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FERNANDO CANO

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Mi nombre es Fernando, nací en Córdoba una linda ciudad al sur (Andalucía) de este maravilloso país denominado Península Ibérica (España) un verano de hace mas de 40 años en el seno de una familia humilde. Aunque mis padres pertenecían a la Iglesia Católica no eran muy religiosos, por lo que en mi hogar no se respiraba un ambiente religioso ni espiritual. Sin embargo, desde pequeñito desarrollé el deseo de conocer y servir a Dios. En mis años escolares la asignatura en la que más destacaba era  Religión -siempre sacaba sobresalientes-, incluso tenia debates con mi profesor sobre la doctrina de la trinidad  pues yo no podía comprender tal “misterio”. Una de esas ocasiones, mi querido maestro -D. Rafael- para convencerme del misterio de la trinidad me puso el ejemplo de San Agustín y el niño en la playa. Me dijo: "Un niño en la playa había hecho un agujero en la arena y con una concha quería llenarlo de agua, pero el agujero no se llenaba nunca, pasaba entonces por allí San Agustín y le pregunto al niño que es lo que hacia, el niño le contesto que quería llenar el agujero, pero que por mucho agua que metía dentro el agujero nunca se llenaba. San Agustín para satisfacer a aquel niño deseoso de llenar el agujero de agua y que no comprendía por que nunca se llenaba, le respondió: Niño,....eso es un misterio". Yo, enseguida le respondí a mi querido maestro diciendo: “Eso no es un misterio pues tiene una explicación lógica,  ya que la arena filtra el agua y por eso nunca llega a llenarse el agujero”. La respuesta final de mi maestro sin poder dar ningún argumento lógico fue: “Bueno ya basta, es un misterio y se acabo”.

   Mi deseo de conocer y servir a Dios seguía haciéndose mas fuerte a medida que crecía. En aquellos tiempos se programaban en los colegios ayudas a los niños necesitados de África y se nos estimulaba a llevar dinero, así que yo en lo que podía participaba lo mas activamente posible en esas obras pues entendía que eso era una manera de servir al Creador. Cuando tenia 12 años llegaron al colegio unos seminaristas para proyectar una película en súper 8 de las misiones en África, al terminar la proyección me sentí tan feliz, que automáticamente me embargó el sentimiento de ser misionero. Por circunstancias ocurridas durante la guerra civil Española que serian muy largas de contar mi padre me quito esa idea de la cabeza.

   Mis inquietudes espirituales seguían, me preguntaba: ¿Quien era Dios?.....¿Cómo se llamaba?......no comprendía por que Dios atormentaba a la gente en un infierno, etc., etc.

   A la edad 13 años, por el tiempo de las navidades ocurrió algo que iba a cambiar mi vida. Tenia unas vecinas -Inma, Chari y Loli- de mi misma edad mas o menos que vivían en la planta baja del mismo edificio, un día bajaba  por las escaleras (eran sobre las 6 de la tarde)  y estas niñas estaban jugando con las figuritas del Belén; se decían unas a las otras: “ Esta es Maria..... este es José, pero José no es el padre del niño Jesús...el verdadero padre de Jesús es Jehová”.

   Eso me impacto y dirigiéndome a la mayor de ellas le hice que repitiera lo que había dicho. Entonces me explico que la Biblia enseñaba la verdad acerca de Dios, le dije: “¿qué es la Biblia y ese Jehová?” (Yo nunca había oído esos nombres), entonces me explico lo que era la Biblia, me enseño en ella y en un diccionario que Jehová era el nombre de Dios. Seguí interrogando a aquella chiquilla: ¿Quién os enseña esas cosas? Ella respondió: “Un señor viene a mi casa y nos da lecciones de la Biblia......hoy a las 8'30 de la tarde nos toca unas de esas reuniones”.  Espere hasta esa hora (se me hacia interminable) y asistí a esa reunión (era un estudio de libro), se estudiaba el libro “Vida eterna en libertad de los hijos de Dios”. Después de esa reunión hable con el conductor de la misma -Juan Diaz- y establecimos un estudio bíblico semanal con el libro “La verdad que lleva a vida eterna”. ¡Que feliz me encontraba, pues estaba satisfaciendo mis inquietudes espirituales!. Progrese rápidamente y a la edad de 16 años me bautice.

