POR CULPA DE LOS
TESTIGOS SE SUICIDA
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La tristeza, dolor y pena que la embargaba, porque los
integrantes de la Congregación de los Testigos de Jehova a la que
pertenecía le habían dejado de hablar desde que se juntó con un
hombre que no era de su religión, orillaron a la señora Zenorina
Francisco Alvarado a tomar una decisión drástica y determinante en
su vida, al suicidarse colgada de una viga de su domicilio en la
colonia Carranza de Boca del Río. El cuerpo fue
descubierto por su esposo, quien dio aviso a la policía, al lugar
llegaron elementos de servicios periciales de la PGJE para hacer el
levantamiento del cadáver, la occisa dejó una carta póstuma.
Informes proporcionados por el esposo de la occisa, Octavio Ruiz
González de 43 años de edad, con domicilio en la calle 37 lote 7
entre en la calle 18 y 20 de la colonia Carranza indican que los
hechos se registraron a las 01:15 horas de la madrugada cuando
descubrió el cuerpo de su esposa, Zenorina Francisco Alvarado de 44
años de edad, el cual estaba colgado del cuello con una cuerda en
una de las vigas de su casa. Narró que la noche del miércoles a las
21:00 horas ellos estaban cenando, posteriormente vieron un rato la
televisión. A las 23:00 horas la acompañó a su habitación, sin
embargo su esposa empezó a recordar todas las desgracias que les
habían pasado a ambos, lo que provocó que se pusiera triste, " le
dije que todo iba a mejorar y que no se pusiera así", comentó.
Su esposa se encerró en su habitación y él se fue a ver la
televisión en compañía de su hijastra Roxana Chávez Francisco, media
hora después le dijo a Roxana que ya se fueran a dormir, por lo que
tomó las llaves del cuarto en donde se había quedado su esposa.
Al no poder abrir con la llave le dijo a Roxana que se asomara por
la ventana haber que pasaba, siendo momentos después que Roxana pegó
un grito, le dijo que su mamá estaba colgada de una de las vigas.
Como él anda en muletas no pudo abrir la puerta por lo que pidió
ayuda a su vecino Gustavo, el cual tras darle varios golpes a la
puerta, tiró la tranca que Zenorina le había puesto. Inmediatamente
él y su hijastra Roxana se lanzaron hacía su esposa y la trataron de
cargar, en lo que su vecino rompía con un cuchillo la cuerda que
tenía amarrada del cuello.
Al estar en el piso le dio respiración de boca a boca y sus vecinos
llamaron una ambulancia, sin embargo al llegar los paramédicos fue
demasiado tarde su esposa ya había muerto.
Momentos después llegaron a su domicilio elementos de la Policía
Intermunicipal, de Policía Ministeriales de Boca del Río, elementos
de Servicios Periciales y del agente segundo del Ministerio Público
de Boca del Río, Alejandro García Olivares y el secretario de
Guardia, Raúl Licona Zapeta. El fiscal del Ministerio Público
Alejandro García Olivares se entrevistaron con Actavio Cruz, y le
pregunto si sabía las razones que tomó su esposa para suicidarse.
Manifestó que desde el mes de diciembre del 2002 que fue expulsada
de la Congregación de los Testigos de Jehova porque se junto con él,
esto le dolió mucho a su mujer porque perteneció 16 años a esta
congregación y le dolía que nadie le hablara.
Además una doctora le dijo que había entrado a la menopausia lo que
le imposibilitaba tener hijos, aumentó más su depresión. Abundó que
los problemas económicos por los que atravesaban empeoraron más el
estado emocional de su mujer, siempre se la pasaba llorando, incluso
hace un mes intentó cortarse las venas con unas tijeras en presencia
de ellos.
Cabe precisar que la mujer dejó una carta póstuma, donde se detalla
textualmente lo siguiente; " Denle a mis hijas el terreno es mi
voluntad no tengo a nadie solo a Actavio pero no dejan vivir
tranquilo la vida con el, por eso lo deje libre no supe ser buena
esposa, no lo culpen a el ni a mis hijas, espero que Jehova me
perdone sino que me destruyo con su misma mano, soy expulsada de la
congregación Gutiérrez Barrio".

