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Iñigo Alkain Domínguez 

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"¿Y ahora qué? ¡A vivir mi fe!"


Mi nombre es Iñigo Alkain Dominguez, nací un 28 de Agosto de 1954, en una bonita ciudad al norte del Estado Español, bañada por el mar Cantábrico y perteneciente a ese gran pueblo que siempre ha luchado por defender su libertad, Euskal Herria, la ciudad se llama Donostia-San Sebastián.

Nací en una familia profundamente católica, mis padres siempre han tenido mucho apego a la Iglesia Católica, por ello fui educado desde pequeño en la fe de esta religión.

Ha habido dos claves en mi juventud que marcarían mi vida de forma importante, por un lado los principios religiosos que mis padres inculcaron en mi y por otro mis inquietudes nacionalistas vascas, mi decidida voluntad de luchar por la libertad de mi Pueblo Euskal Herria.

Esto último llevó a que a la edad de 19 años, en pleno apogeo de la dictadura franquista llegase a pertenecer a la organización armada E.T.A. Este compromiso haría que un 4 de Diciembre de 1973 fuera detenido y encarcelado por la policía española.

Mi estancia en la cárcel sería fundamental para tomar conciencia de mi fe cristiana, los debates a cerca del origen del hombre que muchas veces mantenía con mis compañeros de organización, harían que me pusiese a estudiar el asunto desde una perspectiva cristiana debido a mi falta de conocimientos sobre el tema. Unido a esto, estaba la petición de 33 años de cárcel que solicitaba para mi la justicia militar, y ante la negra perspectiva que veía de que la mayor parte de mi vida la iba a pasar entre rejas, hizo que me acordase más de Dios de lo que hasta entonces lo había hecho.

Durante mi estancia en la cárcel, hice un curso de la Biblia a distancia y me matriculé en el "Instituto Español de Teología a Distancia". También leí muchos libros relacionados con la "Teología de Liberación", llegándome a identificar plenamente con el movimiento internacional de "Cristianos por el Socialismo". Pero sobre todo hubo un libro que nunca se apartó de mi, que todos los días lo leía en la celda, un libro que en medio de aquel sufrimiento me traía mucho consuelo y esperanza, un libro que me acercó a Dios, era la Biblia, éste libro sería fundamental para el resto de mi vida, a partir de entonces todo lo vería a través de los principios que en el se exponían.

En una de las siete cárceles que recorrí durante mis tres años y medio de estancia carcelaria, en concreto en la cárcel de Zaragoza, en Torrero, conocí a un testigo de Jehová llamado Juan Ruiz Torres que debido a su negativa a realizar el servicio militar fue encarcelado. En numerosas ocasiones, dadas mis inquietudes religiosas consideré con él diversos temas bíblicos, de entonces datan varios libros de los testigos de Jehová que hoy todavía guardo, "La Verdad que lleva a vida eterna", "Asegúrense de todas las cosas", "El Misterio terminado", "Babilonia la grande ha caído"....

La experiencia de esta persona me impactó, e hizo que a partir de entonces me cuestionara mi visión de la lucha armada como medio de luchar contra la injusticia y la opresión. Hasta entonces había leído varios libros sobre la teología de la violencia, sobre experiencias de curas que en Latino América se habían comprometido con la lucha armada desde una perspectiva cristiana de compromiso con los pobres, las razones que en estos libros se daban me ayudaban a justificar y tranquilizar mi conciencia como miembro de una organización armada. Pero el testimonio de este testigo de Jehová hizo que en mi cabeza se creara una pregunta que constantemente cuestionaba mi cristianismo, me decía, "¿Quién es mas cristiano, quién imita mejor a Jesús, este que ha venido a la cárcel por no coger las armas o yo por haberlas cogido?" Esta pregunta en lo sucesivo no se apartaría de mi hasta que en mis manos cayó un libro que hoy en día todavía lo guardo con gran cariño titulado "El Evangelio de la no violencia", este libro me sacó de dudas, me hizo ver como la mejor forma de amar al prójimo, a los pobres, a los oprimidos, no era precisamente por medio de las armas, sino por medio de acciones no violentas, que la no violencia llenaba de argumentos en favor de los que luchaban contra las injusticias sociales, a partir de entonces fui evolucionando hacia actitudes no violentas como más cercanas al espíritu evangélico.

