Comentarios sobre el Capítulo II:
"La Prueba Matiz a la Cronología Absoluta"
II-A.
Utilizando las tablillas astronómicas para establecer
fechas absolutas
En este capítulo, Furuli discute
sobre la utilización de las tablillas astronómicas para
establecer una cronología absoluta.
En vista de la calidad variada y el estado de
preservación de las tablillas astronómicas babilónicas,
no todas son utilizables para propósitos cronológicos.
En acuerdo con esto, Furuli declara que cada
tablilla debe reunir "dos requisitos fundamentales”.
¿Cuáles son estos?
II-A-1: El criterio de Furuli
para el uso cronológico de las tablillas astronómicas
El primer requisito es el siguiente:
“A. Las
posiciones de los cuerpos celestes tienen que ser
observados por el ojo de un escriba y escritas en el
mismo momento; y éstas no solo tienen que representar
los cálculos retrospectivos hechos mucho tiempo después.
Este criterio realmente está en orden. Sin embargo, el
valor del próximo requisito, es uno dudoso:
“B. El nombre del rey reinante tiene que haber sido
escrito en la tablilla al momento cuando las
observaciones fueron hechas.
Un problema con éste criterio es que se trata de uno
irreal.
Furuli admite eso:
“...debido a que casi no puede mantenerse
húmeda la arcilla durante 12 meses, las observaciones
deben haber estado escritas en muchas tablillas más
pequeñas, de las que se copiaron cuando la original fue
hecha."
(Pág. 30)
Los eruditos modernos quienes
toman apuntes en papeles encaran una tarea similar al
colacionar sus notas. Suponga que un erudito está
repasando un libro, y en la primera página de sus notas
él escribe el nombre del libro.
Luego él garabatea varios comentarios de
artículos que son de su interés.
Las notas le toman muchas páginas, pero él no le
escribe el título del libro a cada página. Cuando él
finaliza la lectura, quizás varios meses después, él
colaciona y condensa las notas que garabateó y escribe
un resumen nítido.
¿El hecho que él no le escribió el título del
libro a ninguna de las páginas de estas notas invalidará
el resumen?
Por supuesto que no.
De la misma manera, si el nombre de un rey
reinante no está escrito en las "tablillas más pequeñas,
de las que se copiaron cuando la original fue hecha"
ciertamente no invalida las observaciones transferidas a
la última tablilla, lo que subsecuentemente se ve como
una original.
El criterio B, por Furuli, entonces, es uno
absurdo.
Es cristalinamente obvio que
Furuli inventó el criterio B para descalificar las
tablillas que de otro modo podrían utilizarse para
invalidar su Cronología de Oslo.
Usualmente, el nombre real sólo se da al
principio de cada tablilla.
Pero si una tablilla tiene daños, y la parte del
principio le falta, en tal caso la fecha conectada con
cada observación grabada se da como el año del reinado,
el mes, el día, y quizás parte de la noche, sin el
nombre real.
A pesar de que, las observaciones podrían detallarse tan
bien que los eventos observados todavía pueden
identificarse y pueden fecharse a años particulares
Julianos.
Frecuentemente esto es suficiente para identificar al
regidor, aun cuando su nombre no esté indicado.
Un par de ejemplos sirven para ilustrar esto.
II-A-2. Las tablillas
planetarias Núm. 54 y Núm. 56
Dos tablillas que no reúnen el
segundo requisito de Furuli (B) son las LBAT 1393 y la
LBAT 1387+1486+1388, publicadas como las Núms. 54 y 56
en el ADT por Hunger, Vol. V.
Ambas son de textos planetarios que
inequívocamente derrocan los reinados alternativos de
Furuli para Darío I y Artajerjes I.
Furuli caprichosamente descarta ambas tablillas
(en las Págs. 37, 118, 211, y 227) por razones erróneas,
especiosas, e ilusorias. Yo examino en detalle sus
declaraciones más adelante en esta revisión.
El texto Núm. 54 tiene grabada observaciones de Júpiter fechadas a varios
años del reinado de un rey cuyo nombre no está
preservado.
El número de años preservado para éste reinado es 23 en
el lado anverso hay un
8, 19, 20, 31, y en el lado inverso hay un 32.
El gobernante cuyo reinado se trata en el lado
inverso debe haber tenido un reinado extenso ya que el
último año del reinado preservado es 32.
Las observaciones grabadas para estos cinco años
pueden fecharse de forma segura a los años 514, 503,
502, 491, y 490 AEC.
No obstante, las observaciones en el lado anverso
fechadas al año 23, están demasiado dañadas para ser
utilizables.
El segundo texto, el Núm. 56, tiene grabadas cerca de 80 posiciones
preservadas de Venus, y la mitad de ellas están
relacionadas a Estrellas Normales.
Los datos están situados en grupos de 8 años y en
8 columnas.
Las posiciones están fechadas aproximadamente a 20 años
de diferentes reinados (la mayoría de ellos son
totalmente legible o identificables como parte del
arreglo global) que puede ajustarse específicamente a
años Julianos dentro del período de 70 años desde el
463/2 al 393/2 AEC.
El primer rey de este período debe haber tenido
un reinado muy largo ya que el año de reinado preservado
más alto para él es el 39.
Las observaciones grabadas durante éste año
pueden fecharse al 426/5 AEC.
La razón que los nombres reales están faltando en
ambos textos es porque estas partes de las tablillas
están rotas.
II-A-3. Cómo las tablillas 54
y 56 hacen picadillo la cronología Persa de Furuli
Todas las fechas Julianas señaladas por las tablillas 54
y 56 caen dentro de los reinados de Darío I, Artajerjes
I, Darío II, y Artajerjes II, no solo de acuerdo a la
cronología tradicional sino también según la
Cronología de Oslo por Furuli.
Por consiguiente, estas tablillas pueden
utilizarse para desafiar su cronología alternativa para
estos reinados.
Resulta que los esfuerzos de Furuli para empujar
el reinado de Darío I un año hacia adelante y el reinado
de Artajerjes I
hacia atrás 10 años es bloqueado de forma eficaz
por estas dos tablillas.
Por ejemplo, las observaciones de Júpiter
fechadas al año 32, claramente pertenecen al año 490
AEC, y no al año 489 como es requerido por la cronología
revisada de Furuli.
De hecho, ninguna de las observaciones fechadas a
los meses y días específicos en el calendario
lunar-solar babilónico pueden moverse ni adelante, ni
hacia atrás, de la manera que lo requieren las
revisiones de Furuli.
