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RODE ALVIAL 

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Amistades perdidas y amistades ganadas dentro y fuera de los testigos de Jehová 

Mi madre tras convertirse en una seguidora de los hombres de brooklyn, nos llevaba a mí y a mis hermanos a las reuniones WT, tomados de las orejas. Esto influyó negativamente en mí al acumular sensaciones que transformaron estos momentos como algo fastidioso. Las rutinas de “estudio” eran para mí desafortunadas maneras de impedir salir corriendo o jugando por ahí en los pasillos. Aún así, yo y mis hermanos nos las arreglábamos para escapar del férreo control de mi madre, quien terminada la reunión o al conseguir capturarnos, nos daba un correctivo que me hacía, cada vez más, asociar estos momentos con lapsos irremediablemente desagradables.

Al crecer en mi adolescencia, ya era demasiado grande para que mi mamá alcanzara mis orejas, así que yo por mi parte y mi hermano antes que yo, dejamos de asistir a reuniones y empezamos a disfrutar de una vida “normal” según los patrones de mi entorno inmediato. De alguna manera me sentí impelido a considerar las artes marciales de oriente y ver en ellas el trasfondo espiritual que he llegado a comprender impregna la sabiduría budista. El caso es que mi mente joven se fascinó con el tema y me puse a estudiar kung-fu. Realicé progresos que para mí eran agradables y me envolvió una profunda paz, quizás al creer yo mismo que con mis destrezas físicas no era susceptible de recibir algún daño de otros, lo que acrecentó mi confianza y tranquilidad. Uno de los asistentes a los cursos llegó a ser un entrañable compañero y con él acostumbraba a practicar las rutinas de ejercicio que se realizan en esta arte.

Un día aconteció algo especial…mi amigo me contó entusiasmado que lo habían visitado en su casa y le habían hablado de una maravillosa esperanza de un paraíso y que para contar estar allí disfrutando de sus bendiciones era menester estudiar la biblia. Yo entonces le conté el episodio de mi niñez y de cómo en verdad yo conocía el tema, (al menos con una mayor profundidad que él). Mi compañero se sintió muy animado y entonces, con el tiempo pidió que le hicieran un “estudio” de la biblia. Me pidió que lo acompañara y yo empecé a estudiar de una manera formal, entusiasmado con la manera en que mi amigo había tomado en serio el asunto. Es obvio suponer que no nos hicimos expertos en el “estilo del dragón”, pues instados por una “sugerencia” de nuestro conductor, ambos dejamos esta bella actividad.

También tenia otro buen amigo, que le convencí para que estudiara con los testigos, y aunque lo hizo por algún tiempo, nunca llegó a bautizarse. En cierto momento le presioné para que tomara alguna acción al respecto y me manifestó que no encontraba que esto fuera para él, que no habría problema que yo me hiciera testigo, pero él no lo haría. Esto me desagradó de parte de él, y como yo ya había tomado algunas de las características de testigo “celoso”, decidí terminar esta amistad, lo que significó que no nos viéramos durante mucho tiempo, diez años quizás. Se casó; aunque tuvo la preocupación de enviarme las invitaciones a su matrimonio, no acepté ir. Supe que tuvo dos hijas, pero yo consideraba que él me había “traicionado” por no haberse hecho testigo.

Después de todo este tiempo, han pasado algunos años de mi alejamiento de la wt, y un día me encuentro con él en el centro de la ciudad: me saludó muy amable y contento, mostrando que todavía me apreciaba mucho. Lo primero que me preguntó fue si todavía iba al salón, cuando le contesté negativamente sonrió, y nos fuimos a un restorán cercano donde hablamos un par de horas y le conté todo lo que había encontrado acerca de la wt, después tuve la hombría de pedirle disculpas por mi anterior proceder, al haberlo discriminado como una de mis amistades, solo por no haberse hecho testigo. Él aceptó inmediatamente mis disculpas y hemos comenzado a recuperar nuestra amistad perdida. Me invitó a su hogar donde tuve la oportunidad de conocer a sus lindas hijas, y hasta ahora nuestra amistad se mantiene muy bien, pero siempre sale en nuestras bromas el paso que yo tuve por la wt.. donde él me reprende por haberlo privado de comer vienesas en el tiempo en que los suspicaces testigos decían que tenía hemoglobina...y se negaban a comerlas..

