronómicas encontradas en la ciudad de Babilonia,
textos que contienen miles de observaciones grabadas del
período cerca del 750 AEC —75 EC.
En
la disertación debajo, los subtítulos se toman del
resumen por Furuli de las supuestas nueve "fuentes
potenciales de errores" listadas en su tabla 1 en la
página 37.
I-B-1. Una montaña de
12,000-pies podría obstruir
las observaciones
Según Furuli, un problema para los antiguos astrónomos
babilónicos era las montañas al este de Babilonia:
"Al
este de Babilonia hay una montaña que se eleva alrededor
de a unos 12,000 pies sobre el nivel del mar, mientras
el área al oeste de la ciudad es un desierto llano. … es
obvio que las montañas altas al este de Babilonia
prevendrían algunas observaciones." (Pág. 29)
Furuli entonces cita la disertación por Weir del cambio
del arcus visionis
causado por las “colinas, montañas, árboles y así
sucesivamente".
Pero las Montañas de Zagros al este de Babilonia
no crean ningún problema serio.
Las partes más altas del recogido empiezan como a
unos 230 kilómetros al este de Babilonia con el Kuh-e
Varzarin a aproximadamente a unos 9500 pies sobre el
nivel del mar.
Las montañas "aproximadamente a 12,000 pies sobre
el nivel del mar" están considerablemente más lejos.
Debido a la distancia y a la curvatura de la tierra,
ellas no son visibles desde Babilonia, por lo menos no
desde la tierra, como puede testificarlo cualquiera que
ha estado allí.
Por ejemplo, el profesor Hermann Hunger, dice:
"Yo he estado allí [en Irak], tres años, de los cuales
dos meses estuve en Babilonia.
No hay ninguna montaña visible desde Babilonia."
(Comunicación de Hunger a Jonsson fechada el 4 de
diciembre de 2003)
Es
posible, por supuesto, que un observador en la cima del
Etemenanki ziggurat de 90-metros de alto en Babilonia
(si es que las observaciones se hicieron desde allí)
lograría ver una línea muy fina, irregular de montañas
distante al este, aunque esto, también, es dudoso.
Esto pudo haber afectado el
arcus visionis
(la distancia del
ángulo mínimo de visión del sol bajo el horizonte
a principios o finales de la visibilidad del cuerpo
celeste sobre el horizonte) hasta cierto punto, lo que a
su vez podría alterado la fecha de la primera y última
visibilidad de un cuerpo celeste por un día o dos.
Parker y Dubberstein estaban bien conscientes de esta
incertidumbre, declarando que: "es posible que cierto
número de fechas en nuestras tablillas pudiese estar
equivocadas por un día, pero como ellos son puramente
para propósitos históricos, esta incertidumbre es
insignificante." (PD, Pág. 25; énfasis agregado) las
tablillas del PD están basadas en las cifras calculadas
por Schoch del arcus visionis lo cual, mediante un examen de 100 observaciones de
Venus que se fechan desde el 462 al 74 AEC, el Profesor
Peter Huber encontró que estaban "sorprendentemente
correctas". (Weir,
obra citada, Págs. 25, 29)
Además, éste es un problema únicamente con los textos
astronómicos que informan fenómenos cerca del horizonte,
como en el caso de la tablilla de Venus. (Weir, Págs.
25-47) Las
observaciones de las posiciones lunares y planetarias
relacionadas a estrellas específicas ni las
constelaciones son afectadas. Y son estas observaciones,
las que normalmente están más elevadas en el cielo y no
en el horizonte, las que para propósitos cronológicos
son más útiles. Como es señalado en el libro GTR; 4ª
edición en inglés,
Cáp. 4, A-1, la tablilla astronómica VAT 4956
tiene registrada aproximadamente 30 de tales
posiciones lunares y planetarias, con diferentes fechas
para varios días y meses en el año 37 de Nabucodonosor,
y con absoluta certeza se ajustan al año 568/67 AEC.
Otro problema que Furuli menciona se relaciona al lugar
de la observación.
