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La
Carta:
26 de junio de 2000
Sociedad Watch Tower
PO Box 3980
Guaynabo, PR 00970-3980
Estimados
Señores,
He leído el nuevo libro: “Prestemos
Atención A Las Profecía de Daniel”, 1999.
Me gustaría que me ayudaran con ciertas dudas que éste libro nos
ha dejado, en el capítulo 6, páginas 82- 97.
Ya que según dice en la página 293-294, párrafo 13,14 en la
explicación de Daniel 12: 4 ustedes pueden ó, “discurre”
el reino del 1914.
Esto debido a que según ustedes citan: “
...el verdadero conocimiento se ha hecho abundante. Los leales
Testigos ungidos de Jehová se han visto favorecidos con una
perspicacia que les ha permitido, por mencionar solo unos cuantos
ejemplos, comprender que el Hijo del hombre comenzó a reinar en
1914,”
vea párrafo
14.
Debido a esto, entonces, le suplico su ayuda
sobre estos temas que siguen sobre los 2,520 días.
Esto lo hacemos por el consejo como ustedes ya
saben del Dr. José Torres Vega MD. Siendo que él nos aconsejó que
nos dirigiéramos a ustedes con nuestras preguntas, por lo tanto le
suplico que le envíen copias tanto a él, como al principal de
escuela, el Prof. Israel Acevedo
de toda esta literatura incluyendo esta carta, puede disponer de
ella como usted desee, pero lo
importante es que hagan algo.
Mi primera pregunta y duda es: ¿Cómo los tiempos de las naciones
terminaron en el 1914, si después de todo, las naciones han continuado rigiendo
éste planeta tan igual como lo hicieron antes de esa fecha?
¡De hecho el número de las naciones se
ha triplicado desde el 1914! Ya que para
casi dos tercios de las naciones existentes de hoy día, sus tiempos han
comenzado, y no
ha terminado desde 1914. ¿Cómo
entonces pudo haber terminado el tiempo de ellos para aquél año?
Mi otra duda y pregunta, es debido a que el
libro afirma que: “Los siete tiempos” de “locura” de Nabucodonosor fueron 360 días, para un total de
siete años sumando así un total de 2,520 días.
En su diccionario
“Perspicacia”,
volumen # 2, Pág. 1120, y el nuevo libro: “Prestemos
Atención A Las Profecía de
Daniel”,
en las páginas 95, 96, y en la Biblia
“Traducción Del Nuevo Mundo” con Referencias del 1987, en la
nota marginal al pie de la página, bajo el título:
“Tiempo”, [esto se encuentra en Daniel 4:16 ó
en la página 1091];
Todas estas citas anteriores coinciden en decir qué para ése suceso
de Nabucodonosor se trataba de siete “años
literales”.
Entonces el diccionario “Perspicacia”,
volumen #1 pág. 147, vea bajo el subtítulo: “Egipto
y Babilonia”,
y “El Ciclo
Metónico”,
también, por favor vean el diccionario en
inglés: “Aid to Bible Understanding”
del 1971, páginas 34, 277 – 280, 1630, 1677, y “Ayuda
Para Entender La Biblia” del 1987,
páginas 34, 99 –
100, 247 –
250.
En todas estas citas mencionadas aquí en
estas Bibliografías por la WTB&TS, se
nos dice claramente que se le añadía
un mes de 29 días,
siete
veces cada 19
años llamado “Veadar”,
o “Adar”. Vea el diccionario “Perspicacia”,
volumen #1, Pág. 49. De acuerdo a estas explicaciones, entonces
entendemos qué; resulta que durante los “siete tiempos” o los “siete
años” corridos
que Nabucodonosor pasó atacado por “Licantropía”,
forzosamente en ese transcurso hubieron
añadidos, por lo menos dos o tres de estos meses intercalados.
Ya que se trató de un periodo de siete años corridos de “locura”,
según se narra, y no de dos períodos de tres años y medio (3 ½)
separados entre sí, como lo es en el caso de
Revelación 12: 6, 14, donde no necesariamente puede aplicar el
intercalar debido a que el período de
tiempo transcurrido es muy corto y estos meses se intercalaban como
nos dice en todas estas citas mencionadas por la WTB&TS, en los años
3º, 6º, 11, 14, 17,
y 19.
Es por esta razón
que no aplicaría a un período más corto de tres años y medio (3 ½ )
separados, pero sí aplicaría a uno de siete años corrido como es el caso aquí.
Por lo cual ese período corrido de “siete
tiempos” o “siete años” de locura de Nabucodonosor ya no fue
de 2,520 días, sino más bien de, por lo menos, es seguro que fue de
2,549, ó de 2,578 días; aún es posible un período de 2,607 días
dependiendo de cuándo transcurrió éste período de siete años.