¿Quién me paga todos los hot-dogs que no me comí?..me dice en forma risueña...lo que siempre termina en una risotada de ambos....

Mi conductor era un joven radiante y simpático, era capaz de llevarnos con sus historias a los antiguos episodios del oriente medio y recrear ante nuestros embelesados oídos las escenas más variadas del antiguo testamento (o escrituras hebreo arameas, para la WT).

Era un “precursor”, no un precursor cualquiera, según nos explicó. Él era un “ministro de tiempo completo, un precursor regular”. Así mi conductor era un joven de alrededor de dieciocho años, con un brillante porvenir, en miras a ser un anciano y un “príncipe” en el paraíso.

Su familia (padres y hermana), sentían por esta labor de precursorado una especial predilección y su padre que era dueño (lo es aún), de un taller de electricidad automotriz, y prominente anciano, se jactaba de su hijo en toda posible ocasión. Pues era el ejemplo a seguir para todos los jóvenes que asistíamos en ese tiempo a reunión.

Su madre, el pilar de su hogar, era también una precursora regular, y junto a su hermana un poco menor, dejaban los pies en la calle todos los días para predicar las buenas nuevas del reino de la WT.

Mi conductor no era un tipo mal parecido, y de hecho nos contaba que tenía muchas amigas, pero que él tenía la mente puesta en las cosas que no se ven, las cuales son eternas. Yo que era un chico normal como todos, no entendía bien su postura respecto de las mujeres, y siempre cuando él intentaba persuadirme para que tuviera como meta explotar el “don” de la soltería, me disculpaba cortésmente y evadía el tema.

Mi compañero de kung-fu se bautizó el mismo día que yo y después de varios años él se cambió, por lo que perdí contacto con él hasta verlo ahora en contadas ocasiones cuando nos hemos topado por ahí.

Mi conductor, cada vez más dedicado a la “obra” invirtió su juventud en ella, avalado por su padre y su madre. Su madre lo acompañaba a todas partes a predicar y su papá le brindaba ayuda con una mesada suficiente para costear sus gastos. Me contó un día que le ví muy desanimado que desde hacía un tiempo se había llegado a enamorar de una joven precursora, con la cual él sí sentía el deseo de proyectarse. Pero al verse sin los medios de sustento, él debería dejar el precursorado si optaba por asumir tal responsabilidad. Me contó que la chica esta, lo esperaba, que le tenía paciencia y que no lo presionaba para nada. El de todas formas decidió esperar. La joven viajó a EEUU, con la promesa de esperar hasta “el nuevo orden”.

Debido a que su padre quien contaba con los ingresos suficientes como para solventar cómodamente la vida de su familia, lo apoyaba materialmente, este chico, no se preocupó de estudiar o adquirir alguna destreza que lo capacitara en la vida. El precursorado era su “carrera” y recibía alabanza constante por ello. Supongo que al ver que había desechado la oportunidad de casarse con esta chica a quien amaba, se motivó a dar todavía más de sí, y constantemente trabajaba en proyectos de voluntario en Betel de Puente Alto y Clorinda Wilshow (antes la casa misional-pero sacaron a su material envejecido para instalar a los viejitos y viejitas en otros lugares menos costosos y ahora han instalado ahí las dependencias de la escuela de Entrenamiento Ministerial).

Con el tiempo mi conductor fue nombrado “Precursor especial”, la máxima distinción de un TW en Chile, quizás más que ser Betelita y sólo opacado por ser un superintendente de circuito o “goma de betel” que es lo mismo.