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Cada anciano
debería leer este caso y darse cuenta de la enorme responsabilidad
que la Sociedad Watchtower esta echando encima de sus hombros y
conciencias. Se ha preguntado usted como anciano ¿existe hoy en día
la congregación cristiana?, ¿existe la congregación de los santos,
ungidos por el espíritu santo?, ¿son los cristianos de hoy ungidos
por el espíritu santo, como los cristianos del primer siglo, para
los que se escribieron las cartas de Pablo y Juan?, ¿Quién le dio la
autoridad hoy en día a hombres para que se constituyeran en jueces
de otras personas?, ¿Tiene realmente una conciencia limpia la
organización que se atreve a expulsar hoy en día?, ¿Existe hoy en
día alguna organización religiosa que sea “LA VERDAD”, como lo era
la congregación cristiana del primer siglo?, ¿Quién tiene autoridad
hoy en día para crear nuevas razones para expulsar?, ¿Existe alguna
evidencia bíblica de que se expulsaran miles de cristianos cada año
durante el primer siglo?
Hago estas preguntas porque para que la “EXPULSION” de la
congregación cristiana fuera bíblica hoy en día, primero tendría que
existir la CONGREGACIÓN CRISTIANA nombrada por espíritu santo. Como
no creo que esta exista hoy en día, nadie puede ser expulsado de lo
que no existe. Es bueno entender que en el primer siglo aquellos
cristianos tenían hecho un pacto directamente con Jehováh, y como
parte de ese contrato ellos habían recibido el privilegio de tener
al AYUDANTE con ellos a saber el espíritu santo. Cuando un cristiano
del primer siglo violaba la Ley del Cristo, lo hacia con pleno
conocimiento y rechazando la ayuda del espíritu santo que había en
el, ese espíritu santo le enseñaba el camino de la verdad y lo
fortalecía, aun así se pedía que la congregación lo ayudara. Solo si
alguien rechazaba a Cristo (con el cual había hecho un pacto
personal señado por el espíritu santo) y empezaba a vivir una vida
inmoral y traía reproche sobre el mismo Cristo Jesús al seguir
proclamando que era cristiano ungido, entonces se evitaba tener
asociación con esa persona. ¿Qué humano hoy en día a señado ese
pacto con Jesús?, ¿No somos hoy en día mas bien como ovejas sin
pastor, siendo engañados continuamente por lobos feroces disfrazados
de lideres religiosos?, ¿Cómo nos atreveríamos a juzgar a nuestros
hermanos cuando nosotros mismos somos pecadores que no hemos sido
señado por el espíritu santo?
La expulsión dentro de los Testigos de Jehová, no tiene como primera
finalidad mantener limpia esa organización, (miles de expulsiones
anuales demuestran que la moralidad de los Testigo no difiere de la
de la humanidad en general) , el principal objetivo es mantener la
sumisión a una organización humana, esa organización usa la
represión y el temor como armas para mantener a sus miembros bajo su
control. La expulsión es inhumana, y viola los derechos humanos de
las personas, cada persona que sufra la expulsión o desasociación
de los “Testigos de Jehováh” debería denunciar su caso por todos los
medios posibles y desenmascarar a la Sociedad Watchtower como lo que
verdaderamente es una Secta destructiva. El suicidio de nuestra
hermana en México es una prueba extrema de hasta donde pueden llevar
los métodos ilegales e inmorales empleados por la Sociedad
Watchtower.
A continuación vean el extremismo de la expulsión,
reflejada en la misma literatura de la Sociedad Watchtower
PRUEBAS DE LA
CRUELDAD DE LA EXPULSION AL ESTILO WATCHTOWER
*** w88 15/4 pág. 28 Disciplina que puede dar fruto pacífico ***
14 La situación es diferente si el expulsado o desasociado es un
pariente que vive fuera del círculo familiar y el hogar inmediatos.
Pudiera ser posible eliminar casi todo contacto con tal pariente.
Aun cuando hubiera ciertos asuntos de familia que exigieran
comunicación, ciertamente esto se mantendría al mínimo, en armonía
con el principio divino: “Cesen de mezclarse en la compañía de
cualquiera que, llamándose hermano, sea fornicador, o persona
dominada por la avidez [o culpable de otro pecado craso], [...] ni
siquiera coman con tal hombre”. (1 Corintios 5:11.)
15 Se comprende que esto quizás sea difícil debido a las emociones y
los vínculos del parentesco, tales como el amor de los abuelos a sus
nietos. Sin embargo, esta es una prueba de lealtad a Dios
*** w88 15/4 pág. 28 Disciplina que puede dar fruto pacífico ***
Al evitar, también, a las personas que deliberadamente se han
desasociado, los cristianos se protegen de puntos de vista que
posiblemente son de crítica, o faltos de aprecio o hasta apóstatas.
(Hebreos 12:15, 16.)