Según la información que nos suministra la
propia Sociedad Watch Tower en su diccionario
“Perspicacia”,
volumen #1, Pág. 147, bajo el título: “Año”,
se nos dice que:
“En el antiguo Egipto el año era de 12 meses de 30 días, y
anualmente se añadían 5 días más para adecuarlo al año solar. Por
otra parte, los babilonios usaban el año lunar, pero ciertos años le
añadían un mes decimotercero, llamado Veadar, para que las
estaciones concordasen con los meses a los que solían corresponder.
Ese tipo de año se llamaba lunisolar, y, obviamente, unas veces era
más corto y otras más largo que el verdadero año solar, dependiendo
de si el año lunar tenía 12 ó 13 meses.”
Entonces esto significa que al calendario tanto
egipcio como el babilónico se le añadían más días al año
periódicamente. De modo que, de acuerdo a lo anterior, lo que nos
dice la Sociedad Watch Tower en sus diccionarios, es que cinco [5]
días más eran añadido anualmente al calendario egipcio.
Y al añadirle al calendario lunar babilónico
significa que si éste período de locura de siete años que narra la
Biblia
hubiese sido bajo cualquiera de estos dos calendarios y no bajo el
Ciclo Metónico, entonces tampoco podrían armonizar los 2,520 días para ese
período de siete años corrido
de la locura de Nabucodonosor.
Leyendo el nuevo libro: “Prestemos
Atención A Las Profecía de Daniel”, 1999, encontramos que es muy poco lo que
ha cambiado desde que se publicó el libro “Hágase
Tu Voluntad”, en el 1961, esto es
contrario a lo que dice la Biblia que el conocimiento aumentaría en
Daniel 12: 4, yo esperaba que la
“nueva luz” funcionara aquí y resolvieran este
conflicto. Lo que nos ha producido estas preguntas en cuanto a éste
tema de este período, y es precisamente la información que se
encuentra en el libro: “Hágase
Tu Voluntad” 1961, ya que en la página 107, los párrafos 39,
y 40 nos dice:
“En
la Santa Biblia a veces se usa un “tiempo” para representar un año
literal... La Biblia mide por tiempo lunar cuando habla de meses y
años. En el caso de Nabucodonosor un “tiempo” representa un
año lunar, el cual se calculaba como
teniendo un promedio de 360 días. De hecho, un año de doce meses
lunares eran once días más cortos [354 días] que el solar.
Por eso tenía que añadirse al calendario lunar
un mes decimotercero [13] de veintinueve días a ciertos años,
para armonizar el calendario con el calendario solar. Se añadía un
mes decimotercero
siete veces cada diecinueve años.”
Énfasis añadido
Siendo
entonces que esta “segunda interpretación” que lleva al 1914 es
aplicada por la Sociedad Watch Tower y no
por la Biblia, ya que la Biblia no nos dice nada de esto que la
Sociedad Watch Tower dice que “apunta”, pero por favor lea Daniel 4:19, 24; para
la única interpretación que sí la Biblia nos dice.
Esto entonces significa que, aún antes
de seguir el patrón de “ciclo metónico” ya se les intercalaban días y un mes al
calendario lunar bíblico a un periodo corrido de más de siete años
esto “para armonizar el calendario con el calendario solar”, esto
ocurría cada segundo o tercer año. Significa que en promedio, siete meses eran
añadidos durante un período de 19 años. Esto es de acuerdo a la
información que nos es suministrada aquí por la propia Sociedad
Watch Tower.
¿Le
pregunto, entonces, significa que en el período de siete años
corrido de locura de Nabucodonosor por lo
menos en unas dos ó tres ocasiones el mes
llamado “Veadar” o “Adar” de
veintinueve días tuvo forzosamente que ser añadido
e intercalado a ese período de tiempo corrido? ¡Ya qué la Biblia no
nos
dice nada en ningún lugar de cuántos días exactos fueron los que
estuvo Nabucodonosor demente!
En la Biblia sólo
encontramos “tiempos”, si desea interpretarse como años no hay
problema alguno.
Ahora bien, de acuerdo a la propia Sociedad
Watch Tower aquí en su libro “Hágase Tu
Voluntad” 1961, cual nos dice: “La
Biblia mide por tiempo lunar cuando habla de meses y años.” Vea la nota marginal en
Daniel 4: 16, en la Biblia TNM con Referencias, 1987, en español,
para año,
que dice:
“De hecho, un año de doce meses
lunares eran once días más cortos [354 días] que el solar.”