El
período de revolución de Júpiter está cerca de los 12
años, lo que significa que en promedio su
posición entre las estrellas cambia aproximadamente 30
grados por año.
Sin embargo, el aparente movimiento entre las
estrellas despliega puntos estacionarios e incluso
inversiones de movimiento.
La tablilla 54 ilustra esto mostrando que el año
31, mes VI, en el día 28, Júpiter "se hizo estacionario
en [la constelación de] Géminis".
Ésta fue exactamente la posición que mantuvo el 4
de octubre del 491 AEC, así que esta fecha corresponde
al día 28 del mes VI en el calendario babilónico.
Un año después, Júpiter se había movido
aproximadamente 30 grados a una nueva posición entre las
constelaciones de Leo y Cáncer.
La posición que está grabada, en tal caso, no
permite que el año 31 de Darío I sea movido un año
adelante.
Los fenómenos de Júpiter no se repiten en la misma
fecha dentro del mes lunar hasta otros 71 años
después, un hecho que los astrónomos babilónicos estaban
totalmente conscientes.
Por consiguiente, la tablilla 54 no puede
asignarse a ningún otro reinado que no sea el de Darío
I. Las
posiciones de Júpiter en la tablilla 54 fechadas a los
otros cuatro años de reinado inexorablemente bloquean
cualquier esfuerzo para cambiar la cronología absoluta
establecida para los 36 años del reinado de Darío.
Venus, con un período de revolución de sólo 224.7 días,
retorna a su posición en relación con varias estrellas y
constelaciones en menos de un año.
Sin embargo, no retorna a la misma posición
del mismo tiempo en el año—no
después de un año ni después de 10 años.
Tal retorno ocurre en intervalos de 8 años,
después de 13 revoluciones (8x365.2422 = 13x224.7). En
tal caso, las observaciones en la tablilla 56, que están
fechadas con años específicos de reinados, meses y días,
no pueden ajustarse a una cronología para el reino de
Artajerjes I que se haya movido 10 años hacia atrás.
Podría argumentarse que las observaciones en las dos
tablillas pudiesen pertenecer a reyes cuyos reinados
cayeron en siglos completamente diferentes.
Pero tales alternativas se limitan solo a reyes
cuyos reinados duraron por lo menos 32 años (el año de
reinado más alto preservado en el texto de Júpiter Núm.
54) y 39 años (el año de reinado más alto preservado en
el texto de Venus Núm. 56).
Dentro del período donde pertenecen todos los textos existente
cuneiformes de observaciones astronómicas babilónicas
(salvo la tablilla de Venus de Ammisaduqa)
—es
decir, desde mediado del
8º siglo AEC al 1er. siglo EC—
sólo se conocen cinco reyes que han reinado ese largo
tiempo o mucho más: el rey Asirio Asurbanipal (42 años),
el rey babilónico Nabucodonosor (43 años), y los reyes
Persas Darío I (36 años), Artajerjes I (41 años), y
Artajerjes II (46 años). Otra posibilidad es que los
años de reinado pudiesen referirse a años en la era
seléucida (contándose desde el 312/11 AEC).
Usando un astro-programa moderno (Chris
Marriott SkyMap Pro 10),
yo he verificado todas las alternativas a los reinados
de Darío I y Artajerjes I
—y
también las cronologías alternativas para estos reinados
sugeridos por la Cronología de
Oslo de Furuli—
y se encontró que todos son una
imposibilidad.
Las observaciones planetarias combinadas con los
años de reinados y las fechas en el calendario
lunar-solar babilónico encajaron sólo con las
cronologías tradicionales establecidas para los reinados
de Darío I y Artajerjes I.
II-A-4. Intentos por
invalidar las tablillas 54 y 56
Las tablillas 54 y 56 no reúnen el
segundo requisito de Furuli (B), no obstante él intenta
minar la fuerza de su evidencia de otras maneras.
En la página 37, Furuli hace
referencia a la tablilla Núm. 54 (LBAT 1393) y declara
que “pueden haber diferentes factores, que contribuyan a
la lectura equivocada de una tablilla debido a la falta
de capacidad."
Él cita una declaración sobre la tablilla 54 por
Hunger:
"La siguiente reconstrucción de la tablilla
fue propuesta por C.B.F. Walker, quien apunta que
cualquier discrepancia entre los años atestados en esta
tablilla y las fechas informadas por A. Sachs en la
LBAT, en la Pág. xxix ha de ser explicado por el hecho
que la tablilla no fue cocida y limpiada hasta el 1978."
(ADT, Vol. V, Pág. 158)
Aislado del contexto, esto parece
indicar que la traducción de la tablilla fue nada más
que una propuesta reconstrucción y que pudo haber sido
mal leída “debido a la falta de capacidad."
Esta aparente indicación está equivocada.
La reconstrucción de Walker no es
un intento de traducción de la parte preservada de la
tablilla. Es
una reconstrucción sugerida del bosquejo cronológico
del original, de la tablilla sin daños, la que podría
haber cubierto todos los 48 años del reinado desde el
536/5 al 489/8 AEC colocados en una serie de ciclos de
12 años. La
reconstrucción es mostrada en una tabla en la página 159
del ADT V.
La actual transliteración y traducción de la tablilla,
con sus fechas preservadas, las observaciones, etc., le
siguen en las páginas 160-165, después de la
tabla.
Los años de reinado que Sachs
había leído en la tablilla (LBAT, 1955, Pág. xxix) antes
que fuese cocida y limpiada en 1978 no fueron lecturas
equivocadas que entrasen en conflictos con las fechas
leídas después de su limpieza.
Las "discrepancias" a la que se hace referencia
son fechas adicionales que se hicieron legible después
de su limpieza, unas fechas que aumentaron el valor
cronológico de la tablilla.
De la manera en que Furuli se refiere a esta
tablilla es una completamente engañosa.
Furuli menciona la tablilla Núm.
56 en tres lugares de su libro, en las páginas 118, 211,
y 227. Una razón para esta extensa
cobertura parece ser que la tablilla consiste de
tres pedazos, LBAT 1387, 1388, y 1486 (también listados
por Hunger como A, B, y C), con los cuales Furuli
intenta tratar con ellas separadamente y en diferentes
lugares de su libro.
Los primeros dos pedazos (A + B) contienen mucha
información, tanta de hecho, que la traducción por
Hunger cubre 10 páginas grandes en la ADT, Vol. V.