De los testigos, aunque había aspectos doctrinales que me gustaban y con los que estaba de acuerdo, en cambio no me atraía la postura insolidaria que había en ellos de no luchar contra la injusticia, su sumisión al poder establecido, etc. Quizá por eso, dados los motivos por los que yo estaba encarcelado aquella relación con los testigos de Jehová no llegó más a allá. Mi pensamiento religioso en aquel momento se podía calificar de cristiano-marxista. Para nada me identificaba con la Iglesia Católica oficial, principalmente por sus alianzas con el poder, por su falta de compromiso con los pobres y desfavorecidos de la sociedad y también porque había muchos aspectos doctrinales que no los entendía, uno muy importante para mi recuerdo que era el tema de la transubstanciación. Por otro lado era sensible a la injusticia social del capitalismo, soñaba con el socialismo como el sistema social más acorde con el espíritu evangélico.

El 28 de Marzo de 1977 salía en libertad de la cárcel de Palencia gracias a la lucha que todos los pueblos del Estado Español y de Euskadi principalmente, libraron en favor de la amnistía. Al día siguiente, llegaba entre vítores de mis conciudadanos a mi querida Euskal Herria, a la ciudad de Donostia, volviendo a recuperar así la libertad que me fue arrebatada tres años y medio antes. Con 23 años empezaba una nueva vida para mí. Los años de cárcel marcarían en mi vida un antes y un después, siempre, desde entonces la cárcel será para mi un punto de referencia, hasta antes de entrar en prisión hubo un Iñigo y cuando salí era otro distinto.

El 10 de Mayo de 1980 me casaría con la que hoy es mi esposa, Lourdes Ulazia Otaño, fruto de aquel matrimonio nacerían nuestros dos queridos hijos Egoitz (1981) y Gaizka (1983).

No recuerdo bien, pero sería alrededor de los años 1985, 1986, era una mañana, yo me encontraba trabajando y sonó el timbre de nuestro domicilio, mi esposa abrió la puerta, dos mujeres le saludaron y le empezaron a hablar cosas de Dios, ella les dijo que en ese momento no les podía atender, que si no les importaba que volviesen a la noche que es cuando estaría su marido en casa quien tenía grandes inquietudes espirituales. Aquella misma noche una de las mujeres de la mañana vino con su esposo a visitarnos, eran un matrimonio joven, de edad similar a la nuestra, les hicimos pasar adentro y enseguida se identificaron, eran testigos de Jehová. Empezamos a tocar diversos temas bíblicos y quedamos para otro día. Los días se iban sucediendo y las cuestiones bíblicas que considerábamos también, ellos constantemente nos pedían hacer un estudio bíblico con ellos, después de mucho tiempo accedimos, el libro a considerar era "Usted puede vivir para siempre en Paraíso en la Tierra". Los debates eran interminables, en algunos momentos muy duros, yo no tenía argumentos muchas veces para rebatir los suyos. Me puse a buscar libros por diferentes librerías que hablasen de los testigos de Jehová, desde un punto de vista contrario al que presentaban ellos, pero apenas encontré alguno que otro y con poca argumentación bíblica, entre tanto los "estudios bíblicos" se sucedían, la relación humana entre ellos y nosotros aumentaba. A mi me costaba aceptar la "evidencia" que ellos nos presentaban, eso hizo que recurriera a un amigo mío, sacerdote jesuita, profesor de teología, le dije cómo nos estaban visitando los testigos de Jehová y que había aspectos que ellos presentaban que nosotros no podíamos rebatir honestamente, le pedí que si por favor podía ayudarnos y venir a casa un día cuando estuviesen ellos, él me respondió que no, que con personas anticientíficas el no discutía, que lo mejor que podía hacer era cortar la conversación con ellos y mandarles de casa. Yo le dije que no, que esa no era una postura honrada, que si yo estaba en lo cierto tenía que tener argumentos para defender mi fe. Así terminó la conversación con este sacerdote. Tengo que decir, que la postura de este señor fue fundamental para hacerme testigo de Jehová, si él no se atrevía a defender su fe ante unas personas que calificaba de anticientíficas, mala señal. Si una de sus obligaciones como miembro destacado de una iglesia apostólica era hacer apostolado y se negaba a ello, señal que no estaba muy seguro de sus creencias, ¿podría tambalear su fe?, -me preguntaba. Mi desilusión fue total. A partir de entonces empecé a rebajar mi oposición a lo que esta pareja nos presentaba y a aceptar lo que sus libros decían.