*** w81 15/11 pág. 22 Si se expulsa a un pariente... ***
10 De modo similar, si un pariente, como algún padre, o madre, o
hijo o hija, ha sido expulsado o se ha desasociado, los vínculos
consanguíneos y familiares permanecen en vigor. Entonces, ¿quiere
decir eso que cuando a un miembro de la familia se le expulsa todo
permanece igual dentro del círculo familiar? Definitivamente no.
11 El expulsado ha sido cortado de la congregación en sentido
espiritual; los vínculos espirituales anteriores han sido rotos por
completo. Esto es cierto aun respecto a los parientes del expulsado,
entre ellos los de su círculo familiar inmediato o cercano. Por eso,
los miembros de la familia —aunque reconocen los vínculos familiares—
ya no tienen compañerismo espiritual con el expulsado.—1 Sam. 28:6;
Pro. 15:8, 9.
*** w81 15/11 pág. 23 Si se expulsa a un pariente... ***
18 La segunda situación que es necesario que consideremos tiene que
ver con un pariente expulsado o desasociado que no es del círculo
familiar inmediato ni está viviendo en el hogar de uno. Esta persona
todavía es pariente por consanguinidad o es pariente político, y por
eso puede que haya asuntos de familia que a grado limitado necesiten
atención. No obstante, no es como si él estuviera viviendo en la
misma casa de uno, donde no se pudiera evitar el contacto y la
conversación con él. Debemos recordar con claridad la instrucción
inspirada de la Biblia: “Cesen de mezclarse en la compañía de
cualquiera que llamándose hermano sea fornicador, o avariento . . .,
ni siquiera comiendo con tal hombre.”—1 Cor. 5:11.
19 Por consiguiente, los cristianos que son parientes de una persona
expulsada que vive fuera del hogar de ellos deben esforzarse por
evitar asociarse innecesariamente con ella, y hasta deben mantener
al mínimo los tratos comerciales con ella.
*** w81 15/11 pág. 24 Si se expulsa a un pariente... ***
22 Es normal que los que son parientes se hallen juntos
frecuentemente en comidas, excursiones, reuniones de familia u otras
ocasiones festivas o celebraciones sociales. Pero cuando alguien ha
persistido en el pecado sin arrepentirse y ha tenido que ser
expulsado, esa persona puede causar dificultades a sus parientes
cristianos con respecto a esas ocasiones sociales. Aunque los
parientes se dan cuenta de que todavía están emparentados con la
persona, no quieren pasar por alto el consejo de Pablo de que los
cristianos fieles deben ‘cesar de mezclarse en la compañía’ de un
pecador expulsado.
*** w81 15/11 págs. 24-25 Si se expulsa a un pariente... ***
24 Por eso, a veces le puede parecer al cristiano que no es posible
dejar que un pariente expulsado o desasociado esté presente en una
ocasión social o celebración que normalmente incluiría a los
miembros de la familia. Sin embargo, los cristianos pueden disfrutar
de la asociación de los miembros leales de la congregación, a la vez
que tienen presentes estas palabras de Jesús: “Cualquiera que hace
la voluntad de Dios, éste es mi hermano y hermana y madre.”—Mar.
3:35.
25 La realidad es que cuando un cristiano se entrega al pecado y se
le tiene que expulsar, pierde mucho: la posición aprobada que tenía
delante de Dios; el ser miembro de la feliz congregación de
cristianos; el grato compañerismo de los hermanos, que incluye mucha
de la asociación que tenía con parientes cristianos. (1 Ped. 2:17)
El dolor que él ha causado puede continuar aun después que él muera.
26 Si él muriera mientras estuviera expulsado, los arreglos para su
funeral pudieran presentar un problema. Quizás a sus parientes
cristianos les hubiera gustado tener un discurso en el Salón del
Reino, si ésa fuera la costumbre local. Pero eso no sería apropiado
para una persona que hubiera sido expulsada de la congregación.
*** w81 15/11 pág. 17 La expulsión... desde qué punto de vista verla
***
15 O alguien pudiera renunciar a su lugar en la congregación
cristiana mediante sus acciones, como, por ejemplo, si se hiciera
parte de una organización cuyo objetivo fuera contrario a la Biblia,
y que, por lo tanto, estuviera bajo el juicio de Jehová Dios.
(Compare con Revelación 19:17-21; Isaías 2:4.) Por eso, si alguien
que fuera cristiano optara por unirse a los que están bajo la
desaprobación de Dios, sería apropiado el que mediante un anuncio
breve la congregación reconociera que esa persona se ha desasociado
y ya no es testigo de Jehová.
16 A las personas que deliberadamente rechazan la fe y las creencias
de los testigos de Jehová y así se ponen entre los que ‘no . . . son
de nuestra clase’ se les debe considerar y tratar, correctamente,
como se considera y trata a los que han sido expulsados por cometer
un mal.