Casi todas las observaciones preservadas en los
dos pedazos están fechados a varios años del reinado de
Artajerjes I, con la única excepción que una se fechó al
año 6 de su sucesor, Darío II.
Por otro lado, el pedazo C, es un fragmento muy
pequeño, y la traducción de Hunger del mismo cubre sólo
media página.
Ningún número de año de reinado está preservado
en el mismo.
Hunger escribe (ADT, Pág. 172) que las
observaciones grabadas en la misma probablemente se
refieren a los años 5 y 12 de Artajerjes II (400 y 393
AEC).
Furuli se enfoca exclusivamente en
el pedazo C en su descripción de la tablilla 56 en la
página 211, implicando que la descripción de Hunger de
éste pequeño fragmento se aplica al todo texto completo:
"El texto planetario consiste de los tres pedazos LBAT 1387, 1486 y *1388
se suponen listen los datos de Venus entre el -462/61 y
-392/91.
Este texto es bastante fragmentario.
Un erudito hizo este comentario: 'el C, en el
anverso probablemente se refiere al año 5 de Artajerjes
II, y el inverso al año 12.
La información astronómica preservada se ajusta a
esta fecha, especialmente a un encuentro cercano de
Venus y a Leonis en el mes III de Art II año 5.'
Estas palabras son bastante cautelosas, se
indica por el adverbio 'probablemente’.
De hecho, ni Venus ni ningún otro planeta se
menciona en el C, anverso e inverso. Un intérprete
podría sentir que hay pistas para identificar a Venus,
pero ninguna se menciona. Así que hay problemas con este
texto en conexión a hacer una cronología absoluta.”
Furuli no menciona la extensa
información que está en los pedazos A y B, dejando así
al lector con la impresión de que toda la tablilla de
Venus está fragmentada y es una problemática como el
pedazo C. En
una discusión en la página 118, él hace algunos
comentarios sobre el pedazo A (1387) pero esto,
igualmente, tiene el propósito de socavar la fuerza del
texto.
Erróneamente él reclama que en esta tablilla los "años
15, 27, 35 están claramente visibles, pero no hay ningún
otro año", cuando de hecho, al mismo tiempo, ocho años
de reinados están visibles en el texto, a saber, los
años 7, 15, 23, 27, 31, 35, 39 (de Artajerjes I), y el
año 6 (de su sucesor Darío II).
Por ejemplo, Furuli señala que en la copia de T.
G. Pinches de la tablilla publicada por Sachs en 1955,
"el número '7' está sombreado y no se ve claramente".
Pero como Sachs explica (LBAT, Pág. vii).
Las copias de Pinches de las tablillas usualmente
no habían sido horneadas al fuego, y que "ha de
esperarse que mejore la lectura como resultado de
hornearlas al fuego."
La traducción de Hunger indica que ahora el
número 7 se ve claramente en la tablilla, lo que puede
ser el resultado de esto.
Las observaciones grabadas para el año 7 en los
meses I, II, III, IV, V, y VI todas se ajustan al año 7
de Artajerjes I, del año 458 AEC.
Además, Furuli falla al no mencionar que el
número 7 se requiere de forma obligada, debido a la
formación desplegada de datos en grupos de 8 años.
Lo cual continúa horizontalmente en las próximas
columnas al lado de los años número 15, 23, 31, 39, y el
año 6. Los intervalos de 8 años, por supuesto, se
refieren a la periodicidad de las posiciones de Venus.
Cerca del mismo número de (en el
reinado de Artajerjes I) apareados en intervalos de 8
años están visibles en el pedazo B (1388)
—años
4, 5, 12, 13, 20, 21, 28 y 2[9].
En la página 227, Furuli dice que el pedazo B
está en conflicto con la Cronología de Oslo, pero su
única explicación es que: "los años del reinado escrito
por el escriba necesariamente no son correctos."
Esta desesperada teoría se discute en la sección
II-C aquí debajo.
Las tablillas 54 y 56 son
desastrosas para la cronología Persa revisada de Furuli,
y él lo conoce.
Por eso es que él quiere librarse de ellas como
le sea convenientemente posible. Y esa es la razón por
qué él también quiere socavar la fidelidad de las
tablillas astronómicas en general indicando que ellas
probablemente en su mayor parte contienen cálculos, no
actuales observaciones.
II-B. ¿La
mayoría de las posiciones astronómicas se calculan en
lugar de observarse?
El "problema más agudo al hacer una cronología absoluta
basada en las tablillas astronómicas”
Furuli reclama, es que muchas, "quizás la mayoría
de las posiciones de los cuerpos celestes en tales
tablillas, son calculados en lugar de ser observados".
(Pág. 15)
¿Es posible que los astrónomos babilónicos pudieran
volverlos a calcular todos ó la mayoría de los fenómenos
ya grabados en las tablillas astronómicas? ¿Hay
indicaciones en los datos ya grabados que ellos
sencillamente eso fue lo que hicieron?
Como está discutido en el libro The Gentile Times
Reconsidered, 4th ed. [”Los Tiempos de
los Gentiles Reconsiderados” 4ª edición en inglés”],
los astrónomos babilónicos reconocían varios
ciclos del sol, la luna, y los cinco planetas visibles a
simple vista.
Está claro que en una fase temprana ellos podrían
predecir o volver a calcular ciertos fenómenos, como
cuándo ocurrirían los eclipses lunares y ciertas
posiciones planetarias. ¿Significan esto, entonces, que
todos o la mayoría de los fenómenos grabados en las
tablillas astronómicas podría haber sido computados en
lugar de ser observados, como reclama Furuli?
II-B-1. Los
fenómenos que los astrónomos babilónicos eran capaces de
calcular
En apoyo a la idea que la mayoría
de las posiciones grabadas de los cuerpos celestes en
las tablillas astronómicas pudieron haber sido
calculados en lugar de ser observados, Furuli presenta
en la página 39, tres citas aisladas. Todas menos la
primera de sus referencias y notas al pie de la página
son confusas, incompleta, o equivocadas.
La primera cita, tomada de la obra
de Bertel L. van der Waerden,
Science Awakening
(Vol. II, 1974, Págs. 281, 282), trata sobre la
habilidad de los astrónomos babilónicos para calcular el
tiempo que un planeta entraba a una cierta señal
zodiacal o a la posición que sostuvo cuando no podía
observarse debido a las nubes o a causa de también
estaba cerca del sol.
