Jorge Caso, José Yánez y Francisco Font
han decidido entregar su testimonio después de años
dedicados a la causa de los testigos de Jehová. No sólo
piensan en la gran sensación de tiempo perdido dedicado a un
camino espiritual alejado de muchos valores cristianos y/o
humanos. También lo hacen para evitar que más gente se
integre a la organización para predicar el fin del mundo y
un estilo de vida que aísla completamente a cada nuevo
miembro de un contacto real con el mundo exterior.
Los
tres coinciden en que contradicciones vitales hay
demasiadas. Y es por eso que se han organizado y tienen un
foro en internet donde discuten sobre la organización a la
que pertenecieron y sobre la nueva vida como ex testigo. Los
tres saben que muchas decisiones tomadas por los líderes en
Nueva York, han ido cambiando a través de los años, lo que
es serio para una organización que sólo cuenta con poco más
de un siglo y medio de vida. Es cosa de revisar. Antes era
prohibido ir al servicio militar para los testigos y muchos
de ellos sufrieron penas de cárcel o fueron asesinados por
resistirse. Ahora no. Las vacunas antes eran del diablo.
Ahora no. Las transfusiones de órganos también eran del
diablo. Ahora no. Mucha gente murió en el proceso.
Las
transfusiones de sangre son otro problema. Mientras siguen
estando prohibidas en todo el mundo, en Bulgaria el gobierno
amenazó con quitarles status legal a los testigos, lo que
incidió en que se aceptaran las transfusiones exclusivamente
en ese país. Muchos testigos han perdido familiares como
consecuencia directa de esta doctrina.
"He
sabido de casos de testigos llevados de urgencia a
hospitales que se sacan las agujas que les transmiten sangre
a la fuerza", dice Caso. "Por mucho tiempo la mayoría de los
miembros prefiere morir a recibir sangre. Se les ha llevado
a creer que de aceptar sangre, quedan invalidados para
entrar al reino de Dios".
También se dijo que la generación nacida después de 1914 no
alcanzaría a morir por causas naturales. Después se anunció
que el fin del mundo llegaría el año 75 y luego se cambió la
fecha para el 86. Es un hecho que el fin no llegó en ninguno
de esos años.
Caso: "Como el fin del mundo no llegó en las fechas que
ellos dieron, culparon a los miembros de entender mal. Ahora
evitan dar fechas concretas, pero se dedican a decir que el
final es inminente. Eso produce una sensación de despojo, de
no querer estudiar, no querer superarse porque viene el
fin".
Font: "Lo raro es que siempre el fin del mundo está a la
vuelta de la esquina. Mucha gente mayor no estudió y ahora
no tiene un peso por haber creído en ese mensaje. Los más
viejos, que se han pasado una vida predicando, no reciben
ningún tipo de ayuda de la organización y viven en forma
miserable".
Yánez: "El problema es que si alguno de los miembros piensa
distinto y empieza a cuestionarse las doctrinas, lo llevan a
una sala para que recapacite. Si no lo hace viene la amenaza
de ser expulsado de la comunidad, lo que significa que toda
la gente con lo que tuviste contacto durante tu vida como
testigo, ya no podrá ni siquiera dirigirte la palabra si te
expulsan. Muchos dejan de hablar por temor a perder todo su
círculo social".
La
doctrina del fin del mundo es una de las razones por las que
la mayoría de los testigos de Jehová viven con lo mínimo. La
única manera de que se acabe su pobreza es llegando al reino
de Dios. Y basados en ese pensamiento viven el día a día
dejando de lado las planificaciones a mediano y largo plazo.
"Lo divertido es que los que dirigen el asunto viven en la
opulencia", dice Caso. "Ellos van a congresos en Nueva York,
tienen previsión, una buena casa", agrega.