Esto entonces significa que el período
de estos siete años corrido en el cual
Nabucodonosor estuvo “loco” consistió ya sea de 2,536 días (7 x 354
= 2 x 29), ó de 2,565
días (7 x 354 = 3 x 29). Entonces no
sería correcto decir lo que ustedes dicen qué: “en el caso de
Nabucodonosor un “tiempo” representa un año lunar, el cual se
calculaba como teniendo un promedio de 360 días”,
por que no es cierto, esto debido a que
en la Biblia en ningún lugar nos dice categórica, implícita
y explícitamente esa información, tampoco que fueron específicos
2,520, además de que contradice la información que suministra la
propia WTB&TS.
El decir eso de que fueron esa cantidad,
sin ninguna prueba bíblica es sólo una conjetura. La pregunta a ser
contestada es: ¿Si esto como lo
pone la Sociedad Watch Tower es así de importante, por qué la Biblia
no nos lo dice categóricamente
en algún lugar cuántos días fueron con exactitud?
Debido
a lo difícil que es armonizar esta información suministrada por la
Sociedad Watch Tower, resulta bien difícil entender
que esto sea bíblico. El utilizar 2,520 días, sacarlos prácticamente
de la nada, o de una conclusión y
cambiarlos a años como un paralelo del período de locura de
Nabucodonosor, y esto sólo con el propósito de llegar a una fecha
preconcebida que no se encuentra en la Biblia y que para la
organización a tenido varios significados que se han ajustado a
través del pasar de los años. Siendo que un paralogismo
así es bien fácil de construir con la suposición de algo arbitrario,
del mismo modo que lo hicieron muchos antes de Nelson H. Barbour, C
T. Russell, esto lo sabemos claramente por lo que se nos narra en el
libro: “Los Testigos de Jehová
Proclamadores del Reino de Dios”,
(1993) en las páginas 47-8, 132, 631-632. Charles Taze
Russell siguió los puntos de vista de
ciertos hombres de su tiempo, fue víctima de algunos de los mitos
que ellos propagaron como “verdad
revelada” y cada parte sucesiva del liderato de la organización
Watch Tower han seguido el
mismo rumbo, a veces agregando mitos adicionales en apoyo o
elaborando del original.
El
ciclo Metónico fue puesto en práctica aproximadamente en el año 500
antes de la E.C.
Pero como hemos notado ya existía un
método de intercalación aunque no se siguió el mismo método posteriormente,
esto se debía a que como ya sabemos el año solar contaba con 354
días.
Es
cierto que en la profecía (vea Mateo los capítulos 24, 25; Lucas 21
y Marcos 13), Jesús por lo menos en dos
ocasiones se refiere al libro de Daniel. Esto cuando habla de
“la cosa repugnante que está causando desolación”,
según la TNM. Él directamente dice que: “como habló de ella por
medio de Daniel el profeta”,
Mateo 24: 15 compare con Daniel 11: 31 y Dn.12: 11. Y cuando habla
de “la gran tribulación” [Griego
thilipsis]
“la cual no ha sucedido desde el principio hasta ahora”, Mateo 24:
21 según
la TNM.
Él claramente está citando de Daniel 12:1: donde dice: “Y
ciertamente ocurrirá un tiempo de angustia como el cual no se ha
hecho que ocurra uno desde que hubo nación
hasta aquel tiempo.”
Las primeras traducciones griegas —
como la
Septuaginta, y la versión de Teodoción— usaron la palabra ‘thilipsis’,
de igual modo que en Mateo como referencia al capítulo cuatro de
Daniel encontrado en Lucas 21: 24.
La palabra “tiempo” (Griego
kai-rói, la
forma plural de kai-rós)
en este texto no
hay ninguna clara referencia a los “siete tiempos” de Daniel 4 como
así mantiene la organización Watch Tower. Esta palabra común aparece
muchas veces en ambas formas, plural y singular en las
Escrituras Griegas como unas 300 veces en la traducción griega la
Septuaginta de las Escrituras Hebreas.
En Daniel 4 y Lucas 21, la palabra
“tiempos”, están aplicados explícitamente a
bastantes diferentes período —los “siete tiempos” están aplicados al
período de la locura de Nabucodonosor, y el de “los tiempos de los
gentiles”, al período de la holladura de Jerusalén— los dos períodos sólo se
pueden igualar mediante darle una aplicación más allá de lo que le
da el texto. Por lo tanto la
supuesta conexión entre “los tiempos de los gentiles” en Lucas 21:
24, y los “siete tiempos” en Daniel
4:16, 23, 32 aparentan ser nada más que una conjetura por los
dirigentes de la organización Watch Tower.