Él declara que "se asume que las observaciones …
fueron hechas en Babilonia; si fueron hechas en otro
lugar esto pudo influir en la interpretación de las
observaciones". (Pág. 32)
Él entonces cita de la disertación de Weir sobre
las observaciones en la tablilla de Venus de Ammisaduqa,
que según sus cálculos podría haber sido hecha en "una
latitud de 1½ grado al norte de Babilonia".
Esto sería alrededor de 170 kilómetros al norte
de Babilonia.
Nuevamente, este problema se aplica a la tablilla de
Venus, las copias fragmentarias de que se encontraron en
las ruinas de Nínive, pero no se aplica al archivo de
cerca de 1300 que los textos de observaciones
astronómicas encontradas en la ciudad de Babilonia. Como
es mostrado por los cálculos modernos, estas
observaciones deben haber sido hechas en, o en la
vecindad cercana de, Babilonia. (Cotéjese por el
Profesor A. Aaboe, "Babylonian Mathematics, Astrology,
and Astronomy,"
The Cambridge Ancient History, Vol. III:2,
Cambridge: Cambridge University Press, 1991,. 276-292)
I-B-2. La crudeza de las
observaciones: Cada señal zodiacal cubre 30 grados
En
la página 32 Furuli menciona otra fuente potencial de
error:
"Un
problema es la crudeza de las observaciones. Debido a
que las tablillas probablemente fueron hechas por
razones astrológicas, era suficiente saber la señal
zodiacal en que la luna o cierto planeta se encontraba
en un punto particular del tiempo. Esto no da
observaciones particularmente exactas.”
Mediante esta declaración Furuli crea la falsa impresión
que las posiciones lunares y planetarias registradas en
las tablillas astronómicas babilónicas sólo se
dan respecto a cada una de las señales zodiacales de 30
grados. Él
le da su apoya a esto citando de un estudioso por Curtis
Wilson, quien en una revisión de un libro por el R. R.
Newton se hizo tal reclamación, declarando que: "La
posición del planeta se especifica sólo dentro de un
intervalo de 30o."
(C. Wilson in
Journal of the History of Astronomy 15:1, 1984, Pág. 40)
En
adición, Wilson reclama que ésta era la razón por qué
Tolomeo, "cuando tuvo necesidad de observaciones mas
antiguas de estos planetas, no se tornó a las
observaciones babilónicas, sino aquellas de Alejandro
del tercer siglo A.C., quien da las posiciones de los
planetas en relación con las estrellas.”
(C. Wilson, "The Sources of Ptolemy's
Parameters,"
Journal for the History of Astronomy, {"Las Fuentes
de los Parámetros de Tolomeo, "Periódico de la Historia
de la Astronomía”}, Vol. 15:1, 1984, Págs. 40, 41)
Pero cualquiera incluso con un conocimiento superficial
de las tablillas astronómicas babilónicas sabe que la
reclamación de Wilson —repetida por Furuli— es falsa.
Aunque es verdad que muchas posiciones grabadas
en las tablillas en referencia a las constelaciones a lo
largo de la banda zodiacal, la gran mayoría de las
posiciones, incluso en los diarios más antiguos, se dan
con referencia a las estrellas o planetas. La división
de la franja zodiacal en señales de 30 grados cada una
tuvo lugar posteriormente, durante la era Persa, y no
fue hasta "los finales del 3er. siglo A.C." que "los
diarios empezaron a grabar las fechas cuando un planeta
se movía desde una señal zodiacal a la otra."
(H. Hunger en N. M. Swerdlow [ed.], la
Ancient Astronomy
and Celestial Divination, de Londres: El periódico
MIT Press, de 1999, Pág. 77. cotéjese con B. L.