*** w81 15/11 págs. 17-18 La expulsión... desde qué punto de vista
verla ***
17 Aunque los cristianos disfrutan de compañerismo espiritual cuando
consideran o estudian la Biblia con sus hermanos o con personas
interesadas en la verdad, no querrán tener compañerismo de esa clase
con un pecador expulsado (ni con uno que ha renunciado a la fe y a
las creencias de los testigos de Jehová, y que así se ha desasociado).
Se ha ‘rechazado’ al individuo expulsado, pues está “condenado por
sí mismo” por estar “pecando,” y los de la congregación aceptan el
juicio de Dios y también lo apoyan. Pero el expulsar da a entender
más que el sólo dejar de tener compañerismo espiritual.—Tito 3:10,
11.
18 Pablo escribió: “Cesen de mezclarse en la compañía. . ., ni
siquiera comiendo con tal hombre.” (1 Cor. 5:11) Una comida es un
tiempo de reposo y de mantener relaciones personales con otros. Así,
al decir eso la Biblia también excluye el tener compañerismo de esa
índole, como el participar con una persona expulsada en un día de
campo o fiesta, un juego de pelota, algún viaje a la playa o teatro,
o el sentarse a una comida con ella.
*** w81 15/11 pág. 18 La expulsión... desde qué punto de vista verla
***
20 Surgen otros problemas en relación con asuntos de negocio o
empleo. ¿Qué hay si la congregación expulsara al hombre para quien
uno trabajara, o si uno tuviera en su empleo a una persona a quien
se expulsara? ¿Qué debería hacerse entonces? Si por razón de
contrato o dinero uno se ve obligado a continuar por el momento la
relación comercial, uno ciertamente tendría ahora una actitud
diferente para con la persona expulsada. Posiblemente tuviera que
hablar con ella acerca de asuntos de negocio o tener trato con ella
en el lugar de trabajo, pero las conversaciones espirituales y el
compañerismo de relación personal serían cosas del pasado. De ese
modo uno podría demostrar su obediencia a Dios y tendría una barrera
que le serviría de protección. Además, pudiera ser que esto
convenciera al expulsado de lo mucho que le ha costado su pecado en
varios sentidos.—2 Cor. 6:14, 17.
*** w81 15/11 págs. 18-19 La expulsión... desde qué punto de vista
verla ***
23 El apóstol que dio esa advertencia sabia había estado en íntima
asociación con Jesús y sabía bien lo que Cristo había dicho acerca
de saludar a otros. También sabía que el saludo común de aquel
tiempo era “Paz.” A diferencia de algún “enemigo” personal u hombre
mundano en autoridad que se opusiera a los cristianos, la persona
expulsada o desasociada que estuviera tratando de promover o
justificar su modo de pensar apóstata o estuviera continuando en su
conducta impía ciertamente no sería nadie a quien desear “Paz.” (1
Tim. 2:1, 2) Y todos sabemos por nuestra experiencia de años que el
decir un sencillo “¡Hola!” a alguien puede ser el primer paso que
lleve a una conversación y tal vez hasta a una amistad. ¿Quisiéramos
dar ese primer paso respecto a una persona expulsada?
*** w81 15/11 págs. 19-20 La expulsión... desde qué punto de vista
verla ***
27 Pero no es incorrecto el que uno sea leal al Dios recto y justo
de la Biblia. Él nos dice que solamente acepta ‘en su santa montaña’
a los que andan sin tacha, practican la justicia y hablan la verdad.
(Sal. 15:1-5) Pero si un cristiano optara por compartir la suerte de
un malhechor que hubiese sido rechazado por Dios y expulsado, o que
se hubiese desasociado, eso sería lo mismo que decir: ‘Yo tampoco
quiero un lugar en la santa montaña de Dios.’ Si los ancianos vieran
que está encaminándose en esa dirección por estarse asociando
regularmente con una persona expulsada, con amor y paciencia
tratarían de ayudarle a recobrar el punto de vista de Dios. (Mat.
18:18; Gál. 6:1) Le darían amonestación y, si fuera necesario, ‘lo
censurarían con severidad.’ Quieren ayudarle a permanecer ‘en la
santa montaña de Dios.’ Pero si él rehúsa dejar de tener
compañerismo con la persona expulsada, se ha hecho así ‘partícipe (por
su apoyo o participación) en las obras inicuas’ y hay que removerlo
de la congregación, expulsarlo.—Tito 1:13; Jud. 22, 23; compare con Números 16:26.
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