Recuerdo que en aquella época, me preocupaba mucho la educación religiosa de nuestros hijos, al mayor pronto le teníamos que inscribir en la catequesis de cara a hacer la primera comunión, pero si yo no creía en la Iglesia Católica, no entendía la transubstanciación ¿cómo iba a llevar a mis hijos a la catequesis? Pero a la vez queríamos que nuestros hijos tuvieran una educación religiosa, que conocieran la Biblia, que amaran a Dios y a Su Hijo Jesucristo, con los testigos de Jehová se solucionaba nuestras inquietudes y preocupaciones. Todo lo que íbamos aprendiendo parecía que encajaba perfectamente, parecía que íbamos cogiendo una seguridad religiosa y seguimos adelante.

El 4 de Agosto de 1990, en la Asamblea de Distrito "Lenguaje Puro" tanto mi esposa como yo hacíamos declaración pública de nuestra dedicación a hacer la voluntad de Dios y nos bautizamos como testigos de Jehová. Empezábamos una nueva etapa de nuestra vida con la organización de los testigos de Jehová, en la Congregación Concha de San Sebastián.

Mientras hemos pertenecido a esta organización nos hemos entregado al máximo, pensando en todo momento que lo que hacíamos, lo hacíamos por lo que aquel 4 de Agosto de 1990 habíamos dicho públicamente, hacer la voluntad de Jehová. Mi esposa se esforzaba al máximo en su cometido, siempre estaba dispuesta a todo, en apoyar a las hermanas con necesidades tanto espirituales como materiales, con mucha asiduidad le gustaba hacer el precursorado auxiliar. Nuestros hijos igualmente, siempre nos acompañaban a todo: a las reuniones, asambleas, limpiezas del local de asambleas de distrito, en el Salón del Reino, etc. Yo también siempre procuré esforzarme al máximo como testigo de Jehová, llegando incluso a formar parte del grupo de voluntarios para la construcción rápida de Salones del Reino. Siempre estábamos disponibles para todo donde hiciésemos falta, si había que mostrar hospitalidad con el siervo de circuito, nos gustaba que contasen con nosotros si no había nadie más, si había que atender a las personas de edad o enfermos para llevar a las asambleas, allí estábamos dispuestos. En 1995 fuí nombrado Siervo Ministerial y responsable de las cuentas de mi congregación, responsabilidad que he desempeñado hasta Noviembre de 1998.

Corría el mes de Julio de 1998, el superintendente de servicio de mi congregación Alfonso Millán Marcos, como se acercaba el mes de Agosto, me pidió si podía hacer como otros años el impreso con las salidas para el servicio del campo para ese mes vacacional, con el fin de colocarlo en el tablón de anuncios, le dije que sí. Desde hace mucho, era mi intención incluir en estos impresos el anagrama de la Sociedad por darles una mayor vistosidad y pensé que en Internet podría encontrar lo que quería. Escribí en un buscador "testigos de Jehová" y como en otras ocasiones aparecieron un montón de páginas web, unas llamadas "apóstatas" -como le gustaba calificar a la organización a todo aquello que disintiese con ella- y otras afines a la Watch Tower. Pero entre ellas había una que nunca anteriormente la había visto, quizá debido a que en otras ocasiones había andado con otros buscadores, se llamaba "TJ INFO Asociación de Testigos de Jehová para la Reforma en el Asunto de la Sangre", empecé a examinar la información que ahí había y me pareció que lo que allí se exponía, no se podía calificar de apostasía, por eso me decidí a seguir leyéndola, ellos decían:

"¿Quiénes somos? Hemos recibido esta pregunta de muchos de nuestros lectores o visitantes en esta página. Somos Testigos de Jehová activos y muchos de nosotros ocupamos todavía puestos de responsabilidad en la organización.

Durante varios meses, junto con mi familia consideramos la amplia información que en esta página web se exponía, leímos el sorprendente libro "Crisis de Conciencia. La lucha interna entre la fidelidad a Dios y la lealtad a una religión" del hermano Raymond Franz, anterior miembro del Cuerpo Gobernante, coautor del libro "Ayuda", expulsado de la organización junto con su esposa y otros colaboradores en la elaboración del citado libro por razones de conciencia, después de haberle dedicado más de 60 años de su vida.

No obstante lo que más me impacto fue la argumentación bíblica que se presentaba sobre el tema de las transfusiones de sangre en esta página web, donde se defendía esta cuestión como una decisión de conciencia. Realmente me sentí hondamente engañado, como mínimo lo que tenía que haber hecho esta organización es habernos dicho que existía otra postura con relación al tema de la sangre, haber sido honrados en cuanto a ello, lo mismo que nos enseñaba a rebatir enseñanzas paganas como el infierno de fuego, la trinidad, cumpleaños, Navidad, etc. Lo mismo que criticaba a la teología de la liberación y otras enseñanzas en sus publicaciones, si hubiese sido una organización honrada, debería habernos enseñado a rebatir ésta argumentación con relación al tema de la sangre. Pero como era un tema espinoso, como el presentar ese tema serviría para crear dudas entre los testigos de Jehová, lo mejor era silenciar el tema y tratar de desprestigiar e insultar a los que bíblicamente entendían de forma diferente esta cuestión. A partir de ahí empezó nuestra desilusión como testigos de Jehová y nuestra crisis de conciencia.

Hubo otra cuestión también que nos impacto profundamente, el acuerdo suscrito por la Sociedad Watch Tower con el Gobierno de Bulgaria. Hubo cosas que nos llamaron poderosamente la atención de ese acuerdo, por ejemplo el que se dijese "que la Sociedad Watch Tower se comprometía a expedir un comunicado con respecto a su posición acerca de las transfusiones de sangre", que los testigos de Jehová y sus hijos iban a tener "libre escogencia" en el asunto de las transfusiones de sangre y el que no se iba a ejercer "ningún tipo de control o sanción por parte de la Asociación". Hasta el día de hoy, ni nosotros ni ningún testigo de Jehová ha tenido conocimiento que la Sociedad Watch Tower "haya expedido ningún comunicado" en el que se haga constar que las transfusiones de sangre son un asunto de "libre escogencia", y que no se va a ejercer "ningún tipo de control o sanción por parte de la Asociación" sobre este asunto, todo lo contrario, la postura de la Watch Tower sigue siendo inamovible y no se ven visos de que pueda variar su postura intransigente, las transfusiones de sangre están totalmente prohibidas aunque haya riesgo de muerte bajo amenaza de medidas disciplinarias graves. Conociendo como conocíamos cual era la postura de la Sociedad en cuanto a éste tema, nos dejó completamente aturdidos estas cosas. Entonces conocimos el doble lenguaje que aplica esta organización de manera muy sutil, en las congregaciones dice unas cosas y en los medios de comunicación e instituciones dice otras, a saber con interés.