Van der Waerden, en la “History of the Zodiak,"
Archiv für Orientforschung 16, 1952/1953, Págs. 216-230)”
Durante todo el período de 800 años desde cerca
del 750 AEC a cerca del 75 EC, los astrónomos
babilónicos usaron varias estrellas cerca de la
eclíptica como punto de referencia. Como el Profesor
Hunger Hermann explica en un trabajo que también fue
utilizado por Furuli:
“Para poder dar varias de las posiciones de la luna y
los planetas y el número de estrellas cerca de la
eclíptica que se usa para referencias. A éstas se
les han llamado 'Normalsterne' [Estrellas Normales]
por Epping, y el término ha permanecido en uso desde
entonces." (H. Hunger en ADT,
Vol. I,
Pág. 17; énfasis agregado)
En
las páginas 17-19, Hunger lista 32 de tales estrellas
normales conocidas debido a las tablillas. Noel
Swerdlow afirma: "Por mucho, en los Diarios las más
numerosas observaciones de los planetas son de sus
distancias ‘encima’ o ‘debajo’ y ‘delante de’ o ‘detrás’
de las estrellas normales y cada una, medida en codos y
dedos." (N.
M. Swerdlow, The
Babylonian Theory of the Planets, [‘La Teoría
babilónica de los Planetas’], Princeton, New Jersey,
1998, Pág. 39)
Tales observaciones detalladas son mostradas en la
VAT 4956, la cual alrededor de dos-terceras de las
posiciones lunares y planetarias grabadas se dan con
relación a las estrellas normales y planetas.
Y, en contraste con las posiciones relacionadas a
las constelaciones, dónde la luna o un planeta
normalmente se dice que simplemente está "delante de",
"detrás de", "encima", "debajo”, o "en" cierta
constelación, del mismo modo los archivos de las
posiciones relacionadas a las estrellas normales dan las
distancias de estas estrellas en medidas de
"codos" (cerca. 2-2.5 grados) y "dedos" (1/24 del codo),
como es señalado por Swerdlow.
Aunque las medidas no son demostrablemente
exactas matemáticamente, ellas son considerablemente más
precisas que las posiciones que están sólo relacionadas
a las constelaciones. Como Swerdlow sugiere, las medidas
"pueden haber sido hechas con algo tan simple como una
vara graduada sostenida a la longitud del brazo.”
(Swerdlow, obra citada Pág. 40)
Analizando todos los diarios astronómicos en los
primeros dos volúmenes de Sachs/Hunger ADT, y el
Profesor Gerd Grasshoff
"se obtuvieron descripciones de 3285 eventos de
los cuales 2781 están completos sin alguna palabra que
sean ilegibles ni pedazos rotos.
De estos hay 1882 eventos topográficos [es decir,
posiciones relacionadas a las estrellas y planetas], 604
son observaciones lunares llamadas Lunar Seis … y
295 son localizaciones de un objeto celestial en una
constelación."
(Gerd Grasshoff,
"Normal Stars in Late Astronomical Babylonian
Diaries," [‘Estrellas
Normales en los Diarios Babilónico Astronómicos Tardíos’],
del Noel M. Swerdlow [ed.], la Ancient Astronomy and Celestial Divination, Londres,: El periódico
MIT Press, 1999, Pág. 107)
Asimismo, dos tercios de las posiciones se
relacionan a las estrellas o los planetas, mientras que
aproximadamente sólo el 10 por ciento se relacionan a
las constelaciones.
Para darle más apoyo a sus reclamaciones sobre la
“crudeza de las observaciones” registradas en las
tablillas babilónicas, Furuli proporciona una cita
extensa de una disertación por
B. L. van der Waerden.
Desafortunadamente,
Furuli groseramente ha malinterpretado la declaración de
B. L. van der Waerden.
Van der Warden
está disertando, no sobre la crudeza de las
observaciones, como reclama Furuli, sino sobre la
crudeza de los cálculos que los astrólogos
babilónicos realizaron para la posición de la luna en un
punto del tiempo cuando la señal zodiacal en que la luna
estaba no podía determinarse mediante observación,
ya fuese por el mal tiempo o porque era de día, cuando
las estrellas no se ven.