Estos cálculos presuponen que los astrónomos
babilónicos habían elaborado unas teorías para fechar y
localizar ciertos fenómenos planetarios que se repetían,
y que tenían a mano unas tablas listas de las posiciones
planetarias en intervalos regulares.
Tales listas, que se les dio el término de
“efemérides" por el Profesor Otto Neugebauer, se les
llama "tablas cardinales” por van der Waerden.
Todas las tablas existentes de este tipo son
antiguas, casi todas se fechan desde el 3er. al 1er.
siglos AEC.
La próxima cita, cual erróneamente es atribuida a
van
der Waerden,
realmente es de la obra en tres-volúmenes por Otto
Neugebauer titulada:
Astronomical Cuneiform Texts
[“Textos
Cuneiformes Astronómicos”] (1955, Vol. II, Pág. 281). La
obra de Neugebauer no trata con
tablilla
de observaciones sino que exclusivamente se
consagra a los textos astronómicos aritméticos
(en su mayor parte a las tablas efemérides
mencionadas arriba) de los últimos siglos AEC.
Es en su discusión de tales textos que Neugebauer
señala que "el diminuto papel jugado por la observación
directa en el cómputo de las efemérides", una
declaración que Furuli le hace con mucho ahínco
repitiéndola en letra extra negrita en un cuadro en la
página. ¿Qué
Neugebauer realmente quiere decir?
Para elaborar teorías sobre
cuándo ocurrirían regularmente los fenómenos planetarios, los
babilonios necesitaban numerosas observaciones de los
planetas de cuantiosos largos períodos.
Tales observaciones fueron proporcionadas por los
archivos astronómicos disponibles desde mediados del
8º siglo AEC.
Cuando las teorías planetarias finalmente se
elaboraron, las tablas planetarias podrían usarse para
calcular las posiciones planetarias cuando las
observaciones directas no eran posibles.
Por consiguiente, las tablillas de observaciones
astronómicas, tales como los diarios y los textos
planetarios, contienen observaciones así como cálculos
ocasionales.
Esto es señalado por van der
Waerden
en la 3ª cita de Furuli.
En esta cita, van der Waerden
habla de la dificultad en decidir: "si los datos del
texto se observaron o se calcularon".
Furuli no explica que van der Waerden está
discutiendo un texto que Furuli, en la página 128,
reclama ser "la tablilla que es la más importante para
la Cronología Persa, la Strm Kambys 400."
La declaración de van der Waerden es
particularmente aplicable a este texto, que parece
contener en su mayor parte cálculos.
Incluso algunos eruditos cuestionan si tiene
grabada alguna observación.
Está claro que los astrónomos babilónicos lograran calcular varios
fenómenos astronómicos.
En la fase temprana, ellos estaban usando el
ciclo de Saros por calcular y predecir
cuándo ocurrirían
los eclipses lunares.
Como es mostrado por las posteriores tablas
efeméride, ellos también aprendieron cómo calcular y
predecir
cuándo ocurrirían periódicamente ciertos fenómenos planetarios como
las primeras y últimas visibilidades, puntos
estacionarios, y retrogradaciones.
¿Pero esto significa que ellos pudieron calcular
o predecir todos los diferentes fenómenos
astronómicos informados en las tablillas de
observaciones?
II-B-2. Los fenómenos que los
astrónomos babilónicos eran incapaces de calcular
Aunque los astrónomos babilónicos
pudieron calcular y predecir ciertos eventos
astronómicos, los textos
de observaciones
—diarios, textos planetarios, y textos de
eclipse— contienen informes de varios fenómenos y
circunstancias conectadas con las observaciones que no
podrían ser calculadas.
El que los diarios normalmente
tengan grabadas observaciones reales se muestra
por sus informes de los fenómenos climatológicos.
Por ejemplo, los escribas repetidamente informan
cuando el mal tiempo impidió las observaciones
astronómicas. Frecuentemente encontramos informes sobre
"las nubes y lluvia de diversas clases, descritas en
detalles por las numerosas condiciones técnicas, así
como la niebla, la llovizna, granizo, truenos,
relámpagos, vientos de todas direcciones, a menudo el
frío, y frecuentemente el 'pisan dib', de un significado
desconocido pero siempre asociado con la lluvia."
(Profesor N. M. Swerdlow,
The Babylonian
Theory of the Planets, {“Teoría Babilónica de los
Planetas”}, Princeton Princeton University Press, 1998,
Pág. 18)
Otros fenómenos grabados eran los arco iris, halos
solares y los niveles del río.
Ninguno de éstos podría
volver a ser calculados
posteriormente.
¿Entonces, qué, sobre los fenómenos
astronómicos?
Discutiendo sobre varios fenómenos
planetarios grabados en los textos, Swerdlow advierte:
"Las conjunciones de los planetas con la
luna y otros planetas, con sus distancias, no podían ser
calculadas por las efemérides ni podían predecirse por
las periodicidades."
(Swerdlow, obra citada, Pág. 23)
Swerdlow en adición explica:
“Las
distancias de los planetas de las estrellas normales
podrían predecirse”, pero "no había ninguna manera de
poder predecir la distancia de la luna de los planetas ó
de los planetas entre si.”
(Ibíd., Pág. 173)
Nótese que la VAT 4956
tiene grabado varios de éstos —para los astrónomos
babilónicos— fenómenos imprevisibles e incalculables.
¿Pero y qué sobre los informes de
los eclipses lunares? ¿Ellos podrían computarse en una
fecha posterior?
Refiriéndose a los textos de 18 años (el "ciclo
de la Tablilla de Saros"), Furuli utiliza el término
"tablillas de Saros", pero él no hace claro si él se
está refiriendo a todas las tablillas de 18 años
existentes (sobre una docena) ó a un grupo particular de
éstos textos.
En la página 40, él menciona dos colecciones de
tablillas que utilizan el bosquejo de Saros de 18 años.
La primera, él dice, cobre el período desde el
747 al 315 AEC.
En su nota al pie de la página 51 muestra que la
colección consiste de las tablillas de eclipses lunares
LBAT 1413-1417 y 1419 (= Núms. 1-4 en el ADT, Vol. V,
por Hunger).
La otra "colección" que él menciona realmente se trata
de sólo una tablilla a la que los eruditos generalmente
se refieren como la "Tablilla de Saros", BM 34576 (=
Núm. 34 en el ADT, Vol. V). Esta cubre un período de 468
años, desde el 567 al 99 AEC.