Para entonces probar que los “siete tiempos” de Daniel 4 están
relacionados con los “tiempos de los Gentiles”, la
Sociedad Watch Tower argumenta en su
diccionario: “Perspicacia”
Vol. 2 Pág. 1119, bajo el título:
“Tiempos señalados de las naciones”, que:
“No
obstante, un examen de todo el libro de Daniel revela que el factor
tiempo es muy importante en sus visiones y
profecías...”
“Además, el libro señala repetidas veces hacia el futuro, a lo que
constituye el tema de sus profecías: la instauración de un
reino eterno de Dios ejercido mediante la gobernación del “hijo del
hombre”.”
Esto
aunque es cierto de algunas visiones y profecías del libro de
Daniel, sin embargo, no es verdad sobre todas ellas. Y hasta donde
se puede ver, ninguna otra visión y profecía contenida en el libro
de Daniel
tiene más de un cumplimiento. Cuando Jesús en la profecía de la
desolación de Jerusalén, en dos
ocasiones se refirió a la profecía de Daniel en
Mateo 24: 15 – 21, él no le dio a estas un segundo significado
y un más grande cumplimiento como hace y afirma la Sociedad Watch
Tower.
Su primera referencia era para
distinguir: “La cosa repugnante que está
causando desolación”, en Daniel 4: 27; 11:3; 12: 11.
El texto original de Daniel 9: 27 en el
contexto del verso 26 parece señalar hacia la crisis culminando
con la desolación de Jerusalén en el año 70 de la E.C.
Lo mismo es cierto con la referencia a
la “Gran Tribulación” de Daniel 12: 1, Jesús ambas de estas
profecías las aplicó
a la tribulación de la nación Judía en el año 67 E.C., él nunca las
reaplicó.
Otra cosa que debe tenerse en cuenta es
que las frases y expresiones usadas por los primeros profetas son
usadas o aludidas por otros profetas, no porque tienen una segunda
aplicación de una profecía que ya fue cumplida, sino por el uso del
“lenguaje profético” de los primeros profetas, usando frases
similares, como expresiones, ideas, símbolos, metáforas etc., sobre
los eventos proféticos que habrían de venir. Por ejemplo el apóstol
Pablo frecuentemente señaló en su descripción del “hombre del
desafuero” en 2ª Tesalonicenses 2:3-5 TNM, tomada de la expresión
usada por Daniel sobre las actividades de Antíoco IV Epífanes.
(Daniel 8: 10, 11; 11: 36, 37)
No
hay nada que indique, ya sea en el libro de Daniel o en algún otro
lugar de la Biblia, que el árbol cortado en Daniel capítulo 4 tiene más de un
cumplimiento.
Daniel claramente dice que se cumplió
sobre
Nabucodonosor vea, Daniel 4: 33. La Sociedad Watch Tower nos dice en
“Perspicacia”
Vol. 2, Pág. 1119, que: “un
examen de todo el libro de Daniel... el libro señala repetidas veces
hacia el futuro, a lo que constituye el
tema de sus profecías: la instauración de un reino eterno de Dios
ejercido mediante la gobernación del “hijo del hombre”.”
No obstante haciendo tal examen
encontramos que en realidad muchos de los capítulos en el libro de
Daniel no
contienen material que se pueda decir que: “el libro señala repetidas veces hacia el futuro, a lo
que constituye el tema de sus profecías:
la instauración
de un reino eterno de Dios ejercido mediante la gobernación del
“hijo del hombre”.”
Debido a qué, el capítulo 1 de
Daniel trata de sus compañeros en la corte de Babilonia, el capítulo 3 de
Daniel trata de la historia de los tres
hebreos y el horno de fuego, en el
capítulo 5 de Daniel trata del festín de
Belsasar, el capítulo 6
de Daniel trata de Daniel en le foso de los
leones, el capítulo 8
de Daniel trata de la visión del carnero y el macho cabrío,
cual culmina con el tirano reinado de Antíoco IV, en el siglo
segundo antes de la venida de
Jesucristo.
Aunque la profecía de las “setenta
semanas” en el capítulo 9
señala la llegada del Mesías, no nos dice nada de “la
instauración de un reino”, ni
siquiera aún las largas profecías en los capítulos 10 – 12
de Daniel, que terminan con “la gran tribulación” y la
“resurrección” de “muchos que están dormidos en el suelo”.
Daniel 12: 1-3 TNM.
El
hecho es que la única clara y directa referencia al establecimiento
del reino de Dios se encuentran en los capítulos 2 y el 7, vea a Daniel 2: 44,
45 y 7: 13 –14, 18, 22, 27.