Caso, Yánez y Font coinciden en que hay un desencanto
general en algunos miembros antiguos por las fechas que no
se cumplen. Todos los testigos esperan el fin del mundo con
ansias, ya que ese será el día de su salvación final. El
resto, la gente que no pertenece a la comunidad enfrentará
un juicio nada de beneficioso. De ahí que muchos testigos
sientan un velado complejo de superioridad sobre el resto de
las personas.
Yánez: "Ahora me doy cuenta que en mis años predicando,
aunque lo hice con mucho amor, fui egoísta e indirectamente
asesino. Cuando yo predicaba decía que 6 millones de
personas se salvaban y que todo el resto se moría en
Armagedón. Eso no es moral ni cristiano".
Investigar, leer, informarse a través de fuentes externas
está prohibido. De hecho, entrar a internet no se permite.
Así y todo, mucha gente -Yánez incluido- se ha dado cuenta a
través de la net que miembros de la organización sufren
procesos de alienación similares en otros países. "Me metí
con miedo", dice Yánez. "Pero me di cuenta que los ex
testigos están cada vez más organizados porque saben que
donde estuvieron metidos es nefasto para sus vidas y sus
familias".
Suena el teléfono: "Hay que amar a Dios, no marchar por
Dios", dice Caso convencido. Y cuelga.
Historias personales
Jorge Caso entró a los testigos de Jehová a través de la
nana de su casa y contra la voluntad de su familia cuando
tenía 13 años. Con el paso del tiempo, los suyos, una
familia de comerciantes exitosa, aceptaron su opción
espiritual.
Como
casi todos los testigos, Caso no fue a la universidad y se
dedicó a algunos negocios familiares a tiempo parcial. Hace
un par de años pudo comprobar abusos a niños dentro de la
comunidad. Hizo la denuncia respectiva con los líderes de su
congregación, quienes le dijeron que el tema sería
investigado. Nada de eso pasó. "Me dijeron que iban a
atender el problema y al final todo se volvió en contra mía.
Hay una obsesión con mostrar a los testigos como gente tan
pulcra e intachable que se oculta todo lo perverso que
ocurre. En otras religiones, por lo menos hay más libertad
para denunciar".
Caso
fue expulsado de la congregación en febrero del año pasado,
el día en que efectuó un reclamo por abusos y violaciones a
menores ante la Fiscalía Metropolitana Oriente, la jefatura
de la congregación de Pocuro, donde habrían acontecido los
hechos y de la cual Caso era miembro. Luego también se hizo
parte en la denuncia al ex testigo conocido públicamente
como Zacarach, a quien le dieron 20 años tras las rejas.
Ahora está comprometido en la demanda a Luis Mena, alías
García Lorca, ex testigo involucrado en una red de material
pedófilo por internet. De todos los ex testigos, sin duda,
Caso se ha convertido en el opositor más activo.
Este
es el balance de sus años en la organización: "Es indudable
que la comunidad a uno lo protege de tentaciones a las que
está más expuesto en el mundo real, por un tema de
principios y valores que son más rígidos. Por otro lado, me
privé de muchas cosas, me alejé de mi familia, de celebrar
cumpleaños y también pude hacer mejores negocios, hacer más
deporte, pasar las fiestas con mi familia. El costo personal
es grande, más si se toma en cuenta que adentro pasan cosas
que se esconden con tal de proteger a la organización".
Caso
estuvo 30 años en la organización hasta que fue expulsado el
2005 por sus denuncias.
José
Yánez tiene 43 años y estuvo casi toda su vida en diferentes
congregaciones. Creció como testigo por su padre, un
trabajador humilde y tranquilo. A pesar de no tener grandes
traumas de niño, reconoce haber tenido una infancia
diferente: "No íbamos a fiestas y si jugaba a la pelota o
estudiaba música, lo hacía a escondidas porque era malo
juntarse con los mundanos Ahí empecé a tener dudas, las que
se hicieron más intensas cuando comencé a participar en la
construcción de salones del reino".
