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El trato y la actitud de los
Testigos de Jehová hacia los
que dejan de ser miembros de su organización
LO
QUE LA OPINIÓN PÚBLICA DEBE SABER
Las citas que siguen a continuación son
porciones reproducidas literalmente de la revista
“La Atalaya” y otras publicaciones oficiales de los Testigos de
Jehová. La negrita, la cursiva
y el subrayado han sido añadidos para enfatizar algunas secciones.
Atalaya 15/11 de 1981, págs. 15, 16: La expulsión ... desde qué
punto de vista verla
CÓMO TRATAR A LOS EXPULSADOS
11 La persona expulsada no es simplemente un hombre del mundo que no
haya conocido a Dios ni
seguido un modo de vivir piadoso. Más bien, ha conocido el camino de
la verdad y la justicia,
pero ha abandonado ese camino y ha persistido a tal grado en el
pecado sin arrepentirse que se le
ha tenido que expulsar. De modo que se le ha de tratar de modo
diferente. Pedro comentó sobre
cómo difieren del hombre común, “el hombre de la calle,” estos que
antes eran cristianos. El
apóstol dijo: “Si, después de haberse escapado de las
contaminaciones del mundo por un
conocimiento exacto del Señor y Salvador Jesucristo, se dejan
envolver de nuevo en estas mismas
cosas y son sojuzgados, las condiciones finales han venido a ser
peores para ellos que las
primeras. . . . Les ha sucedido el dicho del proverbio verdadero:
‘El PERRO ha vuelto a su propio
vómito, y la CERDA bañada a revolcarse en el fango.’”—2 Ped.
2:20-22; 1 Cor. 6:11.
12 Sí, la Biblia manda a los cristianos que no mantengan asociación
o compañerismo con alguien
que haya sido expulsado de la congregación. Por eso, los testigos de
Jehová de habla inglesa
apropiadamente aplican a la expulsión y el subsiguientemente evitar
a tal malhechor impenitente
el término “disfellowshiping”, que literalmente significa “privación
o negación del
compañerismo.”
nota al pie de la página 15:
* “De entonces en adelante él [el expulsado] ERA COMO UNO QUE
HUBIESE MUERTO. No se le permitía estudiar con otros, no se había de
tener relaciones [sociales] con él, ni siquiera se le había de
mostrar el camino. Pudiera, en realidad, comprar lo que necesitara
para la vida, pero estaba prohibido comer o beber con tal
persona.”—The Life and Times of Jesus the Messiah, por A. Edersheim,
Tomo II, pág. 184.
Atalaya 15/3 del 1986, pág. 18: ¡No dejen lugar para el Diablo!
12 Algunos que asumen una actitud de crítica afirman que la
organización de Jehová es
demasiado estricta en cuanto a cortar la relación social con una
persona expulsada. […] Tenga
presente […] que si uno continuara teniendo relación social con una
persona expulsada, aunque
ésta sea un familiar cercano, podría contribuir a que el expulsado
concluyera que después de todo
su acción no era tan grave, lo cual sería aun más perjudicial para
él. Sin embargo, si uno le priva
de su asociación puede despertar en él anhelo por lo que ha perdido
y deseo de recobrarlo. El
modo como Jehová hace las cosas es siempre el mejor y resulta en
nuestra protección.
Atalaya 15/4 de 1988, pág. 26: Disciplina que puede dar fruto
pacífico
14 La situación es diferente si el expulsado o desasociado es un
pariente que vive fuera del círculo
familiar y el hogar inmediatos. Pudiera ser posible eliminar casi
todo contacto con tal pariente.
Aun cuando hubiera ciertos asuntos de familia que exigieran
comunicación, ciertamente esto se
mantendría al mínimo, en armonía con el principio divino: “Cesen de
mezclarse en la compañía
de cualquiera que, llamándose hermano, sea fornicador, o persona
dominada por la avidez [o
culpable de otro pecado craso], [...] ni siquiera coman con tal
hombre”. (1 Corintios 5:11.)
Atalaya 15/11 de 1981, págs. 20-25: Si
se expulsa a un pariente...
LOS PARIENTES PUEDEN CAUSAR PROBLEMAS
10 […] Si un pariente, como algún padre, o madre, o hijo o hija, ha
sido expulsado o se ha
desasociado, los vínculos consanguíneos y familiares permanecen en
vigor. Entonces, ¿quiere
decir eso que cuando a un miembro de la familia se le expulsa todo
permanece igual dentro del
círculo familiar? Definitivamente no.