Durante aquellos días, coincidió una intervención en la televisión vasca de dos destacados responsables de la organización en el Estado Español, Aníbal Matos y Enrique Tudea, mintieron de forma descarada en sus intervenciones con el fin de congratularse con los oyentes, aquello hizo que nos desilusionáramos aun más de esta organización como conducto de Dios

Así empezamos a ver la otra cara de la Watch Tower, que se nos había ocultado desde el inicio de nuestra relación con los testigos de Jehová, de ahí en adelante empecé a relacionarme a través de Internet con hermanos que disentían bíblicamente en algunos aspectos doctrinales con la Watch Tower. Me enteré de expulsiones de ancianos, de betelitas, y de otros publicadores por haber leído el libro "Crisis" y mostrarse de acuerdo con lo que ahí se dice.

Entonces me enteré quien era Raymond Franz, no era un hombre que se le había expulsado por fumador, adultero, ladrón, borracho, u otra cuestión similar, no, se le había expulsado a él y a su esposa por el simple hecho de haber sido fiel a su conciencia, a Dios y a Su Palabra la Biblia, se le había expulsado por disentir bíblicamente con la Watch Tower. Nunca se me había hablado de la entrega y ejemplaridad cristiana de este hermano, no, eso no interesaba, lo que interesaba era dejar correr la rumorología, dejar que se dijera que no se sabía muy bien por que se le había expulsado, dejar que la calumnia y la mentira campeen a sus anchas, así se conseguiría una animadversión hacia él y hacia su esposa, también de esta manera se conseguiría "proteger" al "Pueblo de Jehová" de los llamados "apóstatas". Hoy en día me relaciono con él por carta y puedo decir que es un hermano maravilloso, asequible, cariñoso, profundamente cristiano, todo lo que diga es poco.

Una de las últimas reuniones a las que acudí, fue al "Día Especial de Asamblea" en Irun (Gipuzkoa), hubo una cosa que me sorprendió mucho, las constantes referencias que el hermano Aníbal Matos hizo a Internet en sus intervenciones, calificando lo que ahí se exponía como "alimento de demonios", ¿porque tanto miedo a ver lo que ahí se dice? Me llamaba la atención lo que Aníbal Matos decía porque La Atalaya del 15 de Noviembre de 1.968 en la página 677 dijo: "Usted no tiene nada que temer al examinar sus creencias usando la norma de la Palabra de Dios, porque si usted tiene la religión verdadera solo servirá para establecer más firmemente su confianza." Entonces, ¿porque tanto miedo a Internet?

Preguntas, me surgieron todas. Después de conocer en profundidad a la Watch Tower, recuerdo que hubo una que me inquietó bastante: "Si los testigos de Jehová no son el Pueblo de Dios, ¿cuál es entonces? La Biblia dice que Dios tendría un Pueblo ¿pero cuál es ese Pueblo?" Para esta pregunta y otras poco a poco vamos encontrando respuesta a luz de la Biblia y nos hemos sentido liberados de tanta mentira que se nos había enseñado. A mi también me saltó mi crisis de conciencia, como a muchos hermanos sinceros de todo el mundo, que a algunos hoy conozco. Vi que había base bíblica suficiente para replantearme muchas cosas que hasta entonces las había creído como Palabra de Dios y en realidad no eran más que meras normas humanas (Mateo 15:9).

Más tarde, el 1 de Enero de 1999, asistí a una reunión en Madrid, allí conocí a hermanos maravillosos que se les rechaza por razones similares a la mía, que le amaban mucho a Dios. Estuve contento, acompañado por aquellos hermanos, lo pasé muy bien, pero también lloré mucho, hermanos mucho mejores que yo, con muchos años de servicio, que lo dieron todo dentro de la organización y que por fidelidad a Jehová según su conciencia entrenada en los principios bíblicos, fueron rechazados de sus amigos, de sus seres más queridos, de su familia. Se contaron experiencias realmente espeluznantes. Estuvimos de todo, expulsados y desasociados por razones de conciencia, inactivos y activos como yo, pero había una cosa que nos unía a pesar de todo, nuestro amor a Jehová y nuestra fidelidad a Su Palabra la Biblia, aunque esto nos costase el rechazo de una organización que dice hablar en Su nombre. Fueron dos días inolvidables, después de lo que viví allí, ya no podía volver a la reunión, mantener una actitud hipócrita y olvidarme de tanto sufrimiento del que fui testigo en Madrid, originado porque en algunas cuestiones en las que la Biblia no habla claro se disentía de la Watch Tower.