Mi conductor estaba feliz. A menudo me invitaba a su actividad para predicar en una zona rural cercana a Santiago, y yo lo acompañaba como podía los fines de semana y algunos días de vacaciones. Sus papá le enviaba una cantidad de dinero que se sumaba a la escuálida mesada enviada desde betel, y de esta forma su ingreso le permitía hasta compartir la mercadería y víveres con los hermanos más desposeídos de su asignación.

Era el modelo a seguir para todos. Su padre se hinchaba el pecho y decía “Esta congregación está EXPORTANDO precursores”, con un orgullo evidente, y casi jactancioso, que en realidad no provocaban el estímulo para mí sino el rechazo.

Yo a diferencia de él, encontré a la mujer que ha sido el amor de mi vida y quien es a estas alturas la madre de mis tres queridos hijitos (un varón y dos niñitas lindas), y con un despertar abrupto noté que mientras estuve viviendo en el mundo de fantasía de mi conductor, no había estudiado nada ni tenía nada. Cuando me casé con mi amada esposita, sólo tenía el colchón de mi cama y ¡me lo estaban pidiendo!. Ahí dejé abruptamente de salir a la actividad al grado en que lo hacía y me puse a trabajar duro, y a estudiar, con el tiempo he llegado a ser Ingeniero y puedo brindarle a mis hijos las herramientas para progresar que yo no tuve, pero sobre todo la familia unida que tengo el privilegio de tener.

Tiempo después ocurrió algo muy lamentable, la madre de este chico, falleció inesperadamente ocasionando un gran dolor a la congregación, pero una devastación en esta familia. El papel unificador de ella era el habitual dentro de las familias TW modelo y al faltar hubo un espacio que nadie pudo llenar.

De manera inesperada el anciano padre de mi conductor contrajo nupcias al cabo de un poco tiempo, sin antes conocer a varias hermanitas solas, que tenias muchas ganas de casarse con él.

Mi conductor quedó destrozado y su hermana también. Cayó en una introspección y hubo de dejar el precursorado para volver a la casa de su antigua familia, que ya no era el hogar de siempre. Para ese entonces yo ya había dejado de asistir con “asiduidad” como ellos dicen a reuniones.

Han pasado los años y el recuerdo de este chico, me ha amenazado nuevamente al volver a mis recuerdos ya anecdóticos y “tangenciales”.

Hace una tiempo lo fui a visitar.

Me embargaron los recuerdos y la emoción, pero iba con sentimientos encontrados y expectativas confusas. ¿qué sería de mi querido amigo?, ¿se habría casado al fin?, quizás ya era un anciano y al menos estaba tranquilo en su mundo de fantasías watchtoweras.

Al acercarme a su casa, la impresión fue definitiva, las cosas no estaban bien. Lo que antes había sido una casa colorida la más bonita de la cuadra, estaba resguardada por un portón deslucido de madera que evidenciaba el paso del tiempo y del descuido.

Un extraño alboroto, hubo tras mi llamada. Una cantidad indeterminada de perros, de todos los tamaños, mezclas y estados de desarrollo acudieron a ladrar a mi encuentro.

Un hombre respondió y me preguntó que quería. Su aspecto era de un tipo mayor, aspecto cincuentón, pero descuidado, de canosa barba de algunos días. Un chaleco sucio y una camisa que alguna vez fue blanca. Con sorpresa, incredulidad y dolor amargo, noté que era mi querido conductor. Al verme me reconoció, pero no gesticuló nada. Miró hacia atrás y desapareció de la abertura que daba la luz hacia lo que fue la casa alegre que conocí. Hubiese querido irme y atesorar mis recuerdos del chico que con elegancia y fanfarronería daba discursos en plataforma para explicar la caída de Babilonia en 607 aEC, la trinidad, la sangre y otros mitos, pero tras unos instantes, el pesado portón de madera se abrió y me recibió este hombre mayor, con la cara y el pelo recién mojados. Lo primero que sentí fue un hedor ofensivo a desechos orgánicos, que casi me devolvió el estómago. Me estremecí de asco y estreché con mi mejor sonrisa sus manos propietarias de largas uñas negras. Me saludó con una familiaridad y costumbre que me sorprendió. Me dijo. ¡Hola!, ¿en que andas por acá?.