16 Esto pudiera aplicar también en el caso de un hijo que se hubiese
ido del hogar, pero que ahora
esté expulsado o desasociado. A veces los padres cristianos han
permitido que un hijo expulsado
que haya enfermado física o emocionalmente regrese al hogar por un
tiempo. Pero en cada caso
los padres pueden pesar las circunstancias individuales. […] ¿Qué se
puede decir acerca de su
moralidad y de su actitud? ¿Introducirá “levadura” en el hogar?—Gál.
5:9.
19 […] Los cristianos que son parientes de una persona expulsada que
vive fuera del hogar de
ellos deben esforzarse por evitar asociarse innecesariamente con
ella, y hasta deben mantener al
mínimo los tratos comerciales con ella.
27 Es necesario que todos comprendamos que el juicio que dicta
Jehová es lo que cuenta. […] Por
consiguiente, todo el que quiera permanecer en la congregación
limpia de Dios hoy día tiene que
cumplir las normas de Dios.
Atalaya 15/11 de 1981, pág. 17: La expulsión ... desde qué punto de
vista verla
LOS QUE SE DESASOCIAN
14 Alguien que haya sido verdadero cristiano pudiera renunciar al
camino de la verdad y declarar
que ya no se considera testigo de Jehová ni quiere que se le conozca
como tal. Al ocurrir esta
situación poco común, la persona está renunciando a su condición de
cristiano, y está
desasociándose deliberadamente de la congregación. El apóstol Juan
escribió: “Ellos salieron de
entre nosotros, pero no eran de nuestra clase; porque si hubieran
sido de nuestra clase, habrían
permanecido con nosotros.”—1 Juan 2:19.
16 A las personas que deliberadamente rechazan la fe y las creencias
de los testigos de Jehová y
así se ponen entre los que ‘no . . . son de nuestra clase’ se les
debe considerar y tratar,
correctamente, como se considera y trata a los que han sido
expulsados por cometer un mal.
Organizados para efectuar nuestro ministerio, págs. 150, 151
DESASOCIACIÓN
El término desasociación aplica a la acción que toma la persona que,
aunque es miembro
bautizado de la congregación, deliberadamente repudia su posición
cristiana y rechaza a la
congregación y declara que ya no desea ser reconocida o conocida
como Testigo de Jehová [...]
Al que se ha desasociado por haber repudiado la fe y deliberadamente
haber abandonado la
adoración de Jehová se le considera del mismo modo que a una persona
que ha sido expulsada.
Atalaya 15/10 de 1986, pág. 31 –
Preguntas de los lectores
• ¿Cómo respondería apropiadamente la congregación si alguien
abandonara la verdadera
fe cristiana y se uniera a otra religión?
Ellos simplemente anunciarían a la congregación que tal persona se
ha desasociado y que, por lo
tanto, ya no es testigo de Jehová. Aunque esa persona ha ‘abandonado
expresamente sus
creencias’, no es necesario que se le expulse formalmente. ¿Por qué?
Porque ella misma ya se ha
desasociado de la congregación. Probablemente no tratará de entablar
contacto con sus ex
hermanos con el fin de persuadirlos a que le sigan. Los hermanos
leales, por su parte, no
buscarían la asociación de tal persona, ya que ‘salió de entre ellos,
por no ser de su clase’. (1Juan 2:19.)
Atalaya 15/11 de 1981, págs. 18-19: La expulsión ... desde qué punto
de vista verla
¿HABLAR CON UN EXPULSADO O DESASOCIADO?
21 ¿Querría decir acaso el sostener la justicia de Dios y apoyar su
arreglo de expulsar a los
malhechores que el cristiano no debería hablar en absoluto con algún
expulsado, ni siquiera
decirle “¡Hola!”? Algunos, teniendo presente el consejo de Jesús de
amar a nuestros enemigos y
de no ‘saludar a nuestros hermanos solamente’ se han preguntado
acerca de esto.—Mat. 5:43-47.
23 El apóstol que dio esa advertencia sabia [2 Juan 9-11] había
estado en íntima asociación con
Jesús y sabía bien lo que Cristo había dicho acerca de saludar a
otros. También sabía que el
saludo común de aquel tiempo era “Paz.” A diferencia de algún
“enemigo” personal u hombre
mundano en autoridad que se opusiera a los cristianos, la persona
expulsada o desasociada que
estuviera tratando de promover o justificar su modo de pensar
apóstata o estuviera continuando
en su conducta impía ciertamente no sería nadie a quien desear
“Paz.” (1 Tim. 2:1, 2) Y todos
sabemos por nuestra experiencia de años que el decir un sencillo “¡Hola!”
a alguien puede ser el
primer paso que lleve a una conversación y tal vez hasta a una
amistad. ¿Quisiéramos dar ese
primer paso respecto a una persona expulsada?