Estas posiciones calculadas tuvieron que ser
deducidas de las posiciones lunares observadas cerca en
tal punto del tiempo. La observación que van der cita de
la VAT 4956 para mostrar lo que se requería para
hacer tales cálculos se trata exactamente de una
posición lunar relacionada a una estrella normal,
y no sólo a una señal zodiacal:
"Al principio de la noche del 5 la luna dio alcance por
1 codo hacia el este de la estrella del norte al pie
del León [= Beta Virginis]." (B. L. van der Waerden,
Science Awakening
II, 1974, Pág. 185)
En
éste caso, Furuli, totalmente ha malentendido la
disertación de
van der Waerden, porque (1) él está hablando sobre la crudeza de los cálculos
(astrológicos), y no sobre las observaciones, y (2) el
tipo de observaciones necesarias para tales
cálculos (cual él muestra por sus referencias al VAT
4956) se detalla porque la posición lunar se da con
relación a una estrella, y con ambas, la distancia y
dirección especificada.
Aunque el ejemplo de van der Waerden contiene un error del escriba (vea debajo en el
I-B-4),
la información suministrada no es una definitivamente
cruda. Es específica y precisa.
I-B-3. Los escritos en las
tablillas originales basados en las notas de las
observaciones
Una fuente adicional de error, según Furuli, es: "el
proceso de escribir los datos". Su discusión sobre esto
se enfoca en la tablilla astronómica VAT 4956, el
"diario" fechado al año 37 del reinado de Nabucodonosor.
Furuli explica:
“La tablilla en si, es una copia hecha de
mucho tiempo después de que la original fuese hecha,
pero ni siquiera la original estaba al momento que las
observaciones fueron hechas. La tablilla cubre un año
entero, y debido a que casi no puede mantenerse húmeda
la arcilla durante 12 meses, las observaciones deben
haber estado escritas en muchas tablillas más pequeñas,
de las que se copiaron cuando la original fue hecha."
(Pág. 30, 31)
Furuli describe el procedimiento correctamente, y es
bien conocido por los asiriólogos. Sin embargo Furuli
añade entre paréntesis: "(con tal de que los datos no
fuesen calculados después y que nunca hubiese una
'tablilla original’.)"
Esta teoría —de que posteriormente los eruditos
babilónicos calcularon la información registrada en el
diario astronómico VAT 4956 y lo fecharon al año
37 de Nabucodonosor— es una falsa, puesto que muchos de
los fenómenos informados en la tablilla eran imposibles
de volverlos a calcular.
Ya
que Furuli repite y elabora esta teoría en el Capítulo
2, refutaré sus reclamaciones en conexión con mis
comentarios en ese capítulo. Es suficiente con señalar
que los eruditos están de acuerdo que la VAT 4956
es una copia fiel del original, lo que se prueba por los
cómputos modernos de las posiciones registradas en la
tablilla. Los errores copiados son muy pocos y
triviales, como ya lo hemos señalado en el libro GTR; 4ª
edición en inglés, en el Cáp. 4, A-1.
(Vea debajo bajo en I-B-4.)
Estoy consciente de que hay sólo un estudioso quien ha
intentado allanar la evidencia proporcionada por la
VAT 4956, a saber, E. W. Faulstich, fundador y
director del Chronology-History Research Institute
en Spencer, Iowa, EE.UU.
Faulstich cree que es posible establecer una
cronología de la Biblia absoluta sin la ayuda de fuentes
extra-bíblicas, basándose solamente en los fenómenos
cíclicos de la ley mosaica (días de reposo, reposos y
años de jubileo) y el ciclo de las 24 secciones del
sacerdocio levítico. Una de las consecuencias de su
teoría es que todo el período neobabilónico tiene que
ser movido un año hacia atrás. Ya que esto entra en
conflicto con el fechado absoluto del período basado en
las tablillas astronómicas, Faulstich argumenta que la
VAT 4956 contiene información de dos años
separados mezclados en uno.