Por lo tanto cualquier precedente que nos diga que en
el capítulo 4 de Daniel hay una segunda aplicación a los “siete
tiempos” de “licantropía” de
Nabucodonosor, la realidad es que simplemente no existe.
Si como
se reclama, los tiempos en el cual la visión fue dada debería
indicar un cumplimiento mayor, señalando
a los 2,520 años del cesar de la dinastía de David, la realidad es
que se debió haber dado cerca de, ó
preferible, en el mismo año que se destronó al rey Sedequías.
Frecuentemente en el tiempo en el cual
se da una profecía es de suma importancia ya que tiene una conexión
con el cumplimiento y la fecha de la profecía.
Por ejemplo, la profecía de las “setenta
semanas” vea a Jeremías 25: 1.
Otros
ejemplos son; las visiones y las imágenes de Daniel, usualmente
están todas fechadas: el sueño de la imagen está fechado al segundo año de
Nabucodonosor Daniel 2:1,
la visión de las cuatro bestias al primer año
de Belsasar Daniel 7: 1;
la visión del carnero y el macho cabrío al tercer año de
Belsasar Daniel 8: 1;
la profecía de las setenta semanas al
primer año de Darío el Medo Daniel 9: 1; y la
última profecía al tercer
año de Ciro
Daniel 10: 1. ¡Pero no se nos da fecha alguna para la visión
del árbol cortado en
Daniel capítulo 4!
Lo cual lógicamente se hubiese dado si
fuera tan importante con una
segunda aplicación como la Sociedad Watch Tower cree y dice que:
“aporta base como para cree”, vea el
diccionario: “Perspicacia”
Vol. 2, Pág. 1119.
La única información concerniente al
tiempo se da en el verso 29
donde doce meses después éste sueño tuvo su cumplimiento.
Aunque ningún año de reinado es dado, es
muy probable que los “siete tiempos” de locura de Nabucodonosor tuvo
su cumplimiento cerca del fin de su
reinado, la base para esta concusión es debido a como él se jactaba
en su declaración cual fue el motivo por lo cual se cumplió el sueño
sobre él, vea Daniel 4:30.
La pregunta entonces es; ¿cuándo fue que
Nabucodonosor probablemente pronunció estas palabras?
A
través de su reinado de 43 años Nabucodonosor se envolvió en
numerosas construcciones de edificios y proyectos en las ciudades de
Babilonia. Las inscripciones cuneiformes demuestran que
Nabucodonosor fue primordialmente un
constructor y no un guerrero. Él renovó y restauró 16 templos en
Babilonia, incluyendo dos templos de Marduk. Completó dos grandes
muros de la ciudad, embelleció las calles de Babilonia, reconstruyó el palacio de
su padre Nabopolasar, y construyó otro palacio para su
propio uso, que fue terminado para la fecha del 570 a. E.C., y otras
arquitecturas adiciónales. Vea a,
Nabuchadnezzar and Babylon (en Oxford:
Oxford University Press, 1985,
páginas
42 a 80).
Fue
evidente que al terminar su actividad de construcciones, fue que la
visión del árbol cortado le fue
dada, como es señalado por el propio orgulloso
Nabucodonosor en sus propias palabras en Daniel 4: 30.
Esto señala hacia
el final de sus 43 años de reinado, y consecuentemente muchos años
después
de la destrucción de Jerusalén en el año 18 de su
reinado, como afirma la Sociedad en “Perspicacia”
Vol. 2
Pág.1119.
Una profecía por definición mira hacia el
futuro.
¿Cómo entonces pudo el tiempo en el cual la visión se dio indicar cualquier otra cosa muchos años
antes? El
cumplimiento de esta profecía comenzaría no
antes,
pero sí subsecuentemente al tiempo en el cual la profecía fue dada.
El tiempo de este sueño en
particular por lo tanto, no sólo parece tan importante siendo que la
profecía no es fechada, pero
actualmente se puede usar como argumento contra una “segunda
aplicación” a un período comenzando con
la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor, siendo que el sueño
le fue dado evidentemente
muchos años
después que el evento ya había tenido su
cumplimiento.
Es
cierto que Nabucodonosor fue el instrumento causante de la ruptura
de esta dinastía, pero, pregunto ¿no es
improbable qué la oposición ejercida de la soberanía de
Nabucodonosor simbolizara la soberanía de
Jehová expresada a través de la dinastía de David, mientras
contemporáneamente durante los “siete
tiempos” de su locura, en su total importancia esta sea un símbolo
del dominio del mundo ejercido sobre los gentiles de parte de Dios?
¿Ó, fue que él jugó dos papeles durante
sus “siete tiempos” de locura?