Le dije que había ido a saludarlo, a saber como estaba. Me contó que no acostumbraba a recibir visitas y me invitó a pasar a lo que fue la sala de estar o living room. En los sillones, otros perros con deficiencia sanitaria, se despulgaban, lamían y dormían arrepollados. Otros vinieron a recibirnos y se colgaron de mí ensuciándome los pantalones. Entonces mi ex conductor, se dirigió a los animales mientras gesticulaba y usaba vigorosos ademanes. Sacó a un perro del sofá y con un ademán, diciendo como reproche “!Estos perros, nunca entienden yo les digo que salgan afuera a hacer sus necesidades, pero son porfiados!”, y mientras decía esto, me indicaba que me sentara en el sitio donde antes estuvo el perro. Yo me negué cortésmente aduciendo comodidad, pero no pude evitar el café que me sirvió como bienvenida. Lo acepté a pesar de mi escrupulosidad habitual, porque era quizás el único gesto que podía recibir de él, y al humo del café, mi nariz se empezó a acostumbrar al ambiente, y mis ojos a la vista, para encontrar las cosas ya no tan ofensivas como al principio.

Me dijo, que ya no iba a reuniones, y que no hablaba con su padre. Me contó que se dedica a cuidar perros vagos y a traerlos a la casa para darles comida y atención. Ellos son su compañía ahora, y a menudo les conversa en un idioma “perruno”.

Dice que los perros son fieles y que lo quieren y él también los quiere a ellos. Sale muy pocas veces a la calle y vive de un escuálido dinero que percibe por un trabajo nocturno como conserje en un edificio, ya que su padre nunca más le prestó ayuda económica

Entonces mirándome fijamente usó un tono de reproche. “!Claro!...me imagino que tú conseguiste lo que querías, que te casaste, que trabajas y tienes hijos!...yo en cambio nunca me casé…fui fiel a mis principios.” Yo le intenté decir calmadamente, que yo no tenía el “don” que él sí tenía, y que siempre le dije que mi “meta” era el matrimonio, que yo no era “tan” espiritual como él. Y entonces se calmó.

Alguna nimiedad de seguro hablamos, pero yo estaba tan afectado y él tan ausente, como si nos hubiésemos visto siempre y no desde hacía unos 10 años, como si estuviéramos siguiendo una conversación dejada inconclusa el día anterior.

De pronto se levantó de su silla y empezó a reprender a unos perros que estaban en la cocina lamiendo unos platos sucios, ocasión que usé para incorporarme y preparar mi despedida.

Entre perros y ladridos, le estreché la mano para despedirme, y lo dejé con sus perros en su mundo más irreal que el de la WT.

Acongojado le conté a mi esposa lo sucedido y tras unos días ella contactó a una hermana de la congregación para conseguir el teléfono del padre de mi ex conductor. esta hermana nos contó que mi ex conductor sufre algún problema depresivo, que vive sólo con sus perros, que sale a recoger perros vagos, y que los vecinos han reclamado a la municipalidad por el problema sanitario que esto reviste. Los testigos ya ni pasan a verlo porque es para ellos una molestia y una vergüenza. Las nuevas generaciones ni siquiera saben que este chico fue precursor especial empleado de la WT.

Mi esposa entonces habló con el padre quien aún cuenta con su taller de mecánica y electricidad automotriz, es un prominente anciano en una congregación que se reúne en el salón de betel y tiene una nueva esposa varios años menor que él, y parece que además es precursora de las buenas nuevas del reino y del amor de la WT.