Sin embargo, esta idea, está basada en serios
errores. Yo he refutado la tesis de Faulstich en su
totalidad en el artículo inédito en inglés titulado: “A
critique of E.W. Faulstich’s Neo-Babylonian chronology”
["Una crítica a la cronología neobabilónica
por E.W. Faulstich”] (1999), disponible de mí parte
si lo solicitan.
I-B-4. El copiado y redacción
de la tablilla original
Esta "fuente de error" está relacionada al anterior.
Como señala Furuli, la VAT 4956 no es un original, sino una copia de otro texto
anterior
donde el copista intentó modernizar la terminología
arcaica de la tablilla original. Este procedimiento,
Furuli declara que: "puede muy bien causar errores”.
Los errores al transcribir pueden existir, pero
usualmente crean pocos problemas en las tablillas que
están bastante bien preservadas y que contienen
suficientes detalles que son útiles para propósitos
cronológicos. Como se ha señalado en el libro GTR; 4ª
edición en inglés, en el Cáp. 4, A-1, las posiciones
lunares y planetarias que están grabadas en la VAT
4956 evidentemente contienen un par de errores del
escriba. Sin embargo, estos errores, son mínimos y
fácilmente se detectan mediante los cómputos modernos
basados en las observaciones ya grabadas.
Precisamente, en el anverso (el frente) al
lado, línea 3 tiene el día 9, lo cual
Neugebauer y E. F. Weidner señalaron en 1915 es
un error del escriba para el día 8.
Similarmente, el anverso, línea 14 (la línea
citada por
van der Waerden arriba), tiene el día 5 lo que obviamente es un error para el día 4.
Los restantes registros legibles de las
posiciones lunares y planetarias observadas, que son
alrededor de 30, están correctos, como se ha demostrado
por los cálculos modernos.
En la reciente reexaminación
de la VAT 4956, el Profesor F. R.
Stephenson y el Dr. D. M. Willis concluyen:
"Las observaciones analizadas aquí son suficientemente
diversas y exactas para autorizar la fecha aceptada de
la tablilla, —es decir el 568-567 A.C.— para ser
confirmada confiadamente.”
(F. R. Stephenson & D. M. Willis en J. M. Steele
& A. Imhausen (eds.),
Under One Sky.
Astronomy and Mathematics in the Ancient Near East,
Münster: Ugarit-Verlag, 2002, Págs. 423-428; [“Bajo Un
Cielo. Astronomía y Matemáticas en el Antiguo Cercano
Oriente”], (énfasis agregado)
I-B-5. Longitud desconocida
del mes— 29 ó 30 días
La
próxima fuente de error en la lista de Furuli es "la
longitud desconocida del mes" en el calendario
babilónico:
"En
algunos casos si conocemos cuáles meses de un año en
particular el reino de un rey particular tenían 30 y
cuál tenía 29 días, en la mayoría de los casos no
sabemos esto.
… nuestro cálculo babilónico puede estar
equivocado por un día según el calendario Juliano.”
(Pág. 33)
Como señalé arriba bajo el subtítulo I-B-1, esto es
insignificante para los propósitos cronológicos. Se
citaron a Parker y Dubberstein allí declarando que: "es
posible que cierto número de fechas en nuestras
tablillas pudiese estar equivocadas por un día, pero
como ellos son puramente para propósitos históricos,
esta incertidumbre es insignificante." (PD, Pág. 25)
Frecuentemente, cuando hay una incertidumbre sobre un
día, el día correspondiente en el calendario Juliano
para una posición babilónica que se ha fechado de la
luna ó un planeta interno se determina exactamente por
los cómputos modernos.
Esto es una realidad particularmente cuando se
trata de la luna puesto que se mueve 13 grados por día a
lo largo de la eclíptica, lo que significa que su
posición en el cielo cambia considerablemente en un día.
Además, como el Profesor Peter Huber señala: "los
antiguos textos astronómicos babilónicos tardíos indican
de forma consistente longitud del mes al declarar si la
luna se hizo visible en el 'día 30'
ó el 'día 1’.”