27 […] No es incorrecto el que uno sea leal al Dios recto y justo de
la Biblia. Él nos dice que
solamente acepta ‘en su santa montaña’ a los que andan sin tacha,
practican la justicia y hablan
la verdad. (Sal. 15:1-5) Pero si un cristiano […] rehúsa dejar de
tener compañerismo con la
persona expulsada […] hay que removerlo de la congregación,
EXPULSARLO.—Tito 1:13; Jud.22, 23; compare con Números 16:26.
Atalaya 15/4 de 1988, pág. 26: Disciplina que puede dar fruto
pacífico
3 Puede que alguien pregunte: ‘Pero ¿no es una medida severa
expulsar a alguien y luego rehusar
hablarle?’. Un punto de vista como ese surgió en un litigio reciente
que implicó a cierta persona,
una mujer, que fue criada por padres que eran testigos de Jehová.
Sus padres habían sido
expulsados. Ella no fue expulsada, pero voluntariamente se desasoció
de la congregación
escribiendo una carta a ese respecto. Por consiguiente, a la
congregación sencillamente se le
informó que ella ya no era testigo de Jehová. Ella se mudó a otro
lugar, pero años después
regresó y descubrió que los Testigos locales no querían conversar
con ella.
8 En los escritos del apóstol Juan
hallamos consejo similar que recalca hasta qué grado hemos de
evitar a tales personas: “Todo el que se adelanta y no permanece en
la enseñanza del Cristo no
tiene a Dios [...] Si alguno viene a ustedes y no trae esta
enseñanza, nunca lo reciban en casa ni
le digan un saludo. Porque el que le dice un saludo [griego: kjái·ro]
es partícipe en sus obras
inicuas”.* (2 Juan 9-11.) […] Al evitar, también, a las personas que
deliberadamente se han
desasociado, los cristianos se protegen de puntos de vista que
posiblemente son de crítica, o faltos
de aprecio o hasta apóstatas. (Hebreos 12:15, 16.)
nota al pie de la página sobre este párrafo:
* Aquí Juan usó kjái·ro, que era un saludo como “buenos días” u “hola”.
(Hechos 15:23; Mateo 28:9.) No usó a·spá·zo·mai (como en 2 Juan,
versículo 13), que significa “abrazar, y así saludar, dar la
bienvenida” y que quizás haya dado a entender un saludo muy
afectuoso, hasta con un abrazo. (Lucas 10:4; 11:43; Hechos 20:1, 37;
1Tesalonicenses 5:26.) POR ESO, LA INDICACIÓN DE JUAN EN 2 JUAN 11
BIEN PUDIERA SIGNIFICAR NO DECIR SIQUIERA “HOLA” A TALES PERSONAS.
Véase La Atalaya del 15 de julio de 1985, página 31.
Atalaya 15/7 de 1985, págs. 30, 31 – Preguntas de los lectores
Puede que alguien se haya declarado públicamente en contra del
pueblo de Dios al decir que ya
no quería formar parte de la congregación. Quizás hasta haya
renunciado formalmente a la fe que
tenía antes, como por medio de una carta. Por supuesto, la
congregación habría aceptado la
decisión de él de desasociarse. Pero ¿cómo habría de tratársele
entonces? […] Juan dice: “Todo
el que se adelanta y no permanece en la enseñanza del Cristo no
tiene a Dios. El que sí permanece
en esta enseñanza es el que tiene al Padre y también al Hijo. Si
alguno viene a ustedes y no trae
esta enseñanza, nunca lo reciban en casa ni le digan un saludo” (2
Juan 9, 10) […] Juan no
estaba instando a los cristianos a que sencillamente evitaran el
saludar afectuosamente (con
abrazos, besos y conversación) a alguien que enseñara falsedad o que
hubiera renunciado a la
congregación (o hubiera apostatado). Más bien, Juan estaba diciendo
que no deberían ni siquiera
saludar a tal individuo mediante un común “buenos días”.
Atalaya 15/7 de 1992, págs. 9, 12: Cristo odió el desafuero, ¿lo
odia usted?
3, 4 ¿Qué significa odiar? En la Palabra de Dios el término “odio”
se emplea con tres sentidos
diferentes. Está el odio motivado por el rencor, que procura hacer
daño a su objeto. […] Por otra
parte, la palabra “odio” se emplea en las Escrituras con el sentido
de amar menos […].
5 Luego está el significado de la palabra “odio” que especialmente
nos interesa ahora. Este
transmite la idea de un sentimiento tan intenso de disgusto o
aversión por alguien o algo, que
produce un rechazo absoluto de esa persona o cosa. En el Salmo 139
se le llama “un odio
completo”.