No obstante, Furuli nunca explica
que la primera de sus dos "colecciones" se trata de una
serie de textos de observaciones que tienen
grabados ambos, las observaciones, y predicen los
eclipses lunares en intervalos de 18 años, mientras que
la Tablilla de Saros pertenece a un grupo pequeño de
cinco textos teóricos que no tienen grabado
ninguna observación de eclipses lunares a intervalos de
18 años sino que sólo tienen tablas de nombres reales y
fechas de los intervalos de 18 años. (Vea por John M.
Steele al ADT, Vol. V, Págs. 390-393)
La Tablilla de Saros muestra ciertas trazas de un
posible informe sobre un eclipse, pero esto aparece al
fondo del lado inverso después de la tabla de 18
años. Está
escrito en ángulos en la parte derecha al lado del texto
principal y está claramente separado del mismo.
A pesar de esta básica diferencia
entre las tablillas de observaciones y las
teóricas de 18 años, Furuli parece considerar a
todas ellas como si fuesen "tablillas hipotéticas" cosa
que no está correcta.
Además, su uso del término plural “tablillas de
Saros” es confuso, ya que él no explica claramente a
cuáles de los textos de 18 años él se está refiriendo
aparte de la Tablilla de Saros, BM 34576.
Respecto a las observaciones de
los eclipses informados en las tablillas de eclipses
lunares, incluyendo el ciclo de la tablilla de Saros
(discutido en el
libro The Gentile Times Reconsidered, 4th
ed. [”Los Tiempos de los Gentiles Reconsiderados”, 4ª
edición en inglés”], Cáp. 4,
C), los astrónomos babilónicos ciertamente pudieron
predecir y volver a calcular
cuándo ocurrirían los
eclipses lunares, pero ellos eran incapaces de poder
predecir ó calcular varios detalles importantes sobre
los mismos.
Esto se discute por el Dr. John M. Steele en su obra,
Observations and
Predictions of Eclipse Times by Early Astronomers
{“Observaciones y Predicciones del Tiempo de los
Eclipses por los Antiguos Astrónomos”} (Dordrecht,
Boston, y Londres: Kluwer Academic Publishers, 2000) y
en el artículo, "Eclipse Prediction in Mesopotamia." [“Predicción
de Eclipses en Mesopotamia"] (Archive
for History of Exact Sciences, Vol. 54, 2000, Págs.
421-454)
Comentando sobre la reclamación
que los registros de eclipses grabados en las tablillas
de eclipses lunares podrían volverse a calcular por los
astrónomos babilónicos en la era seléucida, Steele
afirma:
"Usted estaba absolutamente en lo correcto
cuando usted argumentó que los babilonios no podían
volver a calcular los archivos antiguos de los eclipses.
El ciclo Saros podría haberse usado para
determinar la fecha de eclipses, incluso siglos más
temprano, pero ninguno de los métodos babilónicos podría
permitirles calcular las circunstancias como la
dirección de la sombra del eclipse, la visibilidad de
los planetas durante el eclipse, y ciertamente de ningún
modo la dirección del viento durante el eclipse, algo
que nosotros hemos encontrados en los informes antiguos
(por ejemplo, el Texto Núm. 3 en el último libro de
Hunger declara que la sombra del eclipse cruzó la
superficie de la luna en dirección al sur durante el
eclipse en el año 1º de
Bel-ibni's, [Obv, I, 2-5], y el Obv II, 1-7 dicen
que el viento occidental sopló durante el eclipse el 15
de Oct. del 686 A.C.).
Aun cuando los babilonios pudieran calcular el
tiempo de los eclipses, ellos no podían hacerlo con el
mismo nivel de exactitud como cuando ellos los podían
observar —hay una clara diferencia de exactitud entre
eclipses cuales ellos dijeron que se observaron y
aquellos los cuales ellos dicen que fueron predichos
(esto se discute en mi libro), lo que prueba que los
eclipses ‘observados' realmente sí se observaron.
Es verdad que el texto del Canon Saros
publicado muy reciente por el Aaboe, citado en otra
parte, en 1991 se volvió a calcular —pero ellos son
textos teóricos y deben ser considerados separado del
material que es de observaciones en los Diarios y textos
de eclipses en el libro de Hunger.
Con el material de observaciones únicamente es
suficiente para confirmar a la cronología de Parker &
Dubberstein, con sólo unas muy diminutas, y no
acumulativa, correcciones."
(Comunicación de Steele a Jonsson, el 27 de marzo
de 2003)
II-B-3.
La mayoría del contenido en los textos de observaciones
sí se observaron
Aunque los textos de
observaciones, debido a circunstancias particulares tal
como el mal tiempo, ocasionalmente contienen eventos
calculados, la mayoría de las entradas demostrablemente
están basadas en observaciones reales.
Qué éste es el caso con los Diarios se indica
directamente por el nombre de acadio grabado al final y
en los bordes de estas tablillas:
natsaru sha ginê,
que significa "vigilancia regular”.
(Sachs/Hunger, ADT, el Vol. I, Pág. 11)
Eruditos quienes han examinado
estas tablillas en detalle están de acuerdo que ellas
contienen en su mayoría observaciones genuinas.
El Profesor Hermann Hunger da la siguiente
descripción de varios tipos de datos astronómicos
grabados en los Diarios:
"Lunar Seis [es decir, el tiempo de
diferencia entre las puestas y salidas del sol y la luna
justo antes y después de la oposición]; las fases
planetarias, como la primera y última visibilidad … las
conjunciones entre los planetas y las tal-llamadas
Estrellas Normales … los eclipses; los solsticios y
equinoccios; los fenómenos de Sirio.
Para el fin del 3er siglo A.C., los Diarios
empezaron a grabar las fechas cuando un planeta pasaba
de una señal zodiacal a otra.
El resto del contenido en los Diarios no es
astronómico."
Hunger añade:
"Casi todos estos artículos son observaciones. Las excepciones son los solsticios, equinoccios, y
datos Sirio, los que se computaron según un esquema ...
además, en muchos casos cuando los
Lunar Seis, eclipses lunares o solares, o las fases planetarias no pudiesen
observarse, una fecha o tiempo no obstante se da,
marcado como que no se observó.
El esperado pasar de las Estrellas Normales por
la luna a veces se ha registrado como que falta debido
al mal tiempo, pero nunca se da una distancia entre la
luna y la Estrella Normal como computadas."