Es decir, (1) Su falta de poder
representando la rotura en la dinastía de David durante el
periodo de los 2,520 años; y (2) su
estado semejante a bestia, mostrando el
regir de los gentiles en la tierra.
Como se puede ver, los paralelos entre el
cumplimiento literal
y la tal llamada ‘segunda aplicación’,
están en tensión, una segunda aplicación por lo tanto, se convierte
en una bastante complicada y confunde al
no estar mencionada en la Biblia. ¿No sería esta aplicación mucho
más preferible sí la visión se le hubiese dado a unos de los últimos reyes de
Judá, en
lugar de a Nabucodonosor? ¿No sería mejor que
esta clase de visión se le diese a un rey de la dinastía real de
David, ya que es una figura más natural de esa dinastía y de la
perdida de poder por los “siete tiempos” experimentada por tal rey,
ya que sería una
figura más natural de la pérdida de la soberanía de la línea
Davídica? Evidentemente entonces, a la
persona a quién se le dio la visión es una clara indicación que no
va más allá de la que se dio
directamente a través de Daniel el profeta en el Capítulo 4 versos
17 y 33, es decir, el tema de la visión del
árbol cortado expresado en Daniel 4: 17, tiene
claramente un sólo significado: “...que
sepan los vivientes que el
Altísimo es Gobernante en el reino de la humanidad, y que a quien él
quiere [darlo] lo da, y coloca sobre él aun al de más humilde
condición de la humanidad.
”
TNM.
El concluir que la visión indica que Cristo
vino en el 1914 sería leer más allá de lo que la Biblia dice.
Jehová Dios
siempre ha sido el regidor soberano en el reino y dominio del hombre
aunque no sea reconocido por
todos. Pero sí, David sí se dio cuenta de esto cuando escribió
diciendo:
“Jehová mismo ha establecido firmemente su trono en los cielos
mismos; y sobre toda cosa su propia gobernación real
ha tenido la dominación.” —Salmo
103: 19 TNM
“Tu
gobernación real es gobernación real para todos los tiempos
indefinidos, y tu dominio dura por todas las
generaciones sucesivas.” —Salmo
145: 13 TNM
Por
lo tanto, Jehová Dios siempre ha ejercido control sobre la historia
del hombre y Él ha maniobrado los eventos de
acuerdo a Su propia voluntad:
“Y
él cambia tiempos y sazones, remueve reyes y establece reyes, da
sabiduría a los sabios y conocimiento a los que
conocen el discernimiento.” —Daniel
2: 21 TNM
Esta fue la lección que Nabucodonosor al igual —que todos los reyes
antes y después de él— tenían que
aprender. El período que siguió la desolación de Judá y Jerusalén
por Nabucodonosor no representó ninguna ‘excepción o interrupción al
regir supremo y soberano de Jehová Dios’, a pesar de la ruptura de
la
dinastía real de David. Las naciones gentiles durante ese período
nunca gobernaron supremamente.
Jehová tomó acción contra el imperio babilónico mediante levantar a
Ciro para capturar a Babilonia en el
539 a E.C., vea Isaías 45: 1.
Luego Alejandro el Grande destruyó el
imperio Persa.
La expresión “de más humilde
condición” en Daniel 4: 17 no es una clara indicación de que fue
intencionada a Jesucristo, ya que Jehová en
su trato con el hombre en muchas ocasiones ha destronado a poderosos
y activos, y exaltado a los reyes de humilde condición.
Esto fue mencionado siglos después por
María la madre de Jesús cuando
dijo:
“Poderosamente [Dios] ha
ejecutado con su brazo, ha esparcido a los que son altivos en la
intención de su corazón. Ha rebajado de tronos a hombres de poder, y
ensalzado a los de condición humilde.” —Lucas 1: 51 – 52
Por
lo tanto, cuando el santo vigilante mencionado en el sueño de
Nabucodonosor anunció que: “...el
Altísimo es Gobernante en el reino de la humanidad, y a quien él
quiere [darlo] lo da, y
coloca sobre él aun al de más humilde condición de la humanidad”, él
simplemente parece estar exponiendo el
principio universal de cómo es que
Jehová Dios trata con la humanidad. No hay ninguna indicación de que él estuviese indicando una
profecía
concerniente al establecimiento del reino mesiánico
con Jesucristo en el trono.
El tema de ésta visión es, que el Altísimo es Gobernante en el reino de la
humanidad, esto es
demostrado mediante el trato de Jehová con el orgulloso
Nabucodonosor quién a través de su experiencia
llegó a reconocer éste principio universal, en Daniel 4: 3; 34-37.
Mediante la lectura sobre
esta experiencia de humillación de Nabucodonosor, las personas que
viven en cualquier generación pueden
llegar a comprender esta misma verdad.