Esta práctica de indicar si el mes anterior
tenía 30 o 29 días también se usa de forma consistente
en la VAT 4956. (P. J. Huber, y citado en otra
parte,
Astronomical Dating of Babylon I and Ur III. Monographic
Journals of the Near East, Occasional Papers 1/4,
junio de 1982, Pág. 7)
Contradiciendo las reclamaciones de Furuli, Gerd
Grasshoff, después de su análisis cuidadoso de los 2781
bien preservados informes de las observaciones en los
diarios publicados en el ADT, Vols. I y II (vea
anteriormente bajo I-B-2), concluyó:
"Después de haber completado exitosamente la
interpretación de los informes de las observaciones, el
análisis muestra que el 90% de los principios de los
meses están correctamente predichos con el modelo del
arcus visionis, el
resto sólo difiere por un día."
(G. Grasshoff,
obra citada,
Pág. 109)
I-B-6. Un cambio en la
velocidad de la rotación de la tierra
Otra fuente de error, según Furuli, es el cambio gradual
en la velocidad de la rotación de la tierra. En la
página 33, él de nuevo cita del artículo de Weir
relacionado la antigua
tablilla
babilónica Venus de Ammisaduqa. Weir, a su vez, cita de
Huber, quien explica que extrapolar las proporciones de
la rotación conocidas del período neobabilónico al
presente, atrás al período del 1000 años precedente, es
ir "fuera del terreno seguro”.
Pero la cita de Furuli es insignificante puesto que Weir
y Huber están discutiendo sobre el período de 1000 años
que precedió a los tiempos neobabilónicos. El
Weir y Huber ambos saben que el cambio en la velocidad
de la rotación de la tierra se ha establecido
anteriormente, e inclusive un tanto algo todavía mas
allá del período neobabilónico.
Esta desviación (llamada Delta-T) ha sido
conocida durante mucho tiempo, aunque el valor ha sido
gradualmente refinado.
Los mejores y más actualizados exámenes modernos
de desviación, basado en centenares de observaciones de
eclipses lunares fechados desde el 8º siglo AEC, son los
del Profesor F. Richard Stephenson en
Historical Eclipses and Earth's Rotation
[“Eclipses Históricos y la Rotación de la
Tierra”]
(Cambridge: Cambridge University Press, 1997).
(También vea el libro GTR; 4ª edición en inglés,
el apéndice para el capítulo 4, sección 2.)
La
proporción del aumento de la longitud de un día debido a
la reducción de la velocidad de la rotación de la
tierra, atrás al 8º siglo AEC, ha sido ajustada a un
promedio de 1.7 millonésima de segundos por cada siglo
(1.7 ms/c; Stephenson,
obra citada,
Págs. 513, 514; cotéjese el
New Scientist,
[“Nuevo Científico”], del 30 de enero de 1999,
Págs. 30-33).
Por consiguiente, en lo que se refiere a este
período, estamos en “terreno seguro”.
Furuli difícilmente pudiera estar inadvertido
sobre esto.
Hoy en día, el cambio gradual en la proporción de la
rotación de la tierra no es definitivamente una fuente
significativa de error al usar las tablillas
astronómicas de las eras neobabilónicas y Persas para
calcular la cronología de estos períodos.
I-B-7. La interpolación de
meses intercalados para compensar por la diferencia
entre el año solar y el lunar
Argumentando que la interpolación de los meses
intercalados en el calendario lunar-solar babilónico
podría ser otra fuente potencial de error, Furuli (Pág.
34) cita a los doctores Ben Zion Wacholder y David B.
Weisberg, que dicen:
"Como el Profesor Abraham Sachs nos señaló en una
comunicación, algunas de las lecturas de los meses de la
intercalación grabados en las tablas de
Parker y Dubberstein podrían no ser bastante
seguros, mientras que un puñado reconocidamente son
hipotéticas. Pero aun asumiendo la exactitud esencial de
las tablas por Parker y Dubberstein, el Profesor Sachs
mantiene, en la suposición de un ciclo de 19 años previo
al 386 A.E.C. se podría estar leyendo en la evidencia
algo que posiblemente no este allí.”