Después de aquello y debido a que dejamos de asistir a las reuniones de nuestra congregación el anciano presidente de la misma, Antonio Morcillo Arcas, llamó a mi casa para interesarse por nuestra inasistencia, le dije que de momento y por razones personales no íbamos a volver más a las reuniones. Él se sorprendió mucho, quiso conocer cuáles eran esas razones para tomar semejante decisión, aunque en un principio le dije que no se las iba a decir, que eran razones personales, pero ante su insistencia accedí a hablar con él con la condición de que no fuera expulsado. Me dio su palabra de que así sería y por más de cuatro horas estuve reunido con él, le expuse someramente cuales eran las razones que nos habían llevado a dejar de participar en las reuniones, se podrían resumir en tres:

     

  • El tema de las transfusiones de sangre debería ser una decisión de la conciencia personal de cada individuo, no teniendo que haber normas generales para todo el mundo donde se hiciese una interpretación única de las Escrituras en cuanto a este tema.

     

  • Ligado con el anterior punto, la falta de respeto por parte de la Watch Tower al acuerdo que suscribió con el Gobierno de Bulgaria ante la Comisión Europea de Derechos Humanos en el mes de Marzo de 1998.

     

  • La política de rechazo total contra hermanos que en conciencia no podían aceptar algunas disposiciones organizacionales. Le destaqué el caso de Raymond Franz.

Básicamente giró sobre estos tres puntos nuestra conversación. Sin argumentos de peso y desde su posición de anciano intentó convencerme de lo contrario. Las constantes descalificaciones hacia Raymond Franz por parte de Antonio Morcillo caracterizó su argumentación. En el tema de la sangre defendió la norma organizacional con los mismos argumentos que por años había conocido yo. En la falta de respeto por parte de la WT al acuerdo de Bulgaria defendió la posición de la Sociedad con el mismo malabarismo dialéctico al que nos tienen acostumbrados los dirigentes de ésta organización en sus apariciones pública. Lo mas sorprendente de toda la conversación fueron unas palabras finales suyas, me pidió que no dejase de asistir a las reuniones por las razones que le había expuesto, que pensase como yo quisiera pero que siguiera asistiendo a las reuniones, que él en otras ocasiones también había tenido posiciones contrarias a la de la Sociedad y que no por eso había dejado de reunirse, me habló por ejemplo de su postura contraria cuando la Sociedad dejó entrever que en 1975 podría llegar el fin de este sistema de cosas, que aquello nunca se lo creyó, e incluso me dijo que en aquella época quedó embarazada su esposa y por ello fue muy criticado por los hermanos, ya que decían que con el embarazo de su esposa no demostraba estar viviendo los tiempos de urgencia que vaticinaba "la organización de Jehová". Yo acepté a seguir yendo a las reuniones, pero le pedí que me dejase expresarme libremente dentro de la congregación de las cosas que conocía, por ejemplo sobre el acuerdo con el Gobierno de Bulgaria y las razones bíblicas que tenía para decir que las transfusiones de sangre deberían ser un asunto de conciencia, también le pedí que cuando en la predicación de casa en casa saliese éste tema me dejase defender mi postura en el sentido de que había muchos testigos de Jehová por todo el mundo que consideraban las transfusiones de sangre como un asunto de conciencia personal. Antonio Morcillo se negó en rotundo a eso e incluso me prohibió hablar de esos temas con los hermanos privadamente bajo amenaza de expulsión. Días mas tarde y debido a que llegó a sus oídos de que mi esposa había hablado con alguna hermana de estas cuestiones volvió a amenazarnos con la expulsión si no nos callábamos.