De acuerdo a la Sociedad Watch Tower el cálculo
de los “siete tiempos” representando el período de los 2,520 años, este está fundado sobre el tal
llamado “concepto de un día por un año”, como un período general.
Éste fue tomado por CT Russell de los
segundos adventistas, vea esto en el libro: “Los
Testigos de Jehová Proclamadores del Reino de Dios”,1993,
páginas 46 – 48; 134–136; 631–632. Pero luego comenzó a ser abandonado parcialmente por el segundo
presidente de la Sociedad JF. Rutherford al comienzo de los
años 1920, y finalmente junto con la fecha del 1874 hasta fue
abandonado en los años 1930. Lo interesante es
que las citas aquí mencionadas anteriormente hacen mención de esta
creencia, pero no dan ninguna indicación que la organización Watch Tower
continuó enseñando esto sobre la
fecha 1874 hasta los años 1930, aún
después del la famosa fecha del 1914, vea el libro; “Profecía”,
publicado en el 1932
en
español,
por la WTB&TS cual dice:
“La
prueba bíblica es al efecto de que la segunda presencia de Cristo
comenzó en 1874.
En el folleto titulado La Vuelta de Nuestro
Señor
se trata de esto en detalle.” —Libro
Profecía, 1932 página 72, edición en
español (énfasis en itálicas por ellos)
Este concepto a principio estaba basado en las 2,300 tardes y
mañanas de Daniel 8: 14, y en los
1,260, 1,290 y 1,330 días. (Daniel 12: 7, 11, 12; Revelación 11: 2,
3, 12, 14) y los pasajes de Números 14;
34 y Ezequiel 4: 6. En el principio era citado como la prueba de
éste llamado “concepto de un día por un año”.
Pero éste concepto ya no es aceptado
como un período general de
interpretación por la
Sociedad Watch Tower como en el pasado, vea la
revista La Atalaya
del 15 de mayo de 2000, página 14, párrafo 28,
para el cambio hecho sobre los 2,300 días del capítulo 8 de Daniel,
así como los 1,290 días y los 1,335 días del capítulo 11 de Daniel
sobre su posición anterior, aunque aún se citan para apoyar
particularmente estos 2,520 años de cálculos.
El
aplicar este concepto como si fuese un principio bíblico a los
“siete tiempos” de Daniel capítulo 4, es
evidentemente muy arbitrario, y esto es ir aún más allá, si aquellos
que se dedican a hacer las aplicaciones, no aplican este “principio” a otros periodos
proféticos como por ejemplo, cuando Dios le dijo a Noé:
“Porque dentro de solo siete días
más voy a hacer que llueva sobre la tierra cuarenta días
y cuarenta noches”
—Génesis 7:4, o cuando Jonás le dijo a los habitantes de Nínive que:
“Solo cuarenta días
más, y Nínive
será derribada”. —Jonás 3:4
¡Ellos no
entendieron como que esto significaba que Nínive sería derribada
muchísimo años después de que pasaran esos cuarenta años! ¡Asimismo,
miles de pasajes bíblicos se pueden citar como ejemplo del por
qué
no se puede usar arbitrariamente un pasaje bíblico y aplicarlo como
un supuesto “principio” y decir que en tiempos bíblicos
proféticamente siempre pueden significar años!
De
acuerdo a nuestra humilde opinión, y sobre la base de las evidencias
que hemos descubierto, hasta
ahora (esto a menos que ustedes nos prueben lo contrario en su
totalidad, de todo lo que hemos citado aquí, y
estamos dispuestos a escucharles) entendemos que éste cálculo
copiado de otros por la organización
Watch Tower de los 2,520 años es sólo un
sofisma, que está basado en una serie de suposiciones sin fundamento
alguno. Debo hacer claro que entendemos que Daniel pudo haber usado
un año profético de 360 días en otras de sus profecías, me estoy
refiriendo a las “setenta semanas”. Pero el hecho de que las
antiguas civilizaciones en India, Mesopotamia, y otras usaron un
sistemático año de 360 días, como se conocía en Babilonia y
Egipto en los tiempos de Daniel, no se podía aplicar al diario vivir
de aquel tiempo sin “adecuarlo
al año solar” cada cierto período de
tiempo añadiéndole días, como nos dice el
diccionario “Perspicacia”
volumen 1, página 147.
Esto además de encontrarse aquí también,
lo puede ver en el libro antes citado “Hágase
tu Voluntad” página 107, y es confirmado
por varios textos
astronómico como por ejemplo la tablilla Enuma Aun Enlü,
también vea The lunar Eclise Tablest of Enuma Aun enlil (= Beiheft 22 de archivfür
orientforschung, horn, Austria; Verlag Ferdinand Berger & Sóhne
Gesellschaft M.B.H.., 1988), página 133.