   Durante el periodo de aprendizaje iba conociendo a la organización, sus normas y requisitos etc. etc.,  y que para servir mas a Dios tenia que trabajar y hacer meritos (obras) para obtener privilegios de servicio.

   Simbolice mi dedicación a Dios por medio del bautismo el 2 de Diciembre de 1972 a la edad de 16 años. Una vez dedicado a Dios empecé a trabajar para conseguir privilegios de servicio, pues mi deseo era servir intensamente a mi Creador. Emprendí el servicio de precursor Regular (en aquel entonces eso significaba predicar 100 horas al mes -hoy se ha reducido en 70 horas- )  el cual se me concedió rápidamente sin ningún impedimento, deseche de mi mente cualquier contemplación a una preparación de forma seglar para el futuro, pues se daba mucho énfasis, tanto en las publicaciones,  como por discursos en la congregación y en las asambleas,  que para el año 1975 estaríamos en el nuevo mundo. Recuerdo una asamblea en un teatro al aire libre en Córdoba allá por el año 1974 que el entonces siervo de circuito el hermano Nestor Linares dijo textualmente: “Hermanos solo nos falta unos pocos meses para entrar en el paraíso, pues para el 1975 como marca la profecía bíblica, Jesucristo empezara su reinado milenario”. Todos los hermanos nos levantamos de los asientos -con una lluvia torrencial que nos estaba cayendo en cima-  y aplaudimos por varios minutos, ¡¡¡Qué alegría!!!. A los jóvenes se nos estimulaba a que no estudiáramos una carrera pues, ¿para qué nos serviría una carrera mundana?, si el Nuevo Mundo estaba a la vuelta de la esquina.  Recuerdo un Siervo de circuito (ya fallecido) que nos decía: “Si queremos médicos, abogados, ingenieros, maestros........ vallamos al campo, prediquémosles para que se hagan Testigos de Jehová y así tendremos de todas las profesiones en el pueblo de Dios.

   Durante una reunión social con los hermanos de la congregación en una cafetería, mostré mi inquietud por lo del servicio militar. Una hermana -que todavía sigue leal a la organización- me respondió: “Para cuando te llegue la hora.... estaremos en el Nuevo Mundo........ mira lo que dicen las publicaciones sobre el año 75. ¡Aquello me dio tranquilidad!.

   Con ese convencimiento fui un precursor denodado, intrépido, trabaje en territorios rurales de la provincia Cordobesa -pagándome los gastos- con los precursores especiales Pepito Díaz y José Márquez, los cuales llegaron a ser muy amigos míos. (José Márquez murió de leucemia hace unos 20 años, Pepito -el del violín, le llamábamos- no se nada de el.

   Conociendo mi disposición para servir, uno de los  misioneros -Tomas Berrios, de origen Puertoriqueño-, me dijo que si podía ayudar a dos hermanas -Pepi Melero y Carmen Rodriguez-, precursoras que habían llegado  recientemente a la provincia y que no podían conseguir vivienda -ya que el pueblo al enterarse que eran testigos se la negaban-, yo como de costumbre me ofrecí enseguida y me puse manos a la obra.

   Después de un año mas o menos una de las precursoras -Carmen- y yo decidimos hacernos novios. Esto nos causo bastantes problemas de tipo emocional pues, tuvimos bastante oposición por parte del siervo de circuito que por aquel entonces visitaba la zona un tal Jaime Farro. A este siervo de circuito le sentó bastante mal que la precursora se fijara en un joven algunos años más joven que ella -yo tenia 18 años y Carmen 22-, y que además no era un precursor especial. Después de  una de sus visitas de circuito a las  dos precursoras les envió una linda postal con la imagen de un lindo equino (un burro) que decía: “Alguna de vosotras esta a punto de hacer una de las burradas más grandes de su vida”. Aquello afecto tanto a mi novia que decidió romper nuestro compromiso. Pase unos meses bastante mal emocionalmente, pues no podía comprender que hombres de ese calibre espiritual se inmiscuyeran en cuestiones tan personales que pudiera arruinar mi vida.