Después de aquella conversación y en otras tres visitas que tuvimos por parte de otro anciano de la congregación en nuestro domicilio, se nos volvió a amenazar con la expulsión si no "nos portábamos bien", portarse bien quería decir tener la boca cerrada.

Así las cosas decidimos no volver a las reuniones, debido a la conculcación flagrante de los mas elementales derechos del hombre como son la libertad de conciencia, libertad de expresión y el derecho a un buen nombre.

A los ocho meses de lo dicho hasta aquí, el 30 de Julio de 1999, surgió una noticia en un periódico de mi ciudad, en EL DIARIO VASCO, donde por medio de la agencia EFE se decía en un artículo: "Los Testigos de Jehová no son cristianos y falsifican la Biblia, según los jesuitas", a esta noticia dio contestación el Sr. Javier Garoña Razquin (Portavoz de los Testigos de Jehová de Guipúzcoa) donde de forma poco afortunada quiso desmentir la citada información por medio de un escrito a la sección de "Cartas al Director" del citado diario. A esta nota del Sr. Garoña se sucedió otra carta por mi parte donde desde mi experiencia como testigo de Jehová puntualizaba lo dicho por el Sr. Garoña. A su vez, el 13 de Agosto de 1999, me contestó el Sr. Aníbal Matos (Portavoz de la sede nacional de los Testigos Cristianos de Jehová) en una carta titulada "Las ansias por desprestigiar a los Testigos de Jehová" intentando desmentir lo dicho por mi. A partir de aquí se sucedió un rifi rafe entre el Portavoz de la sede nacional de los Testigos Cristianos de Jehová y yo mismo, no solamente en EL DIARIO VASCO, sino en otros periódicos de Euskadi, DEIA 8 de Agosto de 1999 "¿Prohibe la Biblia las transfusiones de sangre?", Iñigo Alkain; DEIA 18 de Agosto de 1999 "Una reflexión sobre las transfusiones" Aníbal Matos; EL DIARIO VASCO 23 de Agosto de 1999, "La otra cara de los Testigos de Jehová" Iñigo Alkain Dominguez; DEIA 24 de Agosto de 1999 "Los Testigos de Jehová y Bulgaria", Iñigo Alkain; GARA 26 de Agosto de 1999, "La intolerancia de la organización de los Testigos de Jehová" Iñigo Alkain; EL DIARIO VASCO 28 de Agosto de 1999, "Aclaraciones necesarias", Aníbal Matos; EL DIARIO VASCO, "La cuestión de la sangre", Iñigo Alkain.

Como consecuencia de este debate, el 23 Agosto de 1999, el Sr. Antonio Morcillo Arcas, anciano presidente la Congregación Concha de San Sebastián, me llamaba por teléfono diciéndome que si no quería ser expulsado, debería hacer una carta rectificando lo dicho por mi en los medios de comunicación, de lo contrario, me dijo, que me considerase "auto-expulsado". Como es natural esa carta no la hice, porque yo mismo y otros muchos testigos de Jehová de todo el mundo estamos convencidos de lo que decimos y queremos ser fieles a Jehová y a nuestra conciencia. Ese mismo día sabía que sería la última vez que iba a hablar con el Sr. Antonio Morcillo, en el mismo momento que dejé de hablar con él, sabía que era una despedida sin vuelta, una de las despedidas mas duras que he tenido en mi vida, el "adiós Antonio" me salió del alma, significaba un adiós a todos mis queridos hermanos de la congregación, lo dije con todo mi amor y con mucha tristeza, pero mi fidelidad a Jehová y a Su Palabra la Biblia así me lo exigía.