(Hermann Hunger in N. M. Swerdlow (ed.),
Ancient Astronomy
and Celestial Divination, London: The MIT Press,
1999, Págs. 77, 78;
énfasis
agregado)
Steele de forma similar concluye:
“La mayoría del contenido de los Diarios
representa observaciones;
sin embargo,
dónde las observaciones no se hallaban disponibles, por
ejemplo debido al mal tiempo o porque se esperaba que un
evento ocurriese en un momento cuando el cuerpo celeste
estaba bajo el horizonte, entonces se listaban
predicciones en su lugar.
En adición, algunos datos grabados en los
Diarios, como los solsticios y equinoccios, siempre se
predijeron.
(John
M. Steele, "Eclipse Prediction in Mesopotamia,"
Archive for History of Exact Sciences, Vol. 54, 2000,
Pág. 429;
énfasis agregado)
Si una entrada está basada en
observaciones o en cálculos esto frecuentemente se
declara directamente en la propia tablilla. En los
informes de eclipses, esto usualmente se indica por la
terminología. Steele nos explica:
"Como regla general, las
predicciones de los eclipses pueden distinguirse de las
observaciones, esto por la terminología que es
utilizada:
sin AN-KU10
denota un eclipse observado de la luna, mientras que el
orden opuesto, AN-KU10
sin, se
refiere a un eclipse lunar predicho (para los eclipses
solares se reemplaza sin por šamáš).
Además, los eclipses predichos usualmente se describen
como que son šá
DIB lo cual significa que a ellos se le omitirían cuando
el luminar estaba debajo del horizonte, o en el
ki PAP NU IGI
que significa 'vigilado para, pero no visto’ cuando el
anticipado eclipse no apareció." (Ibíd., Pág.
429)
En resumen, la demanda de Furuli
qué
"quizás la mayoría de las posiciones de los cuerpos
celestes en tales tablillas, son calculados en lugar de
ser observados" es infundado.
Se refuta por las declaraciones que están en las mismas
tablillas y por el hecho que ellas contienen
datos que los babilonios eran incapaces de calcular.
Estas circunstancias se oponen diametralmente a
la sugerencia que los datos en el diario astronómico
VAT 4956 podría haber sido calculados posteriormente
para que posiblemente se insinúe “que nunca hubiese una
'tablilla original’.” (Furuli, Pág. 30)
Furuli elabora en esta equivocada
idea en la página 40. Señalando que la VAT 4956 y
la Strm Kambys 400 "tienen las características de
ser unas copias", él entonces continúa considerando "las
posibles maneras que tales copias pudieron ser hechas
por un escriba en el 2º siglo A.E.C."
Él se imagina que un escriba podría componer
tales tablillas usando "tres diferentes esquemas que
estaban en su disposición": 1) un esquema de 18 años los
ciclos de Saros; 2) un esquema de años de reinado de
reyes consecutivos que van hacia atrás en el tiempo, y
3) un esquema de intercalar meses.
Entonces él declara: "Mediante una combinación de
estos tres esquemas, ninguna observación era necesaria,
ya que una cronología sofisticada podría hacerse para
cientos de años retrospectivo en el tiempo.
Como se demostró anteriormente, la
teoría que la VAT 4956 y otros textos de
observaciones pudieran haber sido hechos en un tiempo
posterior es nada más que una excentricidad de su
imaginación.
La idea es simplemente un deseo, basado en insuficiente
conocimiento de las tablillas astronómicas.
II-C. Una
teoría de desesperación
¿Si las entradas en las tablillas
—diarios de observaciones, y tablillas planetarias y
lunares— registran principalmente observaciones que son
demostrablemente genuinas, si los astrónomos babilónicos
estaban incapacitados para poder computar y volver a
calcular muchos de los datos astronómicos y otros datos
informados, cómo entonces es posible que venga
cualquiera a retorcer la evidencia proporcionada por
estas tablillas?
Debido a que las tablillas a menudo contienen tantas observaciones
detalladas fechadas a años de reinados específicos, los
cuales de forma segura pueden ajustarse a años
particulares Julianos, el único escape que queda
entonces es cuestionar la autenticidad de los números
de años de los reinados encontrados en las
tablillas.
Y eso es lo que hace Furuli. Él se imagina que "un escriba en el 2º siglo
pudiera sentarse y hacer una tablilla en parte de
algunos fenómenos que cubran muchos años, y en parte,
sobre la base de una teoría (los tres esquemas) y parte
basándose en las tablillas de una biblioteca" que
pudiesen mostrar observaciones reales.
Entonces, descubriendo que las fechas en las
tablillas de la biblioteca están en conflicto con los
datos teóricos, "estos datos erróneos podrían emplearse
para ‘corregir’ a los datos que están correctos de sus
tablillas de la biblioteca, resultando que, la tablilla
que él estaba haciendo contendría datos equivocados de
los años de reinado. (Furuli, Pág. 41)
Furuli no sólo indica que las fechas en las tablillas lunares y
planetarias sino también las fechas en los diarios
podrían haberse trastornados de la misma manera por los
eruditos seléucidas.
Refiriéndose de nuevo al hecho que los diarios
existentes más antiguos son copias, él dice:
“¿Pero y qué sobre año(s) de reinado de un
rey que ha sido escrito en tales tablillas?
Ellos se han calibrado para encajar en un esquema
cronológico teórico incorrecto, o ellos han sido
copiados correctamente?”
(Furuli, Pág. 42)
Furuli por supuesto, comprende que
su Cronología de Oslo es completamente desmentida por
las tablillas astronómicas babilónicas.
Por esa razón es que él propone, como un último
recurso, la teoría de que estas tablillas podrían haber
sido fechadas de nuevo por los eruditos seléucidas para
así traerlas en acuerdo con su supuesta propia
cronología teórica para tiempos más tempranos. ¿Este
escenario es verdadero? ¿Qué se está implicando aquí?
II-C-1. La cuantía de las
supuestas revisiones cronológicas seléucida
¿Hasta qué punto se extiende la
diferencia entre la Cronología de Oslo de Furuli y la
cronología tradicional?
En una tabla cronológica en las páginas 219-225
que cubren los 208 años de la era Persa (539-331 AEC),
Furuli muestra, reino por reino, la diferencia entre su
cronología y la tradicional.
Resulta que el único acuerdo entre las dos es los
fechados de los reinados de Ciro
y Cambises —el período de la caída de Babilonia
(539 AEC) al 523/2 AEC, un período de 17 años.
Al darle un año completo al reinado de Bardiya
[también
llamado Bardia o Bardija]
después de Cambises, Furuli mueve todo el reinado entero
de 36 años de Darío I un año hacia adelante, como
mencionamos anteriormente.