   Gracias a Jehová -pues le oraba intensamente- mi novia recobro el juicio, entonces pasando algunos meses decidimos casarnos (el 4 de Agosto de 1975), y como era nuestro deseo seguir siendo precursores escribimos a la sucursal notificando nuestra decisión y solicitando que me concedieran a mí el precursorádo especial (dedicar 140 horas mensualmente a predicar). Esperábamos que la respuesta fuera positiva, pero para sorpresa nuestra la respuesta fue negativa y muy fria por parte de la sucursal Española, además, no solo no me concedían a mi el precursorádo especial, sino que a ella, la daban de baja. Nos dimos cuenta que la sociedad estaba tratando nuestro caso con PARCIALIDAD y que nos estaba tratando con injusticia, pues otras parejas no habían tenido ningún problema para ser nombrados, algunas sin ni siquiera ser precursores regulares se les nombraba especiales. No nos cabía la menor duda que aquel SUPERintendente de circuito -Jaime Farro- había tenido mucho que ver en todo esto ya que el nunca dio un buen informe de nosotros por haber desoído su consejo.  Esto me causo gran dolor de corazón,  se rompieron todas mis ilusiones y deseos. A partir de entonces empecé a albergar dudas sobre la organización (perdí parte de la confianza en ella) pero las desechaba automáticamente de mi mente. Tanto mi esposa como yo, al igual que TODOS los hermanos por aquel tiempo esperábamos que para octubre del año 1975  estuviéramos ya en el paraíso. Paso 1975 y no sucedió nada de lo que estábamos esperando. Esto también contribuyo a que mi desconfianza en la “organización de Dios” creciera, pues no podía comprender que habiendo hablado en el nombre de Dios y habiendo puesto tanto celo en decir eso a las personas ahora fuera mentira. En mi interior empecé a preguntarme ¿qué  habría pasado si yo no hubiera estado de acuerdo con esa enseñanza e incluso lo hubiera expresado ese desacuerdo? 

   A partir de entonces empecé a ser mas critico con el dogmatismo  y la intolerancia de la organización, ya no me sometía tan de buena gana a sus normas y reglas, lo peor para mí era que esto me perjudicaba pues se me veía como un rebelde y no se me recomendaba para ningún puesto de responsabilidad a pesar de que era un publicador por encima de la media y no faltaba ningún  fin de semana al ministerio ni a las reuniones. Varias veces me dijeron que tenia que ser más sumiso y obediente a la dirección de la organización.

   A pesar de la crisis por la que estaba pasando me llego la hora de ir al servicio militar y como por entonces no se podía hacer los trabajos civiles -se expulsaba a quien incumpliera esa norma- fui condenado a ocho años de prisión, afortunadamente solo cumplí unos cinco meses ya que se me concedió una amnistía.

   Por problemas en la piel me deje crecer la barba, los ancianos no se atrevían a decirme nada -conocían mi personalidad-  pero solapadamente me privaban de privilegios de servicio (de predicar no se me privaba, si solicitaba el precursorádo temporero – después auxiliar- se me concedía, no había ningún problema). En una ocasión se acercaba la visita del siervo de circuito y a uno de mis amigos que estaba progresando para ser anciano le dieron el privilegio de conducir el libro durante la visita y (seria para que el siervo lo viera),  me escogió a mí para que hiciera la lectura. Cuando acabó la reunión el presidente de la congregación lo cogió por banda y fue tal la que se lió por haberme escogido a mí teniendo barba, que ya nunca se le recomendó para anciano en esa congregación. 

   Al pasar los años me afeite la barba, empecé a ser más sumiso a la organización y a los ancianos, pues veía que si no, nunca se me recomendaría siervo ministerial ni anciano. Efectivamente al poco tiempo vino mi nombramiento por "espíritu santo" de siervo ministerial, y a los dos años siguientes el de anciano.  Esto en parte me hizo pensar si en realidad los nombramientos son por espíritu santo o a capricho de los hombres, pues yo seguía siendo el mismo, pero sin barba. Por la experiencia que he tenido al servir como anciano durante cinco años estoy convencido que los nombramientos se hacen en la mayoría de los casos a capricho de los hombres.