El 3 de Septiembre de 1999 en la reunión que celebraba ese día mi congregación se anunciaba mi expulsión, no solamente se anunciaba mi expulsión, por las connotaciones que tiene esta medida disciplinaria en esta organización, se anunciaba también el rechazo de mi persona como ser humano, como amigo, como compañero, como hermano en la fe, simplemente por haber disentido públicamente con algunas normas organizacionales.

Esta ha sido mi vida hasta el día de hoy, mi experiencia como testigo de Jehová. En una carta que envié a cada hermano de mi congregación a modo de despedida después de enterarme de mi expulsión decía:

"Diréis que soy un apóstata, diréis que soy un traidor, diréis que no amo a Jehová ni a Su hijo Jesucristo, diréis que no aprecio Su Palabra la Biblia, diréis que estaba débil espiritualmente. Quizá también diréis que me han engañado los apóstatas, que soy enemigo de Jehová, diréis, diréis..., diréis muchas cosas, me injuriaréis, me difamaréis, como se ha hecho con otros cristianos sinceros, siendo Raymond Franz quizá el mayor exponente de todos ellos.

Pero déjame decirte a mi solamente una cosa, me gustaría que te quedaras con ella como recuerdo, será difícil, pero quiero que la sepas, que no le dejo a Jehová, que le amo y le seguiré amando por el resto de mi vida, que creo firmemente en Su hijo Jesucristo y que gracias a su sacrificio espero vivir con todos vosotros en ese nuevo mundo que Jehová nos promete.

Se que eres una persona extraordinaria, con grandes cualidades humanas y con muchas ganas de agradar a Jehová y es precisamente ese celo por El, el que te lleva a rechazarme equivocadamente. No obstante en mi recuerdo intentaré que quede lo de positivo que hay en ti, los buenos ratos que hemos compartido, en las reuniones, en la predicación, en los ratos de ocio, tu apoyo y ánimo que me dabas -con eso que tanto me costaba- con las asignaciones, etc. En estos años he aprendido muchas cosas buenas también, junto con tu recuerdo las seguiré llevando en mi corazón."

El otro día, cuando iba por la calle, me encontré con un hermano de mi congregación y poniendo por encima de las normas organizaciones puso su libertad personal y su aprecio hacia mi persona con riesgo para él, me agradeció mucho la carta que le envié, me mostró su compresión y al final de conversación me preguntó: "Y ahora ¿qué?". Le dije, ahora a seguir viviendo mi fe desde una perspectiva de libertad cristiana responsable en compañía de otros cristianos que también son libres de mente y capaces pensar por si mismos.

Internet me ha dado la posibilidad de conocer a otros cristianos extraordinarios que aman profundamente a Dios, todos los días intercambiamos estímulo y ánimo gracias a este medio, también cada 6 meses conseguimos reunirnos en algún lugar del Estado Español. A ellos quiero agradecer su ánimo, su apoyo, su ejemplo de fe, su testimonio, su fidelidad a Dios y a Su Palabra la Biblia, ellos me han ayudado a tener esa visión más universal del cristianismo, a no rechazar a nadie por su adcrisión a una o a otra iglesia, con ellos he aprendido que lo importante para Jehová no son las organizaciones sino los corazones. ¿Y ahora qué? Ahora mi decida decisión de seguir luchando contra la intolerancia watchtoweriana y el desenmascaramiento de esta organización, para que por medio de la mentira sutil no siga desgarrando corazones, destrozando familias, condicionando y sacrificando innecesariamente la vida de personas con grandes cualidades humanas, por medio de normas farisaicas que jamás han subido al corazón de Jehová (Jeremías 7:30-31) Mi deseo es que esta organización no pueda seguir aprovechándose de la incultura religiosa que existe en nuestra sociedad y que la gente sepa que lo importante para Dios es el AMOR, no las normas organizacionales de las diferentes religiones.

Donostia, a 19 de Septiembre de 1.999

IÑIGO ALKAIN DOMINGUEZ
Cl Langarda, 12
20130-URNIETA
(Gipuzkoa)
Móvil: 656720025
inigo12@urnieta.net

 
 
 
     
     
     
 
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