Yánez es obrero y por años dedicó gran parte de su tiempo a
levantar nuevas sedes para la comunidad. Gratis, como el
resto de sus hermanos. Los salones quedaban a nombre de la
sociedad Watchtower en Nueva York quienes prestaban plata
para construirlo. "O sea, nosotros hacíamos la construcción,
el salón quedaba a nombre de ellos y después más encima
había que devolverles la plata".
Cifras de la revista de negocios Forbes, apoyan la tesis de
Yánez. El 2002, Watchtower tuvo 951 millones de dólares en
ganancias y se ubicó en el lugar 34 de las compañías que más
dinero facturaron en el estado de Nueva York, uno de los más
ricos del mundo. El principal negocio es editorial, ya que
se estima que desde Nueva York salen alrededor de 25
millones de ejemplares de las revistas ¡Despertad! y
Atalaya, pero a esto también se le suma la construcción de
edificios por voluntarios que quedan a nombre de Watchtower.
Yánez dice que desde que él y su familia renunciaron hay más
comunicación en su núcleo familiar. "Mi hija no lo decía,
pero no le gustaba ir a las reuniones. Ella tenía que
aceptarlo porque yo era la cabeza y yo mandaba. Ahora que
dejamos de ir, ella es mucho más abierta, nos cuenta cosas
de colegio, nos dice que planea estudiar, algo que no
hubiera hecho cuando éramos miembros. De ahí te das cuenta
que perdiste pascuas, cumpleaños, años nuevos por creer en
reglas que vienen de humanos igual que uno".
El
año pasado, el padre de Yánez murió con su familia entera
recién retirada de la organización. "Llegó un grupo de
testigos, pero ninguno nos saludó o dio el pésame porque
habíamos renunciado. A la única que saludaron fue a mi
hermana que nunca en su vida había sido parte de ellos.
Imagínate, los conoces de años, trabajaste con ellos y para
ellos, luego dejas de pertenecer y es como si no
existieras".
A
pesar de todo, Yánez dice que aprendió cosas en los testigos
que no hubiera podido en otros lados: "Yo soy obrero y en la
revista ¡Despertad! aprendí de flora y de fauna, cosas que
los otros obreros no saben. También me eduqué para hablar
bien, aprendí buenos modales, por lo que puedo decir que fue
un proceso que no fue del todo malo para mí. También creo
haber sido feliz junto a mi familia, porque no conocía otra
realidad. De lo único que me arrepiento es de haberme
sentido superior al resto de las personas por ser testigo de
Jehová".
El
23 de marzo del año pasado, Yánez presentó su renuncia.
Francisco Font entró a los 16 años a los testigos de Jehová
en 1972. Lo hizo porque estaba buscando un grupo que se
apegara a las escrituras y que, además, no creyera en la
Trinidad. Font venía de una familia de profesionales, pero
su fe lo hizo desistir de ir a la universidad. "No cumplí
las expectativas de ellos y me privé de una formación
profesional. Me retiré hace mucho tiempo, pero hasta el día
de hoy me arrepiento de haber sido testigo. La organización
absorbió mis mejores años".
Llegó 1975, el año del anunciado fin del mundo según los
testigos, fecha en que no pasó nada.
Font
fue testigo de la paranoia dentro de la comunidad y de cómo
gente vendió sus propiedades y sacó a sus hijos del colegio
esperando el final. "Mi desilusión fue grande, pero me quedé
hasta el 80 en la organización, casi como dándole el
beneficio de la duda. El 82 me retiré definitivamente
sabiendo que las inconsistencias eran demasiadas. Gané una
paz enorme y nunca me arrepentí". Y agrega: "Siempre
critiqué que las cosas se hacían más de forma que de fondo.
El asunto de las transfusiones de sangre es algo inspirado
mucho más por el fondo que por la forma, por ejemplo. Es
como que la argolla de matrimonio fuera más importante que
el matrimonio mismo"
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Los
Testigos hoy
Actualmente la
Sociedad es presidida por Milton Henschel. Se estima
que hay entre cuatro y seis millones de miembros en
todo el mundo, mientras en Chile habría alrededor de
60 mil miembros activos y otros 60 mil
simpatizantes. Ciento 20 mil, sin embargo, se
dijeron TJ en el censo de 2002.