(Ben Zion Wacholder,
Essay on Jewish
Chronology and Chronography, New York, 1976, Pág.
67)
Nada en esta declaración no solo no es admitido por
Parker y Dubberstein, sino que también puede verse en la
{“Cronología Babilónica”}
Babylonian
Chronology 626
A.C.— A.D. 75 (1956), Págs. 1-9.
Puesto que Wacholder y Weisberg además demuestran
en su obra, el desarrollo del esquema normal de 19 años
en la intercalación de los meses lo cual era un proceso
gradual que empezó en el 7º siglo.
La fase final tuvo lugar en el 5º y a principios
del 4º siglo, cuando los siete meses de intercalación
del ciclo de 19 años fueron ajustados a los años 3, 6,
8, 11, 14, 17, y 19.
Este proceso también está bien claro en el PD.
Furuli concluye: "Esto significa que los cálculos
basados en el calendario Juliano pueden estar
equivocados tanto como 44 días o aun más si los meses
para intercalarse no fuesen agregados regularmente."
(Pág. 35)
Esta conclusión está basada en una improbable
suposición de que a veces cuatro años podrían pasar
antes de que un mes de intercalación fuese sumado. Pero
el peso de la evidencia, basado en los textos económicos
y astronómicos, demuestra que esto nunca sucedió después
del 564 AEC.
(Vea las tablas actualizadas de los documentados de
meses intercalados presentadas por el Profesor John P.
Britton en el
J. M. Steele & A. Imhausen (eds.),
Under One Sky,
Münster: Ugarit-Verlag, 2002, Págs. 34-35.)
En
la página 35, Furuli nuevamente utiliza la disertación
de Weir de la tablilla de Venus de Ammisaduqa, esta vez
como base para su reclamación que "un 'esquema bien
ajustado' se acepta mejor".
Esto indudablemente podría ser verdad de los
estudiosos que han usado la tablilla de Venus de
Ammisaduqa en sus esfuerzos para fechar la dinastía de
Hammurapi, pero el implicar que ese tal esquema bien
ajustado también se utiliza para ajustar la cronología
absoluta de los períodos neobabilónicos y Persas por
medio de VAT 4956 y otras tablillas astronómicas
—como si esto fuese un último recurso— es deshonesto ya
que sencillamente no es cierto.
I-B-8. Diferentes calendarios
usaron diferentes tiempos
Furuli anota que se
usaron diferentes calendarios en la antigüedad por
diferentes personas en diferentes momentos.
Esto, por supuesto, es verdad.
Pero porque el uso del calendario lunar-solar
babilónico en las eras neobabilónicas y Persa es bien
conocido, es difícil ver cómo estos otros calendarios
pueden ser "fuentes potenciales de error" en el examen
de las tablillas astronómicas babilónicas. El argumento
de Furuli es un sofisma de su imaginación.
Furuli menciona que los egipcios "pueden haber usado dos
calendarios" y declara que éste podría ser un problema
en "conexión con el Papiro " Elefantino Arameo. (Pág.
36) Estos papiro no son textos astronómicos. Sin
embargo, interesantemente, algunos de ellos están
doblemente fechados en el sentido que se dan las dos
fechas en ambos, en el calendario babilónico y el
calendario civil egipcio. Debido a que estos textos se
fechan a los reinados de reyes persas en el 5º siglo
AEC, ellos son útiles determinar la cronología del
período y se discuten más adelante en una parte de esta
revisión.
I-B-9. El factor humano —y
los investigadores modernos
Furuli menciona "el factor humano” que podría causar
"leer mal de una tablilla debido a la falta de
capacidad".
(Pág. 37) Ésta es claramente una fuente potencial de
error. Muchas fechas
anómalas encontradas en los trabajos sobre las tablillas
publicadas durante los últimos 120 años son debido a
este factor. P |