Entonces él mueve el reinado de los sucesores de
Darío, Jerjes y Artajerjes I,
10 años hacia atrás agregándole 10 años al reino
del último, creando una corregencia de 11 años entre
Darío I y Jerjes.
Pero Furuli también le asigna un
año al reinado del usurpador Sogdiano entre Artajerjes I
y Darío II.
El efecto de esto es que los restantes reinados hasta el
331 AEC son todos movidos un año hacia adelante.
Por lo tanto, el resultado final es que la
Cronología de Oslo de Furuli está en desviación con la
cronología tradicional para la era Persa por 191 de sus
208 años, o para el 92 por ciento del período.
Pero esto no es todo. Como ya hemos mencionado en la
introducción, Furuli quiere agregarle 20 años
adicionales en alguna parte al período neobabilónico
después del reinado de Nabucodonosor
—entre
el 562 y 539 AEC.
El efecto de esto es —lo
que Furuli llama el “efecto
dominó”— no
se trata solo del
reinado de Nabucodonosor sino que todos los reinados de
sus predecesores se tienen que mover 20 años hacia
atrás.
Debido a que los archivos astronómicos
babilónicos empiezan con el reinado de Nabonassar,
747-734 AEC, la Cronología de Oslo de Furuli está en
desigualdad con la cronología tradicional para la
mayoría, ó sino con toda, la era babilónica desde el 747
al 539 AEC.
Esto significa que la discordancia corre entre las dos
en más del 90 por ciento del período de 416 años
desde el 747 al 331 AEC.
Esto también significa que la Cronología de Oslo
se contradice por más del 90 por ciento de las
tablillas de observaciones astronómicas —diarios, textos de eclipses, y textos planetarios—
fechados
a este período.
Debido a que estas tablillas tienen grabadas
miles de observaciones fechadas a años de reinados
particulares, con sus meses, y días dentro de éste
período, ahora nosotros podemos empezar a tener alguna
idea de la cuantía de revisiones cronológicas que los
eruditos seléucidas deberían haberse comprometido
—esto
conforme a la teoría de Furuli. Sin embargo, esto
aquí se trata sólo de una fracción de lo que es el
alcance completo de revisiones que serían necesarias
hacer.
II-C-2. La cuantía de
archivos astronómicos originales
Debe tenerse presente que los
archivo cerca de 1300 no matemáticos y las
principalmente observaciones astronómicas de las
tablillas cuneiformes son sólo una fracción de la
inmensidad de archivos originales disponibles a los
eruditos seléucidas. En una disertación sostenida en una
conferencia en 1994, el Profesor Hunger explicó:
“Para darles una idea de cuánto
originalmente contienen estos archivos, y cuánto todavía
está preservado, yo hice unos estimados breves.
De los Diarios bien conservados, encontré que por
cada mes, se dan posiciones, y son informadas, alrededor
de 15 lunares, y 5 planetarias, ambas en relación con
las Estrellas Normales. También, todos los tal-llamados
meses Lunar Seis están grabados.
Cada año además contiene 3 fases Sirio, 2
solsticios y 2 equinoccios, por lo menos 4 posibilidades
de eclipse ó eclipses, y aproximadamente 25 fases
planetarias.
Juntos, esto produce alrededor de unas 350 observaciones
astronómicas por cada año.
En 600 años, 210,000 observaciones son
acumuladas.
Ahora, yo no sé si el archivo estaba completo hasta esta
magnitud. A
veces las copias de los Diarios más antiguos nos indican
que entes estaban faltando en el original.
Pero, en general, éste es el orden de la
magnitud. Contando el número razonablemente (es
decir, no completamente, sino más de la mitad) de los
meses conservados, llegué a cerca de 400 meses
preservados en los Diarios fechados (los fragmentos sin
fecha no ayudan para propósitos de esta conferencia).
Si nosotros comparamos esto con una duración de
600 años por cada archivo, vemos que hemos
preservado cerca del
5% de los meses en los Diarios."
(H. Hunger, "Non-Mathematical Astronomical Texts
and Their Relationships," in N. M. Swerdlow (ed.),
Ancient Astronomy
and Celestial Divination, London: The MIT Press,
1999, Pág. 82; énfasis agregado)
Si sólo hoy se han preservado el
cinco por ciento de los archivos astronómicos
babilónicos originales, la cuantía de las revisiones
cronológicas cual Furuli piensa que los copistas
seléucida se comprometieron se hace aparente.
Para traer todos su archivo entero en una armonía
con su supuesta cronología teórica, ellos habrían tenido
que cambiarles las fechas a miles de tablillas y a
decenas de miles de observaciones. ¿Hay alguna
probabilidad manifiesta que ellos creyesen tan
fuertemente en una supuesta cronología teórica que ellos
llegaron a molestarse en cambiarle las fechas a cuatro
siglos de archivos que contienen miles de tablillas?
La idea es una absurda.
También nosotros podemos preguntarnos por qué los
eruditos seléucidas se afanarían laborando una
cronología teórica cuando una cronología fiable entera
desde el período posterior hasta mediado del 8º siglo
pudiera fácilmente extraerse del extenso archivo
astronómico que estaba a su disposición.
¿No es muchísimo más realista concluir que su
cronología es exactamente la que se encuentra en los
archivos heredados de las tablillas, un archivo que ya
se había estudiado y extendido por generaciones
sucesivas de eruditos hasta e incluyendo la suya
propia?
Debe notarse que, para hacer cualquier reclamación en lo
absoluto sobre las fechas de su cronología de Oslo,
Furuli debe confiar en el fechado de las tablillas que
los seléucidas supuestamente revisaron.
Pero si uno asume que su cronología es válida,
entonces también debe serlo el fechado que tienen
grabadas las tablillas —qué destruyen su reclamación y
son tablillas que los seléucidas también revisaron.
Así que, el argumento de Furuli es internamente
incoherente y no puede ser correcto.
Otro problema es, qué pasó con las primeras tablillas
seléucida originales.
Una consecuencia necesaria en la teoría de Furuli
es que casi todas las tablillas existentes deben
reflejar sólo la cronología teórica errónea de los
eruditos seléucidas, no la que Furuli considera la
original y verdadera cronología —la Cronología de Oslo.
Según él, por consiguiente, todo o casi todas las
tablillas existentes tienen que ser sólo copias
revisadas posteriores por los eruditos seléucida.