Al hablar, mi esposa se identificó y el extrañado anciano respondió con frialdad.

“Quería saber algo de su hijo…¡Cómo está?”, el anciano dijo..”Mire hermana, yo no vivo hace muchos años con él, y no se nada de él…si me disculpa, estoy ahora muy ocupado”

Bueno…parece que todos estamos ocupados, tanto que ahora personas como él son sólo del interés de organizaciones filantrópicas como “El hogar de Cristo”, y yo …no soy tan cristiano como ellos.

Ha pasado un tiempo hasta ahora, pero el afecto que siempre le tuve me hizo reconsiderar mi anterior visita, esta vez fui con la intención de hablar con él, llegué a su casa y nuevamente me recibió en forma extraña, me dijo que no podía hacerme pasar, pero conversamos un rato, y todo mi esfuerzo estuvo orientado a invitarle a mi casa para conversar, lo que acepto y acordamos pasarle a buscar un domingo...

Yo estaba ansioso ese domingo, para poder hablar con él, llegué hasta su casa diez minutos antes de lo acordado, y vaya que me dio alegría verlo esperando en la puerta de su casa, estaba preparado como para asistir a un gran evento....!!! llegamos a mi hogar y mi esposa le recibió muy alegre, almorzamos y estaba muy animado contándome todo lo que había transcurrido en todo este tiempo que no nos habíamos visto, sus anécdotas en el sur de Chile, pero lo que mas me interesaba era saber su posición actual acerca de la WT, de a poco me fue contando que habían cosas que no las veía como antes, que la organización había cambiado, y esto fue para mi una apertura para poder introducir el tema de las contradicciones de la wt,......aunque él me ha manifestado que no está molesto con la organización sino que considera que algunas cosas no se están haciendo bien, pero lo mas importante fue cuando me dijo ..que como precursor y testigo casi toda su vida, no había dedicado tiempo a si mismo, solo se había dedicado a servir al reino y había descuidado la parte mas importante que era el mismo, me contó que echa de menos haber estudiado alguna profesión, ya que se le ha hecho bastante difícil desenvolverse en este sistema, especialmente al comienzo del abandono de su padre en forma tan imprevista....me ha contado que su hermana tampoco quiere relacionarse con nadie que sea TJ, ya que no quieren que nadie vaya a sermonearlos sobre por qué no van a reuniones, etc. Que han estado por mas de dos años solos sin recibir a nadie en su casa ni tampoco visitan a nadie,...que les ha sido difícil sobrevivir cuando no tienes muchas armas para desenvolverte en este mundo, sobre todo cuando has sido criado para ser precursor...

Ha sido un hermoso reencuentro, hemos hablado por horas, hemos estando de a poco cerrando un circulo que había quedado inconcluso....mi visita ha sido bien interpretada por él, y creo que gradualmente iremos recordando una amistad suspendida por la posición que el tomó en la SWT, el servir en pleno a esta organización...

Espero que desde ahora el tiempo nos ayude a sanar las heridas que el paso por esta organización nos deja, veo en mi amigo ex-conductor un camino que no será fácil, su juventud ya se ha marchado, pero espero ser una ayuda para él, y poder mostrarle que se puede vivir una vida plena lejos de una religión que te pone cargas muy pesadas, solo para su beneficio, sin pensar en las personas ni come les afecte en sus vidas...

Mi conclusión es que, la educación que hace la Wt para que sus jóvenes sean precursores regulares especiales, etc..no tiene un buen fin, ya que cuando estás caduco, simplemente no les sirves..

Pero se puede volver a vivir, como lo he hecho con quienes he relatado aquí, se puede recuperar el tiempo y las personas perdidas....

Con mucho cariño para mi amigo Ariel y Julio

 
     
     
     
 
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