   El servir como anciano ha sido lo peor, fue una verdadera encrucijada para mí. Nunca me imagine que hombres nombrados por "espíritu santo" desarrollaran aptitudes y formas de ser  tan alejadas de la personalidad de Jehová y su Hijo. Tengo que decir por mi experiencia vivida en este campo de servicio, que, dentro de este circulo cerrado (los cuerpos de ancianos) por regla general es donde mas se practica el favoritismo, la parcialidad  y menos los frutos del espíritu santo. (Galatas 5:22, 23) He conocido y conozco a hombres que han practicado y siguen practicando la simonía, el nepotismo, abuso de poder en un grado extremo, orgullo prepotente y hasta siendo golpeadores. Causando así mucho daño a los miembros humildes e indefensos de la congregación.

   Por ejemplo en nuestro cuerpo de ancianos teníamos un compañero anciano -un tal Raimundo- que constantemente hacia sufrir a los hermanos. En vez de dirigirse a los hermanos con amor y bondad mas bien los humillaba y verbalmente los golpeaba. Esto lo  descalificaba para poder seguir siendo anciano según los requisitos bíblicos en 1 Timoteo 3:3 (en varias ocasiones fuimos testigos varios de nosotros de dicho comportamiento). En vista de que este era su comportamiento habitual decidimos abordar el asunto y darle ayuda para que cambiara, pero su reacción no fue positiva (arremetió contra todo el cuerpo de ancianos de manera airada profiriendo amenazas) entonces, decidimos darle de baja como anciano. Al darse cuenta de nuestras intenciones decide el y su familia mudarse a su congregación de origen, donde tenia amigos (ancianos  influyentes). 

   Como bien sabéis todos los testigos, cuando alguien se muda de congregación se envía una carta de recomendación al cuerpo de ancianos. Así procedimos, enviamos una carta no favorable dando las razones y las pruebas de por que no podíamos recomendarlo para que siguiera sirviendo como anciano nombrado. 

    La norma organizacional en estos casos (así se nos enseño  en la escuela del ministerio del reino para ancianos) es, que cuando un cuerpo de ancianos no recomienda a un hermano que esta nombrado cuando este se muda a otra congregación, los ancianos de la congregación donde se muda dicho hermano deben respetar la decisión de sus compañeros coancianos, pues la teocracia exige este respeto ya que los ancianos son nombrados según ellos, por espíritu santo y además están en la mano derecha del principal pastor, Jesucristo. Si se equivocan ya rendirán cuentas a su Amo y Señor, pero nunca se debe desautorizar a un cuerpo de ancianos, pues se estaría poniendo en tela de juicio toda esta doctrina y junto con ella la Teocracia en la congregación. 

   Pues bien esto no se respeto por parte de nadie -ni por el cuerpo de ancianos donde se mudo, ni por el siervo de circuito, ni por la propia sociedad-  ya que dicha persona fue protegida por sus amigos ancianos prominentes. En la actualidad dicho anciano sigue ejerciendo su autoridad prepotente en su congregación, causando dolor y tristeza a muchos hermanos.  (Ver caso)

   Todo esto, junto con los últimos cambios doctrinales, sobre los trabajos civiles, lo de la generación, lo de la cosa repugnante, lo de las ovejas y las cabras, el acuerdo de Bulgaria sobre la sangre junto con las vivencias que he tenido siendo anciano donde se han aplicado mas las normas y reglas humanas que los principios bíblicos, han hecho que florezca en mi una crisis de conciencia; por lo que hace unos meses tome la decisión de presentar mi baja voluntaria como anciano. Por ultimo el día 17 de febrero de este año 2000,  decidí presentar mi baja como miembro activo de la sociedad Watch Tower.

   Actualmente me siento feliz y más relajado, dedico mas tiempo a investigar la Biblia, su contexto, los antecedentes sociales de la época etc., etc. Comparto amistad y compañerismo con otros cristianos genuinos vía Internet en un forum maravilloso.  ¡Ahora  estoy descubriendo la verdadera libertad de la que habló nuestro señor Jesucristo y nuestro amado hermano Pablo! ¡Sin  normas y reglas humanas!  (Juan 8:31, 32; Galatas 5:1)

   Con todo mi cariño.  

Fernando Cano

 
 
 
     
     
     
 
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