Por eso, en la página 64, él afirma: “Pasa en el
caso de los diarios astronómicos en las tablillas de
arcilla, que no tenemos los autógrafos de los libros
Bíblicos, sino sólo copias."
¿Esto es ciertamente verdad de los libros
Bíblicos, pero, es también verdad sobre los diarios
astronómicos?
¿Hay alguna evidencia para mostrarse que todas
las tablillas astronómicas preservadas hoy en día sólo
son copias de la era seléucida?
II-C-3. ¿Todas las tablillas
existentes son copias posteriores de la era seléucida?
Ciertamente es verdad que algunos
de los diarios más tempranos, incluso el VAT 4956,
son copias posteriores.
Ellos frecuentemente reflejan la lucha del
copista para entender los documentos antiguos que ellos
estaban copiando, algunos de los cuales estaba rotos o
por otra parte dañado.
Dos veces en el texto de la VAT 4956, por
ejemplo, el copista agregó el comentario “partido”,
indicando que él era incapaz de descifrar alguna palabra
en el original.
A menudo los documentos usaban terminología
arcaica que los copistas intentaron modernizar.
¿Pero qué sobre los diarios de tiempos
posteriores?
Como un ejemplo, hay alrededor de
25 diarios del reinado de Artajerjes II (404-358 AEC),
11 de los cuales no sólo tienen preservadas las fechas
(año, mes, día) sino también el nombre del rey.
(Sachs/Hunger, ADT, Vol. I, Págs. 66-141)
Algunos de ellos son extensos y contienen
numerosas observaciones (por ejemplo, los Núms. –372 y
–366). Ninguna de estas tablillas muestra alguna de las
señales anteriormente mencionadas de ser copias de
posteriores. ¿Entonces, es característico que ellas
sean, o por lo menos algunas de ellas, son originales?
Esta pregunta se le envió hace
unos años al Profesor Hunger. Él nos contestó:
"En mi opinión, los diarios del tiempo de
Artajerjes II todos se otorgan ser de su reinado.
Usted sabe que los diarios más grandes son copias
en el sentido que ellos son colecciones de tablillas más
pequeñas, que cubrieron los períodos más cortos.
Pero eso no significa que fueron copiados mucho
después.
Para mí tendría más sentido si después de cada medio año
que las notas se copiaran en un buen ejemplar.
Eché una mirada rápida a través de la edición y
no encontré ningún comentario como 'partido', lo que
sería una indicación que el escriba lo copió de un
original más viejo.
Así que yo contestaría su pregunta de 'es
característico que ellas sean', con un 'Sí'."
(Hunger a Jonsson, el 26 de enero de 2001)
Por consiguiente, estas tablillas,
no reflejan ninguna "cronología teórica” supuestamente
inventada por los eruditos seléucidas posteriormente.
Las tablillas pueden muy bien ser documentos
originales.
Nosotros no podemos dar por sentado que ellas son copias
posteriores de la era Seléucida.
Además, de que lo mismo es verdad, no sólo para
los diarios del reinado de Artajerjes II sino también
para la mayoría de las tablillas de observaciones que se
fechan desde antes de la era seléucida.
Aun cuando algunos de los diarios
y otras tablillas fechadas a siglos antiguos fuesen
copias posteriores, no se conoce de cuán tarde estas
copias son, o si ellas se copiaron en el período
seléucida o antes.
Un ejemplo interesante es la tablilla de eclipses
lunares LBAT 1420 (Núm. 6 en el ADT por Hunger, Vol. V).
Esta tablilla contiene archivos anuales de
eclipses lunares fechados a los primeros 29 años de
Nabucodonosor.
(Vea GTR4
[”Los Tiempos de los Gentiles Reconsiderados” 4ª
edición, en inglés”], Cáp. 4,
C-3) Steele
dice de eso que: "...éste texto se compiló probablemente
no mucho después de su última entrada en el –575 [= 576
AEC]". (Archive for History of Exact Sciences
{“Archivo Para Historia de Ciencias Exactas”},
Vol. 54, 2000, Pág. 432).
Pero aun cuando la recopilación fuese hecha a
mediados del 6º siglo AEC, la pregunta es, si todavía la
tablilla es una copia o no. ¿Si es una copia, de cuán
tarde es?
Steele nos explica:
"En respuesta a su pregunta, no hay nada
conclusivo en la tablilla que señale una fecha de
composición para mediados del sexto siglo.
Sin embargo, alguna de su terminología señala que
es de una fecha antigua, por ejemplo, la inclusión de
los EE.UU. '(tiempo -) grados’ seguida al tiempo ya que
eso es raro en las tablillas antiguas (la unidad
normalmente se implica simplemente por el contexto), y
el hecho que los eclipses no tienen ningún tiempo y la
falta general de muchos detalles sobre los eclipses
observados sugiere que es de una fecha antigua.
No hay ninguna evidencia de una terminología
modernizada, ya que las observaciones son bastante
breves no hay muchas ocasiones dónde el modernizarla
podría tener lugar (es más fácil notarse en cosas como
nombres de estrellas y las forma como la luna y los
planetas se dicen estar cerca de ciertas estrellas,
ninguna de las cuales aparecen en este texto). Por éstas
y otras razones, la tablilla me parece a mí que es
contemporánea con el material que contiene.
Ahora todo esto es en referencia a la
fecha en que el texto fue compuesto, no la fecha de la
tablilla. No tenemos ninguna idea ya sea si éste es un
texto original o una copia del período seléucida. (La
apariencia de un tiempo ‘variante’ en el Obv. I, 4', lo
cuan yo no mencioné en mi libro, necesariamente no
implica que el texto ha sido copiado
—sino que
simplemente podría ser que el escriba quien compiló el
texto tenía informes de este eclipse de 2 observadores
diferentes.)
Si es una copia, entonces yo pienso que es una copia
fiel, sin ningún intento de cambiarla o modificar el
texto.
Puesto que casi ninguno de los diarios y
otras tablillas de observaciones tiene colofones, nunca
podremos estar seguros si los textos son copias u
originales."
En conclusión, la teoría de que los eruditos
seléucida habían elaborado una cronología hipotética errónea para los tiempos posteriores y que
ellos sistemáticamente la incluyeron en las tablillas
astronómicas que ellos estaban copiando no puede ser
apoyado por los hechos disponibles.
No está basada en la realidad histórica y es sólo
un esfuerzo desesperado para intentar salvar unas
veneradas sin embargo falsas fechas.
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