19 La obligación de odiar el desafuero también aplica a toda la
actividad de los apóstatas. Nuestra
actitud hacia los apóstatas debería ser como la de David, quien dijo:
“¿No ODIO yo a los que te
odian intensamente, oh Jehová, y no me dan ASCO los que se sublevan
contra ti? De veras los
ODIO con un ODIO COMPLETO. Han llegado a ser para mí VERDADEROS
ENEMIGOS”. (Salmo139:21, 22.)
Atalaya 1/10 de 1993, pág. 19: "Escudríñame
completamente, oh Dios"
14 […] Pero ¿qué se puede decir de los que odian intensamente a
Jehová?
15 El salmista dijo respecto a ellos: “¿No odio yo a los que te
odian intensamente, oh Jehová, y
no me dan asco los que se sublevan contra ti? De veras los odio con
un odio completo. Han
llegado a ser para mí verdaderos enemigos”. (Salmo 139:21, 22.). […]
Los apóstatas están
entre los que odian a Jehová y se sublevan contra él. […] Cuando
escogen a propósito obrar con
maldad después de haber conocido lo que es correcto y la maldad está
tan arraigada en ellos que
es parte inseparable de su modo de ser, entonces el cristiano tiene
que ODIAR —en el sentido
bíblico de la palabra— a los que se han apegado inseparablemente a
la maldad. Los cristianos
verdaderos sienten lo mismo que Jehová siente hacia los apóstatas
[…] les “dan ASCO” los que se
han convertido en enemigos de Dios, pero dejan que Jehová se
encargue de ejecutar venganza.
Acerca del amor y la misericordia …
Mateo 5:43-47
43 ”Oyeron ustedes que se dijo: ‘Tienes que amar a tu prójimo y
odiar a tu enemigo’. 44 Sin
embargo, yo les digo: Continúen amando a sus enemigos y orando por
los que los persiguen; 46
Porque si aman a los que los aman, ¿qué galardón tienen? ¿No hacen
también la misma cosa los
recaudadores de impuestos? 47 Y si saludan a sus hermanos solamente,
¿qué cosa
extraordinaria hacen? ¿No hace la misma cosa también la gente de las
naciones?
Mateo 22:36-39 36 “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la
Ley?”. 37 Él le dijo: “‘Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu
corazón y con toda tu alma y con toda tu mente’. 38 Este es el más
grande y el primer mandamiento. 39 El segundo, semejante a él, es
éste: ‘Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo’.
Lucas 10:25-37 25 Entonces, ¡mira!, cierto hombre versado en la Ley
se levantó, para probarlo, y dijo […]: “¿Quién, verdaderamente, es
mi prójimo?”. 30 Respondiendo, Jesús dijo: “Cierto hombre bajaba de
Jerusalén a Jericó y cayó entre salteadores, que lo despojaron y
también le descargaron
golpes, y se fueron, dejándolo medio muerto. 31 Ahora bien, por
casualidad, cierto sacerdote
bajaba por aquel camino, pero, cuando lo vio, pasó por el otro lado.
32 Así mismo, un levita
también, cuando bajó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado. 33
Pero cierto samaritano que
viajaba por el camino llegó a donde estaba y, al verlo, se
enterneció. 34 De modo que se le acercó
y le vendó sus heridas, y vertió en ellas aceite y vino. Luego lo
montó sobre su propia bestia y lo
llevó a un mesón y lo cuidó. 35 Y al día siguiente sacó dos denarios,
se los dio al mesonero, y
dijo: ‘Cuídalo, y lo que gastes además de esto, te lo pagaré cuando
vuelva acá’. 36 ¿Quién de
estos tres te parece haberse hecho prójimo del que cayó entre los
salteadores?”. 37 Él dijo: “El
que actuó misericordiosamente para con él”. Entonces Jesús le dijo:
“VE Y HAZ TÚ LO MISMO”.
Juan 4:7, 9 7 Llegó una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dijo:
“Dame de beber”. 9 Por lo tanto, la mujer, la samaritana, le dijo:
“¿Cómo es que tú, a pesar de ser judío, me pides de beber a mí, que
soy mujer samaritana?”. (Porque los judíos no se tratan con los
samaritanos.)
Mateo 18:12, 13
12 “¿Qué les parece? Si cierto hombre llega a tener cien ovejas y
una de ellas se descarría, ¿no
dejará las noventa y nueve sobre las montañas y emprenderá una
búsqueda por la que anda
descarriada? 13 Y si sucede que la halla, de seguro les digo, se
regocija más por ella que por las
noventa y nueve que no se han descarriado”.
2 Tesalonicenses 3:14, 15
14 Pero si alguno no es obediente a nuestra palabra mediante esta
carta, mantengan a este
señalado, dejen de asociarse con él, para que se avergüence. 15 Y,
no obstante, no estén
considerándolo como enemigo, sino continúen amonestándolo como a
hermano.
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