Por lo tanto si es que Dios utilizó tal
vía sistemática no se puede
excluir, ahora bien, no hay la más mínima evidencia que
Nabucodonosor estuvo categóricamente 2,520 días exactos durante ese
período corrido de siete años. Todo lo que ha presentado la
organización Watch Tower es una conjetura que ha tenido que
ajustar y cambiar a través de los años debido al conflicto de
intereses que ha ocasionado el retener el 1914 como un año señalado
sin base bíblica ni histórica.
Espero que usted con suma paciencia dé lectura a mi carta, y
entienda que con toda sinceridad y candidez a base de lo que hemos encontrado en
su literatura, le estamos expresando nuestras dudas sobre la
organización Watch Tower como que es el “único canal de Dios para la
humanidad”, por lo tanto esperamos que ustedes
como representantes de “el cuerpo gobernante” de esta organización
indague, y nos ayude dándonos las respuestas completas, y cabales,
sobre todo éste tema que les hemos expresado aquí. Esperamos su
respuesta tanto al
Dr. José Torres Vega MD. Espero esto se haga lo más pronto posible
para así poder beneficiarnos de su conocimiento y de esa “perspicacia” que la
organización Watch Tower dice tener, mencionada en la revista La Atalaya del 15
de mayo de 2000 página 11, párrafo 6, donde dice que:
“En
este “tiempo del fin” muchos cristianos fieles han “discurrido”
sobre el contenido de las páginas de la Palabra de
Dios, la Biblia Jehová ha bendecido sus esfuerzos y el verdadero
conocimiento se ha hecho abundante. Por ejemplo, los
Testigos ungidos se han
visto favorecidos con una perspicacia que les ha permitido
comprender que Jesucristo comenzó a reinar
en los cielos en el 1914.”
Siendo que éste tema para los testigos de Jehová locales es
demasiado difícil comprender y aún más
explicarlo, esto debido a su total dependencia en la literatura de
la organización y no en su propio
conocimiento en la Biblia ni en la historia, acudimos nuevamente a
ustedes ya que se nota que ustedes no
dudan de ésta organización
y pueden poner su fe en ella sin ninguna preocupación en lo que la
Biblia pueda decir, aunque la Biblia dice en 1ª de Juan 4: 1: “Amados, no crean
toda expresión inspirada, sino prueben las expresiones inspiradas para ver si se
originan de Dios.”
De todos modos la intención suya debería
ser la
de edificar hombres y mujeres de manera que no sean bebés
espirituales, dependiendo de hombres o de un
sistema institucionalizado, sino más bien que sean capaces cómo
cristianos maduros y completamente
desarrollados. No debería ser su intención sólo entrenarlos para que
sean conformistas con un
grupo de normas y reglas organizacionales, sino más bien, ayudarles
a ellos para que puedan llegar a
ser: “personas maduras, a los que mediante el uso tienen sus
facultades perceptivas entrenadas para distinguir tanto lo correcto como lo
incorrecto”,—Hebreos 5: 14.
Sea cual fuese el acuerdo que usted tiene con la organización Watch Tower usted
debería primero contribuir a un sentimiento genuino de hermandad,
estimulando a los hermanos a tener más autonomía de expresión y
mutua confianza aún en sus desacuerdos con algunas de las
enseñanzas, ya que la verdadera hermandad la trae, no una
organización
compuesta por unos pocos gobernantes y muchos que son los
gobernados. Finalmente el modo de “tomar la
delantera” sería por medio del ejemplo, y por medio de adherirse
firmemente a la Palabra de Dios, pasando a otros, inculcando en ellos, las
enseñanzas del Maestro en la manera que él las dio, y no “ajustándolas”
constantemente para que encajen con los intereses de una
organización humana, tampoco por medio de ‘hacer que la gente sienta
el peso de la autoridad del liderazgo’ de igual modo como lo hacen
los
lideres importantes de este mundo. La Biblia nos advierte: “Pero
sigan vigilando que esta autoridad suya no
llegue a ser de algún modo tropiezo para los que son débiles.”
1ª Corintios 8: 9. Deberíamos exaltar
sólo a Jesucristo como la cabeza activa, y nunca la exaltación de
una autoridad terrenal y sus oficiales.
Gracias anticipadas, nuevamente de parte del
Dr. José Torres Vega MD., [Gastroenterólogo] y las mías.
Junto con esta reciban con todo amor
cristiano nuestros saludos respetuosos.
Un fuerte abrazo,
David García
Claussell
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