Según las
estadísticas de la Sociedad Atalaya, se requiere
visitar 740 hogares para lograr el reclutamiento de
un nuevo miembro.
Los Testigos
tienen varios "estudios de libros" cada semana. La
asistencia no es obligatoria, pero se alienta
insistentemente a los convertidos para que
concurran. Es durante estos estudios que el Testigo
de Jehová está constantemente expuesto a enseñanzas
contra el cristianismo. Con su constante
adoctrinamiento atalayista, el T.J. promedio podría
fácilmente derrotar a un cristiano promedio cuando
se trata de defender las propias creencias.
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Decálogo de los TJ
Los Testigos
de Jehová se auto clasifican como una organización
religiosa cristiana y surgen en la línea del
adventismo norteamericano. En sus inicios eran
conocidos como Sociedad de la Biblia y Tratados de
la Torre Vigía y su fundador fue Charles Tazel
Rusell (1852-1916).
Los testigos
de Jehová no poseen una doctrina oficial pero a
través de sus publicaciones en las revistas
"Atalaya" y "Despertad" pueden ser conocidas sus
inclinaciones y pensamientos, entre los que se
encuentran los siguientes:
Afirman ser el
único canal de la verdad de Dios (Jehová) y ser
profetas de éste.
Sus seguidores
serán los únicos salvados por Jehová. Y las buenas
obras y la fe son necesarias para esta salvación.
No creen en la
Trinidad de Dios y la consideran un engaño del
demonio.
Jesús no es
Dios encarnado sino un hombre perfecto creado por
Dios. Y sólo se convierte en Mesías en su bautismo.
Jesús no
resucitó en cuerpo y alma, sólo en alma.
Respecto de
María, no creen en su virginidad, no creen que haya
dado a luz al hijo de Dios (solo a un ser humano),
ni que sea Madre de Dios.
La cruz sería
un signo pagano que no debe ser utilizado.
Jesús no murió
en la cruz, sino en un madero de tormento o estaca.
El infierno
como lugar para ir después de la muerte lo niegan,
pues consideran que el infierno es este mundo, la
muerte o el sepulcro.
Después de la
muerte el hombre podría pasar por alguno de los tres
siguientes estados: el cielo lugar donde llegaran
los Testigos de Jehová que cumplieron con las buenas
acciones.
Según
Rutherford, los elegidos para llegar al cielo son
144 mil, y ellos serán la verdadera y única iglesia
viva; el reinado terrestre: la mayoría de las
personas después de la muerte vivirán mil años de
paz en la tierra bajo el mando de Jesucristo; los
aniquilados: serán aquellos destruidos en el momento
de su muerte, aquellos considerados malas personas
en vida. Respecto del Bautismo, éste se constituiría
en un acto de adhesión a su iglesia y no posee
sentido sacramental pues no creen en la trinidad
(Padre, Hijo y Espíritu santo); los bautizos se
realizan por inmersión.
En cuanto a la
eucaristía, no reconocen en ella la presencia de
Jesucristo y realizan una cena solo una vez al año
donde comparten el pan y el vino como símbolo de
memorial; pero este signo solo beneficia a los 144
mil elegidos.
El matrimonio
para los Testigos de Jehová significa un compromiso
y solo lo pueden realizar entre adherentes a la
iglesia; aceptan el divorcio solo en los casos de
adulterio, alcoholismo, o cuando uno de la pareja
asiste a una iglesia católica o protestante. Bajo
otras circunstancias aceptan la separación pero no
pueden volver a contraer matrimonio. No aceptan la
poligamia y respecto de los métodos de control de
natalidad lo dejan a conciencia de cada persona.
Fuente: Fuerzas Armadas,
Moral y Religión. El caso chileno. Lina Díaz.
http://www.elperiodista.cl/newtenberg/1895/article-77054.html
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